En cartas anteriores ya he fijado mi posición respecto al asunto del tan cacareado tren bala. Los hechos no han hecho más que confirmar mi sospecha de que se trata de una maniobra política destinada a echar una cortina de humo para distraer la atención pública y mandar agua a los molinos correspondientes. En su oportunidad llamé la atención que ya en el año 1939 una locomotora a vapor había completado el mismo trayecto propuesto en 2 horas y 52 minutos a una velocidad de unos 105 kilómetros por hora, constituyendo un récord sudamericano aún no superado. De esto hace 69 años. En la actualidad existen locomotoras Diesel que pueden desarrollar velocidades de alrededor de 160 kilómetros por hora. Es decir, sobre el mismo trazado actual mejorado, podría construirse una línea férrea que permitiera unir Rosario con Buenos Aires en un tiempo mucho menor y también con mucho menos costo, dejando de lado proyectos faraónicos alejados de las posibilidades actuales de nuestra Argentina. No estará de más recordar que vivimos en un país donde distintos gobiernos, después de un buen recorrido a través del tiempo, no han sabido solucionar problemas importantes como el de la autopista Rosario-Córdoba, los cortes de energía, la carencia de agua potable, las demoras en el tránsito ferroviario, la falta de 700 escuelas y muchos etcéteras, y sobre todo los problemas de mantenimiento de todas estas y otras estructuras. Primero solucionemos los problemas acuciantes de la actualidad, después dediquémonos a soñar con la Argentina del Primer Mundo. Total, soñar no cuesta nada. En pocas palabras: menos politiquería y más efectividades conducentes.
Cristián Hernández Larguía
LE 3.687.935

























