El 30 de diciembre, en Rosario, una nena de cinco años fue atacada por el dogo de su papá. La Capital realizó una encuesta sobre si se debería prohibir la tenencia de perros peligrosos, y el 3 de enero del presente año publicó el resultado: 72% por el sí y 28% por el no. El 15 de abril de 2007, a pocas horas de que una beba de tres meses muriera en Berisso como consecuencia de las dentelladas que le propinó un rottweiler, La Capital hizo la misma encuesta con similar resultado: 66% por el sí y 34% por el no. Podemos seguir discutiendo si se debe vedar o no la posesión en el radio urbano de rottweilers, dogos o pitbulls (por mencionar algunos); podemos seguir debatiendo si el problema son los animales o sus dueños o paseadores, pero mientras tanto es preciso que se cumplan y se hagan cumplir ya, sin dilaciones, ni pretextos, ni excusas, normas vigentes como la ordenanza municipal Nº 7.445/02, que en su artículo 2 establece: “Los animales deberán estar sujetos con collar y correa... y aquellos que por sus antecedentes y características lo requiera y si su carácter agresivo lo justifica se les exigirá el uso de correa corta”. Propongo otra encuesta: ¿por que no se hacen cumplir estas disposiciones? ¿Falta
de voluntad?
Carlos Alberto Parachú
LE 6.012.558

























