Carta de lectores

Las madres de la patria

Lunes 19 de Octubre de 2020

No creo que sea por el famoso “machismo” o por un espíritu patriarcal, sino por un involuntario

No creo que sea por el famoso “machismo” o por un espíritu patriarcal, sino por un involuntario olvido, que haya mujeres que no sean recordadas por su arrojo puesto al servicio de la lucha independentista. Así sucede con María Remedios del Valle, una argentina de origen africano que ofició de enfermera y de soldado durante las invasiones inglesas en 1806 (reconquista) y en 1807 (defensa), como asimismo en el Ejército del Norte desde junio de 1810. Belgrano la nombró capitana de ese ejército. Fue una de las legendarias “niñas de Ayohuma” y la historia la reconoce como “madre de la patria”. Después de haber sido herida y puesta prisionera en Ayohuma, escapó y se puso a las órdenes de Güemes. Terminó sus días mendigando en Buenos Aires hasta que el gobierno le asignó un sueldo por sus prestaciones militares. María Dámasa Güemes más conocida por “Macacha”, hermana de Miguel Martín de Güemes, no obstante pertenecer a la alta sociedad salteña, no dudó en crear junto a su hermano en 1814, el célebre ejército de gauchos guerrilleros que defendió la frontera norteña. Manuela Pedraza, “la Tucumana”, peleó con fiereza contra los invasores de Buenos Aires en 1806 junto al batallón de Patricios. Cuando su marido (el cabo asturiano Manuel Miranda) cayó herido de muerte a su lado, tomó el fusil del fallecido y con él mató al soldado inglés que le quitó la vida a su esposo. Félix Luna escribió la poesía “Juana Azurduy”, musicalizada en tiempo de zamba por Ariel Ramírez. Juana Azurduy es evocada con gratitud en Bolivia y Argentina como la “flor del Alto Perú” (al decir de la canción). Había nacido al norte de Potosí (hoy Bolivia); y al estallar en 1809 la revolución en Chuquisaca, comenzó a luchar con su marido Miguel Padilla junto a las milicias de Belgrano en la región. En 1816 su marido fue muerto en la batalla de La Laguna por los realistas, por lo que Juana se unió a las filas de Güemes hasta que el héroe salteño fue abatido. Debe haber otras patriotas que desconozco, pero vaya la brevísima reseña de las nombradas como un merecido reconocimiento. No estaría mal que en los actos escolares o gubernamentales de cada fecha patria, estas heroínas fueran rememoradas en Argentina, que aún no ha cumplido cabalmente con la realización del sueño de las mujeres y hombres que forjaron nuestra nacionalidad.

Edgardo Urraco

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