Cartas de lectores

La memoria de los muertos (II)

El 19 de diciembre pasado se publicó una nota que informaba de la muerte de un abogado rosarino en una ruta entrerriana. La longitud del artículo, que encabezaba una página, se debió menos al accidente que a la popularidad que en su ámbito tenía la víctima en Rosario.

Sábado 05 de Enero de 2008

El 19 de diciembre pasado se publicó una nota que informaba de la muerte de un abogado rosarino en una ruta entrerriana. La longitud del artículo, que encabezaba una página, se debió menos al accidente que a la popularidad que en su ámbito tenía la víctima en Rosario. En efecto, Andrés Alonso era muy conocido entre penalistas, funcionarios judiciales y periodistas que frecuentan Tribunales. El señor Jorge Colombo Berra, en su carácter de vicepresidente del Colegio de Abogados de Rosario, ha creído oportuno objetar la calidad de la nota, en una carta de lectores publicada el 27 del mismo mes. Según su enfoque, el contenido "resulta inapropiado" en virtud de alusiones en ella a dichos y conductas de la vida del fallecido que, a su criterio, descontextualizan la cobertura, a la vez que mancillan

la memoria de la persona fallecida. Dejaremos de lado la pertinencia de la indicación acerca de cómo debe el editor de una sección del diario pautar una nota periodística. Al fin y al cabo, sabemos aunque duela, nadie es perfecto. Pero tal vez sí valga la pena detenernos en el asunto de la memoria. La memoria de los muertos no es una abstracción. No guarda relación con algo vacuo y naturalizado por el fin de la existencia sino, más bien, con lo que las personas fueron en vida. Con sus modos de obrar y de decir. Con lo que resultaron a los ojos de los demás. Con su historia. No hubo pretensión de causar perjuicio. Pero nada de lo que dice la nota es falso o amañado. Aunque no hay ninguna calificación moral de Alonso en el texto _su frontalidad incluso le había granjeado la simpatía de muchos periodistas de la sección Policiales_ este abogado tenía una reputación muy controvertida. Basta sentarse en el bar de Tribunales y preguntar a los variados penalistas que lo frecuentan al respecto. La reivindicación sectorial del abogado en su rol de defensor penal, que remata la carta del señor Colombo Berra, resulta directamente extravagante. Ni forzando al absurdo su interpretación puede entenderse que la nota periodística cuestionó tal cosa. Ese argumento extemporáneo parece, más bien, una defensa corporativa para desalentar cualquier atisbo de crítica. Ante estas cosas, amablemente, elegimos discutir. Lo mismo que ante la idea de que todos merecemos el resguardo de una memoria inmaculada más allá de lo que hagamos en este mundo.

Hernán Lascano (jefe de la sección Policiales)

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