Cartas de lectores

Increíble pero real

Vivo en Venado Tuerto y soy discapacitada hipoacúsica. Lo que voy a contar parece de la Argentina año verde, pero es real. Considero que cuando algo está mal uno lo dice y cuando algo está bien también hay que decirlo...

Jueves 17 de Enero de 2008

Vivo en Venado Tuerto y soy discapacitada hipoacúsica. Lo que voy a contar parece de la Argentina año verde, pero es real. Considero que cuando algo está mal uno lo dice y cuando algo está bien también hay que decirlo. El martes 8 de enero de 2008 mi teléfono se quedó sin tono y también me quedé sin banda ancha. Por lo tanto, quedé aislada del mundo. Los discapacitados auditivos oímos con los ojos y hablamos con las manos. Al faltarme la PC quedé en una isla. Un amigo me realizó el reclamo y nada. El viernes 11, a las 8.15 me dirigí a las oficinas de Telecom en Venado Tuerto. Me atendió un ángel llamado Viviana del Prado. Habló a Rosario con otro ángel llamado Juan José Mateucci. Cuando regresé a mi casa, a las 11, mi teléfono tenía tono. A las 11.30 me llamó un empleado de técnica (lástima que desconozco su nombre) para decirme que todo estaba solucionado. El sábado 12 me llamó otro empleado de Rosario que se identificó como Alfredo para saber si tenía bien solucionado mi problema. No sabía cómo agredecerle y explicarle que había vuelto a comunicarme desde mi teléfono para sordos. Mi agradecimiento para los empleados de Telecom, especialmente para Viviana del Prado. Justo es decirlo cuando algo funciona, y es bueno agradecer cuando algo anda bien, sobre todo si se trata de sentir que el discapacitado auditivo es escuchado.
Alicia Vega LC 3.695.379
aliavalis@arnet.com.ar

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