El viernes 14 de diciembre mi hijo Gonzalo sufrió un accidente en la esquina de Córdoba y bulevar Avellaneda. Aun cuando el dolor todavía persiste no puedo menos que agradecer a quienes en forma anónima estuvieron a su lado. A partir de ese llamado telefónico comprendí y conocí que existen personas y lugares con valores inclaudicables. Fue fundamental la atención recibida en ese momento por los médicos y/o enfermeras del Sies, y por todo el personal del Heca encabezado por el doctor Carlos Rondina. No es fácil encontrar a alguien que se brinde a los demás de manera desinteresada y espontánea. Con sus palabras, con su dedicación, con sus acciones, con su mano acariciando la cabeza de mi hijo trató de compartir conmigo el peso del dolor y la angustia que estaba viviendo. No tenemos nada seguro y garantizado en este mundo. Cuanto más vivo, más confirmo esta verdad, y más compruebo que siempre necesitaré de los demás. Por eso, quiero agradecer y destacar la calidad humana, profesional y técnica de un hospital público como el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (Heca). ¡Gracias!, porque me han dado su ayuda en la situación más difícil que me ha tocado vivir.



























