Desde hace bastante tiempo se habla de las "desutopías de la globalización". Lo hacen ya muchos y muy seriamente, y lo subrayan aquellos que en tiempos de sus inicios fueron pesimistas respecto al logro de sus verdaderos objetivos propuestos. Como todo, tiene su lado bueno y aquel que no lo es tanto. El gran sueño de la globalización no es una excepción, pues conseguir en estos tiempos el justo equilibrio con algún proyecto –como este– a nivel a nivel mundial es difícil, pero posible de arañar si nos lo proponemos todos sinceramente. Algo de cierto debe haber en ello, pues ya se escuchan voces pidiendo cordura y reflexión. Una de ellas fueron las palabras que pronunciara el actual presidente de Alemania, Horst Köhler, el 28 de noviembre de 2007 ante banqueros, políticos y empresarios: "...y a ustedes les pido, moderen sus ansias de grandes ganancias, no aumenten exageradamente sus sueldos y exigencias, haciendo cada vez más ancha la brecha entre ustedes y la clase trabajadora pues es ésta la que mantiene viva y activa la economía de un país y mueve al progreso". El deseo desmedido y contagioso de algunos, de ganar y poseer cada vez más poder con el poder que da el dinero, se ubicó en una larga y peligrosa cinta sin fin que en su loca carrera pierde importantes valores que hacen a la verdadera esencia del ser humano (aunque esto se escuche cursi y meloso), y crea incertidumbre, pobreza, inflación. Argentina no es ninguna excepción, como no lo son la gran mayoría de los países del mundo. Por eso, quiera Dios –al menos en nuestro bendito país– que desde el Desde hasta el Hasta todos, sin excepciones, nos detengamos un instante para reflexionar y pensar, mirándonos no sólo a nosotros mismos, sino a todos los que tenemos a nuestro alrededor, antes de decretar impuestazos y aumentos de precios. Imitemos a aquellos que llegaron a estas tierras apenas sabiendo leer y
escribir, y con los bolsillos llenos de ilusiones hicieron mucho más y mucho mejor las cosas que todos nosotros juntos, y no se diga que eran otros los tiempos, porque si hay algo que no pasó de moda
es el vivir y dejar vivir
al otro.
Helga Ehret
DNI 5.589.106



























