El 19 y 20 de diciembre de 2001, en Santa Fe y particularmente en Rosario, se produjeron 8 muertes y decenas de heridos, debido a la represión policial a protestas sociales que se sucedieron por la pobreza imperante, y que concluyeron con la renuncia del entonces presidente Fernando de la Rúa. En los días conocidos como "Diciembre trágico", el pueblo expresó su voz. La inconformidad social debido a políticas de ajuste que trajeron como consecuencia pobreza y marginalidad para nuestro pueblo hizo eclosión con la manifestación contundente de los conciudadanos en la calle reclamando en gran proporción políticas redistributivas del ingreso como mecanismo supremo para lograr que los "colgados del sistema" emerjan a una vida digna y solidaria. Por eso es necesario un Estado con fuerte sensibilidad social: que tenga presencia y protagonismo en casa zona, barrio o cuadra donde sea necesario estar y escuchar la voz de la gente. Como concejal y militante social de toda la vida aboco por esfuerzos para encaminar un país de paz, dignidad social, y respeto de los derechos de las personas y de los pueblos. Ahora bien, dichas premisas deben jalonarse en un proyecto colectivo y de mayorías. En diciembre de 2001 el pueblo se hizo escuchar y el Estado respondió con dureza y represión. En esta provincia todavía esperamos el juzgamiento de los funcionarios políticos que dieron orden de muerte y pretendieron pisotear el reclamo humano de la ciudadanía. Para construir la paz debe haber justicia y para crear dignidad debe generarse un país justo y solidario.



























