Es difícil ser un admirador de Los Beatles y no emocionarse cuando Paul McCartney cuenta, por ejemplo, cómo hicieron el arreglo musical de “Come Togheter”, o de “Eleanor Rigby”. Bien, eso sucede en “McCartney 3,2,1”, el documental de seis capítulos de la plataforma Hulu, que no está disponible en Argentina, pero que es uno de los platos fuertes que tendrá Star + cuando se lance en el país el 31 de agosto. Junto a la consola de Rick Rubin, un referente en la producción de discos de Tom Petty, Public Enemy y Red Hot Chili Peppers, Paul se mete de lleno en muchos de los grandes temas de la historia beatle. Todo es en blanco y negro, es una charla de amigos, y a la vez es una confesión de pequeños grandes secretos de las grabaciones de los temas más icónicos de los Cuatro de Liverpool. Desde ya que este documental es sólo para amantes de los Beatles y es de visión imprescindible para los músicos, no sólo por esos detalles de las sesiones de estudio que nadie hubiese imaginado sino porque Paul habla de referencias inspiradoras que van desde Beach Boys y Edith Piaf hasta Jimi Hendrix y Bach. Es maravilloso ver cómo McCartney vuelve a disfrutar cada arreglo como si lo hubiese tocado ayer. “Sabíamos que éramos diferentes”, le dirá a Rubin cuando el productor le preguntó si imaginaban que serían exitosos. Entre las tantas joyitas, Paul tocará en el piano una parte de la primera canción que compuso en su vida a los 14 años y contará por qué motivo eligieron a Ringo Starr por sobre Pete Best en la batería. Para verlo una y otra vez.






























