Hacer un gol en el fútbol argentino cuesta bastante. Pero cuando en la mayoría de los partidos tenés que hacer dos goles para llevarte la victoria porque te convierten al menos un gol casi siempre es una empresa bastante difícil. Y eso es lo que está sufriendo Rosario Central desde hace tiempo.
Cuando Leandro Somoza se hizo cargo del primer equipo hace un mes, sus primeras declaraciones fueron que quería un orden defensivo, dando a entender que el talón de Aquiles de Central era la gran cantidad de goles que sufría.
Pero en estos cuatro partidos no pudo revertir esta situación y asegurar el cero en el arco propio. En su debut, en la fecha 8 de esta Copa Liga Profesional 2022, cayó ante Tigre en Victoria por 2 a 0 con goles de Pablo Magnín, de penal, y Lucas Blondel.
A la fecha siguiente, en su presentación en el Gigante de Arroyito, el equipo de Somoza empató 2 a 2 con Colón. Santiago Pierotti, tras un blooper de Gaspar Servio quien quiso sacar rápido y se encontró con la pierna extendida del delantero con tanta mala fortuna que el rebote terminó en gol de los sabaleros, y Ramón “Wanchope” Abila fueron los verdugos de los auriazules aquel día.
Viajó a Mar del Plata para enfrentar a Aldosivi y un gol de penal de Martín Cauteruccio le dio el triunfo a los locales por 1 a 0 e imposibilitó que Central pueda finalizar con su valla invicta.
Y en la última presentación ante Lanús como visitante, Central sufrió tres goles y cayó 3 a 1. El primero lo anotó José López quien se movió muy bien en el área dejando en ridículo a la defensa auriazul, el segundo Diego Valeri en la puerta del área chica y el tercero Maximiliano González, de cabeza luego de un córner, un par de metros delante del punto penal ante la pasividad de la última línea auriazul.
Desde que se fue el Kily, el orden tan anunciado no llegó. Y en el aspecto defensivo fue más de los mismo. Ocho goles en 360’. Un gol cada 45’. Un número elevado para un equipo que quiera tener algún tipo de aspiración. Un entrenador una vez dijo. Si las reglas del fútbol antes de empezar el partido me regalan un punto, por qué voy a desperdiciarlo y no cuidar mi arco. Central parece hacer caso omiso a esta situación.
No es un dato menor que en los últimos 24 partidos (20 con el Kily y 4 con Somoza) a los auriazules le hayan convertido al menos un gol en 22 de ellos.
En los últimos 7 meses solamente pudo mantener su arco sin ser vulnerado en dos partidos: ante Vélez (L) 1-0 en la 2ª fecha de este torneo y frente a Central Córdoba (V) 1-0 en la 5ª jornada.
En los otros 22 partidos le hicieron 44 goles. O sea que sufrió un promedio de dos goles por partido en estos juegos. Hoy ante Independiente tendrá la chance de empezar a revertir esta situación. Porque para salir de estas crisis lo primero que hay que intentar es que no te hagan goles.