La ciudad

Dueños de taxis no ven con buenos ojos la idea de eliminar el pago en efectivo

La iniciativa había sido lanzada por los peones tras el asesinato de un taxista la semana pasada. Los dueños de las chapas tienen sus reparos.

Lunes 22 de Abril de 2019

La idea de eliminar el pago en efectivo a bordo de los taxis al menos durante la noche, como proponen los peones, no despierta muchas simpatías entre los dueños de las licencias, quienes esgrimen que atentaría aún más contra el escaso movimiento que registra la actividad. Los dueños de los taxis aseguran que esa medida "alentaría la proliferación de remises truchos" y sostienen que "perderían pasajes", en el marco de una importante crisis que atraviesa el sector.

La iniciativa fue lanzada por el Sindicato de Peones de Taxis luego del crimen del chofer Mario Esusy el jueves de la semana pasada en barrio Industrial. Por ese homicidio, esta tarde se realizará la audiencia imputativa a un joven de 19 años que fue detenido horas después y que aparece como el principal sospechoso (ver aparte).

Si bien el líder del Sindicato de Peones, Horacio Boix, había sido taxativo al señalar que es imperativo "bajar el dinero de las unidades, fundamentalmente entre las 22 y las 6", en la Cámara que nuclea a los titulares (Catiltar), la iniciativa no generara tanta adhesión.

El referente del sector, José Tornambé, dijo que la idea se debatirá entre hoy y mañana con los asociados a la Cámara. No obstante, adelantó que a su entender, "no sería una buena idea".

"No podemos retirar todo el efectivo de arriba de las unidades, porque si lo hiciéramos, la persona que no tenga una tarjeta de crédito o débito no va a poder viajar y va a tener que recurrir al uso de un remís trucho, que cada vez hay más pero nadie habla del tema", indicó Tornambé.

El referente de Catiltar destacó que "hoy el taxi sin dinero a bordo es inviable. Mucha gente lo toma ante una emergencia y si le quitamos la posibilidad de que pague en efectivo, se atenta directamente contra la actividad".

Parches

Tornambé recordó las distintas medidas que se impulsaron luego de cada tragedia que sacudió a la familia tachera con crímenes de choferes a manos de delincuentes. "En un momento se insistió con el blíndex a bordo de las unidades, hasta que se dieron cuenta de que la mayoría de los autos son Chevrolet Corsa o Fiat Siena que no tenían la estructura para soportar ese tipo de divisiones físicas entre el conductor y el pasajero", sostuvo.

Analizó también que "con la llegada del monitoreo con GPS se terminó con los robos por parte de pasajeros, pero nos asaltan desde afuera. Ahora el que te roba aparece en una moto, te pone un arma en la cabeza y se lleva la recaudación. Todas las semanas tenemos robos de ese tipo. Lo que necesitamos es que la Justicia actúe. Tienen que aplicar la ley y que el que roba vaya preso", remarcó Tornambé.

Eso es que lo reclamarán hoy familiares y víctimas de la inseguridad frente a la sede del Centro de Justicia Penal (Sarmiento y Virasoro), donde realizarán un abrazo simbólico en la previa de la audiencia imputativa al único detenido por el asesinato del taxista Esusy.

Si bien los dueños de los taxis analizarán entre hoy y mañana la iniciativa de los choferes, esa idea no será puesta en consideración esta semana en el Concejo Municipal, ya que la campaña electoral, que entra en los últimos frenéticos días antes de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (Paso) del domingo que viene, paralizó toda actividad parlamentaria.

Algo es seguro, de los 3.600 taxis que componen la flota rosarina, ya hay unos mil en los que están disponibles sistemas de pago electrónico a través de tarjetas de crédito y débito, a lo que se suma la aplicación Movi Taxi.

No obstante, el uso de estas alternativas de pago al efectivo no generan mucha adhesión por parte de clientes y taxistas.

La semana pasada, el referente de los peones de taxis, Horacio Boix, había admitido que "falta cambiar los hábitos, y que tanto los taxistas como los pasajeros se habitúen a utilizar esos medios de pago".

Por lo pronto, la idea no genera muchas simpatías entre los dueños de las licencias, que ven en el eventual retiro del dinero a bordo de las unidades una profundización de la crisis del sector y una migración de los escasos pasajeros, que por ahora mantienen, hacia otros sistemas de transporte. Allí, la amenazante presencia de los remises truchos enciende todas las alarmas.

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