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Mendoza: el niño de 13 años habría actuado en los otros tres crímenes

Creen que el chico mayor no sólo mató al de diez sino también a la madre y a los abuelos de éste. Se habría escondido detrás del televisor del comedor para atacar a los dos ancianos.

Lunes 12 de Diciembre de 2011

Las sospechas sobre el único sobreviviente de la masacre de dos abuelos, su hija y el hijo adoptivo de ésta en Mendoza crecen a cada hora. Según fuentes de la investigación, hay cada vez más evidencias en la escena del crimen que contradicen lo declarado por el chico de 13 años en relación a la forma en que murieron asesinados su amigo de diez, la madre de éste y sus abuelos adentro de su casa en el departamento mendocino de Las Heras, según publicó la página web AIM.

El chico hoy está bajo la tutela provisoria del Organo de Protección de Derechos, que depende de la Dirección de Niñez (y no en un psiquiátrico, como se dijo). Allí le realizarán estudios para ver, entre otras cosas, si es un fabulador.

En su primera declaración -en la noche de la masacre, el jueves último-, el chico inventó una historia sobre un "hombre de negro, encapuchado, que entró por el patio y los atacó a todos con un cuchillo". Esto generó una búsqueda policial y hasta la detención de un vecino de la casa de la masacre, en la localidad de Las Heras. Pero después, ante la fiscal Claudia Ríos, confesó que en realidad él le había clavado "una vez" el cuchillo a su amigo Ezequiel, de diez años. Dijo que no lo había hecho para matarlo sino para defenderse, porque el nene -que padecía de esquizofrenia- "ya había asesinado a su madre adoptiva y a sus abuelos".

El sobreviviente contó que, luego de la matanza, Ezequiel le pidió que lo ayudara a lavarse la sangre y fueron juntos al baño. Y relató que allí su amigo quiso suicidarse y que, como él intentó impedirlo, éste trató de matarlo y tuvo que defenderse.

Sin embargo, las primeras pericias indican que el nene asesinado fue atacado por atrás: presenta cortes en la nuca y al menos cuatro puñaladas en la espalda . "No pudo provocarse por sí mismo esas heridas", afirmó un investigador. Y concluyó: "El atacante lo sorprendió y él no pudo defenderse ".

¿Qué hacía entonces? Hay otro momento del relato del chico de 13 años que no queda claro para la fiscalía: ¿qué estaba haciendo mientras su amigo de diez años supuestamente asesinaba, solo, a su madre y sus abuelos?

La versión que dio el sobreviviente es que se escondió detrás de un televisor para protegerse. Ese aparato está ubicado en la sala que queda más cerca de la puerta de calle, por donde ingresaron la abuela Sara García, de 83 años, y el abuelo Alfonso Alí Miguel, de 80, para encontrarse con la muerte al regresar de misa. Una pericia indica que, por las huellas y rastros que quedaron, el chico de 13 "estaba escondido de la mirada de los que iban a entrar, no de quien estaba en la casa (su amigo de diez años) ". La sospecha policial es que se escondió allí para atacar a los abuelos.

En esa sala, que era usada como cocina comedor, quedaron rastros de sangre del arrastre de algunas de las víctimas. Todo indica que los abuelos fueron atacados allí y arrastrados hasta el living, algo que parece difícil que haya hecho sin ayuda un nene de diez años.

Las dudas sobre cómo actuó el sobreviviente alcanzan también a su entorno familiar. El jueves por la noche, el chico huyó de la escena del crimen por una medianera y corrió hasta lo de su abuela, que vive enfrente de la casa de la masacre.

Ella lo ayudó a bañarse y metió su ropa y sus zapatillas con sangre en el lavarropas. Pero un vecino lo vio y llamó a la policía.

Cuando el chico cambió su primera versión sobre lo ocurrido y confesó, su abuela (y tutora) le pidió a la fiscal que no revelara a los vecinos que su nieto había asesinado al amigo. Les sugirió que contaran que fue "otro hombre" sugestivamente, la misma versión que había dado su nieto al principio? y hasta deslizó la posibilidad de huir con el nene a San Juan.

El pendrive clave. Para la justicia, aún no queda claro tampoco cómo empezó todo. El sobreviviente dijo que estaba con su amigo en la pieza de Mónica, de 49 años, la mamá de Ezequiel, frente a la computadora. Que discutieron por un pendrive (memoria portátil) que se había manchado con esmalte de uñas y que el nene de diez años fue a buscar un cuchillo para rasparlo. Que en eso apareció la madre y le pidió al chiquito que se pusiera la remera. Esto, según el testigo, provocó un brote de violencia mortal de su amigo.

Para los investigadores es clave saber qué había en el pendrive. Hay versiones que dicen que la madre los sorprendió con pornografía. La justicia secuestró el disco rígido de la computadora, la memoria y una cámara digital para buscar datos.

Es en este marco de "un reto que disgustó a ambos nenes", se evalúa la hipótesis de un "pacto homicida" entre los chicos y una traición posterior.

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