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Los niños que son operados del corazón hoy pueden llevar una vida normal

Uno de cada 100 bebés nace con una cardiopatía. El avance de la ciencia y la medicina permite que lleguen a adultos.

Domingo 02 de Junio de 2013

Alan Mogica tiene dos años. Corre, se ríe y juega con sus padres como cualquier otro nene de su edad. Una semana antes estaba en un quirófano soportando una compleja intervención cardíaca. Si no lo operaban, Alan no hubiese tenido chances de sobrevivir.

El es uno de los 3 mil chicos que todos los años son intervenidos quirúrgicamente en la Argentina por problemas cardíacos de nacimiento. Gracias al diagnóstico oportuno y la posibilidad de ser operados a tiempo y por manos expertas, el 90 por ciento supera la dura prueba con éxito y puede tener una vida activa sin mayores inconvenientes, algo que no sucedía décadas atrás.

Se estima que uno de cada cien bebés viene al mundo con alguna anomalía en el corazón. Un tercio de esos niños debe pasar por cirugía antes de cumplir un año, y los demás, en distintos momentos de su infancia, también necesitarán pasar por una operación correctiva para poder vivir. El 50 por ciento de esos chicos requieren cirugías de alta complejidad.

Si las cardiopatías congénitas no son tratadas a tiempo son la principal causa de mortalidad infantil. "Yo he visto los cambios que se produjeron. Chicos que antes no llegaban ni siquiera al diagnóstico y que ahora, cuando son operados a tiempo, tienen la posibilidad de una muy buena calidad de vida", dijo Pedro Corvalán, médico cirujano cardiovascular y torácico, jefe de Cirugía Cardíaca del Hospital Vilela de Rosario y el Hospital Centenario, y quien intervino a Alan en el Sanatorio de la Mujer.

Este tipo de operaciones se realiza tanto en el sector privado como en el público. Los hospitales que están incluidos en el Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas han sido equipados con todo lo necesario para realizar intervenciones complejas, destacó Corvalán. Ese programa se creó en la Argentina con el objetivo de reducir los tiempos de espera para la cirugía pediátrica cardíaca, fortalecer los centros quirúrgicos y reducir la tasa de mortalidad.

Las patologías cardíacas son trastornos en la estructura y funcionamiento del corazón debido a un desarrollo anormal de este órgano antes de nacer. Generalmente los niños que las padecen no tienen otro tipo de problemas físicos. Las más comunes son: la comunicación interventricular, la comunicación interauricular y el ductus arterioso persistente.

Estas cardiopatías no producen cianosis o un color azulado de la piel; suelen estar acompañadas de un flujo pulmonar aumentado, de insuficiencia cardíaca, dificultades para crecer e infecciones respiratorias frecuentes.

Existen también las cardiopatías congénitas cianóticas, entre ellas, la más frecuente es la Tetralogía de Fallot, responsable de hasta el 10%  de todos los defectos cardíacos. Este era el problema con el que nació Alan.

Cambios favorables. “La cirugía cardíaca infantil dio sus primeros pasos en los años 70 y 80 y su evolución ha sido notable. Hoy, aquellos primeros chicos operados están llegando a la vida adulta”, mencionó Corvalán. El logro presenta a la vez un desafío porque esos niños que ya son hombres y mujeres pueden presentar algunas problemáticas que son “nuevas” para la medicina.

“También aprendimos mucho y mejoramos gracias al seguimiento que se viene haciendo de esos pacientes pediátricos que están atravesando las distintas etapas de la vida. Por ejemplo, trabajamos de otro modo en lo relativo a la insuficiencia respiratoria que producen algunas cardiopatías. Ahora somos más conservadores en ciertas técnicas porque sabemos que a la larga eso es mejor para el paciente”, reveló el médico.

Diagnóstico precoz. Casi todos los defectos cardíacos congénitos se pueden detectar con una ecografía durante el embarazo. La revolución en el diagnóstico por  imágenes que se produjo en la Argentina durante los 80 resultó vital para encontrar a tiempo las alteraciones en el corazón de los bebés. Sin embargo, aún quedan niños sin diagnosticar.

“Aunque en el sector público rosarino se trabaja muy bien, hay mamás que no acceden a todos los controles durante la gestación. Si sus bebés tienen una cardiopatía pero no presentan un problema importante en el momento del nacimiento puede que luego lleguen tarde”, reconoció Corvalán.

En la salud privada el nivel de detección es mayor pero no total. “Los médicos, especialmente los pediatras, tienen que sospechar la posibilidad de una cardiopatía frente a determinados síntomas o características del niño y pedir estudios más profundos; si no lo pensás, no lo encontrás”, resumió el especialista.

Como no todas las señales de alarma de los niños con problemas en el corazón aparecen de inmediato es importante que los padres las conozcan. Es imprescindible consultar al médico si la piel, los labios y las uñas del bebé o niño se tornan azuladas (lo que puede indicar falta de oxígeno). Otros síntomas son: la respiración rápida y jadeante; irritabilidad y una piel pálida que aparece húmeda y fría al tacto.

“En algunos casos pueden presentar dificultad para respirar, cansancio sin haber hecho movimientos o actividad física y aceleración de los latidos ”, agregó Corvalán.

La cirugía cardíaca infantil resuelve en la actualidad muchas de estas situaciones. Lo importante es llegar al diagnóstico preciso y cumplir con las indicaciones médicas. Como Alan, muchos niños, y especialmente sus familiares, recordarán dentro de algunos años aquellos tiempos difíciles pero con la alegría de la recuperación .

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