“No hay vuelta que darle ellas saben más”, le comenta en la mesa del bar un hombre al otro, cerveza mediante, en un acto raro de sinceridad. En su “tesis de entrecasa” este hombre asegura que las mujeres están más informadas sobre sexo que los varones. Y en parte es cierto: la revolución sexual que se inició hace unas décadas gracias a cambios sociales y también tecnológicos (como la píldora anticonceptiva) derribó tabúes construidos durante siglos, sobre todo en torno de la sexualidad femenina. Pero, ¿qué pasó con los varones? ¿Por qué siguen creyendo que tinen que ser titanes del sexo, que hay que estar preparados y con ganas siempre?
El médico urólogo Fabián Gómez (MN 135992) invita en esta nota a la reflexión acerca de mitos como: la importancia del tamaño o que las destrezas casi olímpicas en la cama son garantía de satisfacción mutua.
Las mujeres tuvieron que aprender y en gran medida se hicieron cargo; mientras tanto, aunque el mundo de hoy sea tan diferente al de sus padres y abuelos, en muchos casos el hombre argentino sigue siendo el mismo de antes: el que sabe todo sobre sexo, el que está “siempre listo”, como un boy scout para la conquista y para la práctica, ya que de eso, supuestamente, depende su masculinidad, así tenga veinte años como setenta. En la mitología vernácula, el arquetipo del “macho argentino” sigue vivo; la pregunta es si goza de buena salud.
Ningún “verdadero macho argentino” que se precie de tal admitirá en público su ignorancia sobre temas relacionados con la vida sexual, porque eso equivaldría _en su atribulado imaginario_ a admitir que su vida sexual no es todo lo rutilante que quisiera, ni tan exitosa como lo promociona en la rueda del café o de la cervecería.
"Pero he aquí que estamos ante una cadena de falsos mitos: ni es cierto que quien más practica sea el que más sabe ni tampoco que el deseo de aprender (que comienza cuando la persona reconoce que no sabe algo) implique una mella en la masculinidad, sino todo lo contrario", destaca el médico, asesor científico del Boston Medical Group para Argentina, una alianza internacional de clínicas médicas especializadas en el tratamiento de las disfunciones sexuales masculinas.
Este mito convierte al mundo sexual del varón en una moneda de dos caras que _para peor_se complementan perfectamente: por un lado, la charla de amigos en la que brillan los relatos de hazañas mayormente imaginarias, y por otro, el silencio y la angustia con la que cada uno de esos “héroes de la verba” evalúa la distancia que lo separa de ese “macho argentino” en el momento del acto sexual.
En general, los hombres suelen saber bastante menos que las mujeres sobre sexo, o la toman con menos seriedad. “Justamente, muchos de los problemas frecuentes de los hombre tienen en su vida sexual se dan por falta de información”, corrobora el doctor Fabián Gómez. Cuando se pregunta por las fuentes de la información que los varones tienen sobre sexo, resulta que la mayoría la ha adquirido a través de los amigos, por Internet, a través de las propias experiencias o, en algunos casos, a través de los varones de su familia (padres, tíos, hermanos). Algunos, incluso, admiten que es relevante la información que reciben de sus parejas. “Sucede que ninguna de estas fuentes garantiza una información confiable, y la mayoría de las veces se terminan reproduciendo prejuicios que no tienen ningún fundamento”, destaca el especialista.
Otro mito: “todo es cuestión de tamaño"
Un mito absolutamente infundado, por varias razones. Anatómicamente, las principales responsables del placer sexual femenino durante el coito son las terminales nerviosas que se ubican en la entrada de la vagina, alrededor de los primeros cuatro centímetros de su extensión, con lo cual la longitud del pene sería, en principio, irrelevante a la hora de lograrlo.
El espacio de la vagina se modifica según el tamaño del pene, de modo que las superficies de ambos órganos genitales casi siempre logran un buen contacto, independientemente de la medida del pene en erección o de la vagina en reposo.
El doctor Gómez también advierte sobre la obsesión del “macho argentino” por el tamaño de su miembro: “El tamaño promedio del pene en erección está entre 12 y 16 centímetros; el pene de 22 centímetros o más solo es frecuente en algunas películas pornográficas”.
El sueño de ser actor “XXX”
Los actores de este género suelen ser seleccionados por lo infrecuente; y en cuanto a las proezas atléticas, la edición suele hacer los milagros que la biología impide.
El género “triple X” puede servir para estimular la imaginación, pero la “información” que brinda sobre la vida sexual debería, según el especialista, debe ser ubicada del lado de la ficción.
Internet es otra fuente común de información: “Hay que entender que es una herramienta, que puede ser muy buena o muy mala según se la sepa usar o no”, advierte. De nuevo: intentar informarse sobre sexo viendo una película pornográfica es como querer aprender a volar mirando a Leonardo Di Caprio en El aviador.
También las experiencias propias y no sólo las sexuales, sino toda la experiencia de vida: la educación recibida, el contexto sociocultural en el que se ha desenvuelto, el tratamiento que se dio en su familia de origen a la sexualidad de sus integrantes y muchos otros factores– pueden ser fuente de información errónea sobre sexo.
Los varones que han tenido una iniciación sexual temprana y múltiples parejas no están exentos de sucumbir al desconcierto y al desánimo total ante la primera señal adversa dada por su cuerpo, o de “sentirse menos hombre” cuando algún factor orgánico –tabaquismo, diabetes, hipertensión arterial, obesidad, problemas cardiovasculares son los más frecuentes– afecta su función eréctil: el hábito, en este sentido, no convierte a nadie en experto, así como no por mucho beber vino se transforma nadie en un enólogo (en todo caso, se hace alcohólico).
Otra fuente de “información” del “macho argentino” –quizá la que más lo aterra, pero una de las más influyentes al fin–, son sus parejas, y la eventual comparación que ellas puedan hacer con otras parejas que hayan tenido. “Lo que debe tenerse en cuenta en esos casos es que la pareja lo ha elegido a uno, así que algo bien debe estar haciendo”, argumenta el doctor.
Por todas estas cuestiones, es importante tener fuentes de información fidedignas y reales, y consultar a un especialista ante el primer síntoma de problemas sexuales, como disfunción eréctil, eyaculación precoz o falta de deseo, entre otros tantos.