“Este berretín tienen que ver con muchas cosas, somos amantes de las materialidades, nuestros proyectos están anclados en los aprendizajes a partir de ellas y cuando vino la pandemia nos quedamos sin espacios y sin la posibilidad de encontrarnos a través de todos esos elementos. Desde ese momento, empezamos a pensar formas de estar conectados con nuestro público cuando los espacios estaban cerrados y así nació la idea de hacer una revista”, dice Andrea Garbosa, directora de La Isla de los Inventos, uno de los espacios que integra el Tríptico de la Infancia junto a El Jardín de lo Niños y La Granja de la Infancia. Si bien la idea germinó en plena etapa de aislamiento social, recién se pudo concretar este año. Querían que sea algo físico, palpable. “Un formato —dice Garbosa— que recuerda aquellas épocas cuando éramos chicos y esperábamos que llegue la revista que nos traía las figuritas y las recetas”.
Otra de las características de Berretín es que se trata de una revista producida por trabajadores y trabajadoras que integran el tríptico. Por eso quienes lo coordinan coinciden en definirla como un gran desafío que implicó un proceso creativo nuevo e inédito, donde debían mezclarse tres equipos de trabajo para hacer lo que nunca había hecho. “Porque no somos ni una redacción ni una editorial”, agrega Silvia Rizzatti, directora de La Granja de la Infancia.
Las coordinadoras explican que los tres lugares que integran el tríptico cuentan con dispositivos y espacios lúdicos comunes, y que la idea era poder expresarlos a través de esta revista. En esta tarea, el verdadero reto fue pasar del espacio al lenguaje gráfico, porque todas las propuestas están pensadas desde las espacialidades que son las que determinan los encuentros y los vínculos. Además de haber sido un desafío, la publicación también representa un homenaje al recorrido de 26 años que el Tríptico de la Infancia, como expresión de política pública en favor de la niñez, supo realizar con identidad propia.
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El reto del equipo fue traducir las propuestas lúdicas del Tríptico al lenguaje gráfico.
Virginia Benedetto
Excusas para el encuentro
Los lugares, las palabras y las formas de comunicarse tienen historia y en esta revista se dan a conocer. Con una impronta rosarina bien marcada y la intención de reivindicar y mostrar aquellos tesoros culturales propios, Berretín rescata historias de lugares emblemáticos, canciones y producciones artísticas locales. “Es natural que cada cosa que nosotros encaremos tenga ese mapa de fondo”, dice Garbosa, y Rizzatti agrega: “Evocamos oficios o costumbres que ya no están, como las cartas escritas, los buzones, el sentarse a jugar con un tablero, prácticas que tal vez en la era digital se pierdan y que nosotros desde el tríptico respetamos y rescatamos como legados. Queremos que todas esas pequeñas cosas que hicieron a las infancias de hace tiempo atrás no se pierdan por completo”.
Apelar a la historia no solo posibilita a chicas y chicos conocer el lugar que habitan, sino también promover el encuentro con los otros. “Nosotros somos buscadores de excusas para el encuentro intergeneracional. Con que un chico se encuentre con una canción y haga una pregunta es suficiente para que interpele a un adulto y provoque un encuentro y la posibilidad de diálogo”, apunta la directora de la Isla de los Inventos, y explica que muchas veces las tildan de ser “retro”, pero que en realidad las propuestas de quienes integran los espacios tienen que ver con la posibilidad de generar puentes entre generaciones.
A simple vista en esta revista caben muchas propuestas. Hay recetas, canciones, entrevistas, fotos, juegos, historias y emociones. Una galería de variedades que la transforma en una creación apta para toda la familia, donde chicos, tíos, padres y abuelos están invitados a jugar y disfrutar de la lectura.
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Andrea Castagno, Silvia Rizzatti y Andrea Garbosa (abajo), coordinadoras de los espacios del Triptico de la Infancia.
Virginia Benedetto
El lenguaje de las preguntas
En cada página de Berretín se presenta una invitación a jugar con las palabras, a preguntarse, expresarse, pronunciarse y emocionarse. Los interrogantes tienen mucho lugar en ella y no es casual. Las directoras afirman que funcionan siempre como disparadores y posibilitan el diálogo y el encuentro. Abren puertas que dan lugar a más preguntas y múltiples respuestas. “Una pregunta es una puerta abierta hacia un inmenso mar y es la mejor forma de investigar el mundo”, afirman.
“Los por qué tienen mucho que ver con el discurso infantil, y la infancia en sí misma es nuestra fuente de donde ir a beber”, dice la directora de la Isla de los Inventos para indicar que no es casual el lenguaje que impera en Berretín. Y agrega: “Todos aquellos recursos y maneras que tienen las infancias para vincularse con el universo y aprehenderlo, para nosotros son material de trabajo”.
La revista se caracteriza por nutrirse de producciones infantiles. La voz de las infancias está presente en la sección Palabra de chicxs, que de algún modo continúa con la propuesta que fue llamada La infancia tiene la palabra, una campaña hecha de preguntas nacida en pandemia, lanzada con el propósito de escuchar qué tenían para decir chicos y chicas.
Las directoras acuerdan que el espíritu de la revista es reconocer frente a cada interrogante una multiplicidad de respuestas, posiblemente tantas como lectores existan. Y acuerdan en que si bien Berretín no fue creada con una finalidad pedagógica, puede cumplir con esa meta y constituirse en una herramienta útil para docentes y quienes se desempeñen en espacios lúdicos y de aprendizajes.
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Alicia, la del país de las maravillas, es la entrevistadora de Chiqui González.
Virginia Benedetto
Entrevistas fantásticas
Ventanas a la ciudad, Lo cotidiano se vuelve mágico, La fábrica del afecto, Una que sepamos todos, Entrevista, Irreverencias, Correo entre lectores y la Yapa, son algunas de las secciones que integran Berretín. En su producción, cada una de ellas se retroalimentó del contenido producido por las infancias en los distintos espacios, propuestas y actividades que ofrece el Tríptico de la Infancia.
Lo cotidiano se vuelve mágico es el nombre de la sección preferida por las directoras. “Por el título (frase de la canción Como pájaros en el aire), por la mezcla y por la posibilidad de observar lo que está ahí nomás, cerquita, y cómo de cosas sencillas que pasan todos los días podemos extraer material simbólico y mundo poético, es solo descubrirlo y darlo a ver”, dice Garbosa, y Rozzatti agrega que es una sección en la que no hace falta ningún escenario extraordinario, ni tecnología ni despliegue, sino que solo se trata de mirar atentamente alrededor, porque allí es donde pueden surgir un montón de posibilidades.
Otra de las secciones destacadas es la Entrevista. Y es que no se trata de un reportaje cualquiera, porque aquí la reportera es el personaje de Alicia —la del país de las maravillas—, que en esta primera edición interpela a Chiqui González desde una narrativa fantástica.
La carta entre lectores también tiene su lugar destacado. “Es una sección que usualmente tiene solo un camino de ida, mientras que nosotros proponemos que haya un ida y vuelta”, dice Garbosa y sostiene que la propuesta de escribir una carta no solo aporta a la imaginación y la sorpresa de quien la recibe, sino que también supone el desafío de enfrentar un tiempo de espera que es distinto en épocas de espontaneidad. “Hay algo de esta velocidad que es un poco arrasadora, la propuesta de escribir una carta es como una invitación a probar otros tiempos y otras experiencias sin negar las actuales. Se trata de entender que el mundo no nació con vos, que hubo otros, de que hay viejos, sabios e historias y que todo eso nos constituye”, indica.
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Portada de la revista del Tríptico de la Infancia que se gestó en pandemia.
Virginia Benedetto
La directora de La Isla de los Inventos hace hincapié en la importancia de poner a disposición de las niñas y los niños todas las experiencias y formas de conocer posibles. En la explicación de este propósito no puede evitar citar a la querida docente Chiqui González: “Es como Chiqui alguna vez nos enseñó, si vos tenés una caja de seis lápices seguramente vas a poder pintar, pero si vos tenés una caja de 72 y al corazón lo podés pintar de cuatro rojos distintos, seguramente vas a poder decir muchas cosas más. Es esta ampliación del mundo imaginario y simbólico lo que también nos va a hacer mejores seres humanos”.
No se puede pasar por alto la sección Yapa, que trae un tablero adicional a la revista para que jueguen todos. Se trata de un juego para contar historias, donde los participantes se pueden encontrar con un mix de situaciones y personajes de todos los cuentos clásicos, disponibles para armar el propio relato.
Toda la revista está ilustrada, diseñada y redactada por los trabajadores y trabajadoras de Tríptico de la Infancia. Y todos ellos esperan que los chicos y chicas les cuenten con un mensaje, a través del medio que elijan, que les parece esta primera edición.
Berretín será presentada al público el próximo viernes 16 de junio a las 18.30 en La Isla de los Inventos, y las familias podrán adquirirla en la Librería Municipal de la Biblioteca Argentina (Presidente Roca 731).