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Un niño llegó a un trasplante luego de angustiosa espera

Renzo Salvatore, de dos años, ingresó anoche al quirófano tras aguardar 10 meses y estar primero en la lista del Incucai. Estaba muy mal.

Domingo 02 de Junio de 2013

El día con el que la familia Salvatore Antonelli sueña desde hace 10 meses finalmente llegó. Renzo, el niño correntino de dos años que sufre una cardiopatía terminal y por quien un peregrino camina hacia Río de Janeiro para ver el Papa Francisco, comenzó anoche a ser trasplantado en el porteño hospital Garrahan.

"Me enteré a las 5, me avisó mi esposa. Estoy yendo para el hospital, a las 19 va a entrar al quirófano", confirmó ayer entre sollozos su padre, Haroldo Salvatore Antonelli, a diarioepoca.com. "Todavía no lo puedo creer. Ahora a rezar y esperar que todo salga bien", dijo.

El niño tiene miocardio no compacto y está internado en el Garrahan.

Renzo, que estaba primero en la lista de emergencia del Incucai, padece insuficiencia cardíaca, trastornos respiratorios e inconvenientes en el desarrollo motriz.

La primera semana de noviembre su situación se complicó cuando sufrió un infarto cerebral mientras jugaba con su padre. Ese episodio le provocó una pérdida parcial de su vista, parálisis del cuerpo y dificultad en el habla.

El abuelo de Renzo. Jorge Ramos confirmó en su cuenta de Facebook que por fin había llegado el corazón para el pequeño Renzo y pidió oración para el niño.

La noticia estalló primero en las redes sociales con el hashtag #UnCorazonParaRenzo, desde donde piden cadenas de oración.

En diciembre último, Renzo había sido conectado a un corazón artificial en un procedimiento que le permitió llegar en mejor estado general a un trasplante.

En esa oportunidad, su abuelo había dicho que los médicos habían comentado a los padres que el niño ingresó al quirófano con buen ánimo, "hablando y jugando a los Power Rangers".

Peregrino. El caso de Renzo desató una movida nacional en la que numerosos voluntarios, desde las redes sociales, con actos y marchas, habían puesto en los medios el pedido de un donante para el niño de dos años. Un chaqueño de 26 años, Alberto Pérez, amigo de la familia de Renzo y quien se desempeñaba en la Secretaría de Cultura de Resistencia, fue más allá, dejó su trabajo y su familia en su provincia natal y luego de una misa, emprendió el 9 de mayo pasado una caminata de más de dos mil kilómetros hasta Río de Janeiro, donde tiene previsto llegar el 22 de julio venidero para participar de la Jornada Mundial de la Juventud y entrevistarse con el Papa Francisco para pedirle que bendiga al niño trasplantado y a todos los enfermos que esperan un trasplante.

El joven, que también fue catequista, aseguró que tiene mucha fe y que cree que el Papa lo recibirá en Rio de Janeiro, donde él quiere entregarle una carta en la que pide para todos los niños y adultos que necesitan trasplantes. "Quiero pedirle también la bendición para Renzo y para todas las personas que la pelean día a día esperando un trasplante" dijo Alberto.

Y destacó "me parece que lo mejor que podemos hacer es ayudar a los demás, porque cuando ayudamos a los demás, Dios se encarga de nosotros y es muy bueno saber que con una acción solidaria como lo es la donación de órganos se pueden salvar vidas como la de Renzo y su pandilla (haciendo referencia a los chicos que están internados en el hospital Garrahan a la espera de un trasplante)".

Alberto dijo además que camina entre 30 y 35 kilómetros por día y se encuentra en general con gente buena que le ayuda, "me dan agua, comida, sándwiches, e inclusive hay gente que se suma a la caminata por tramos conmigo y me parece muy bueno que se sientan movidos por una causa noble".

En estos días Alberto está cruzando la frontera con Brasil. Años atrás, caminó los 1.106 kilómetros que separan a Resistencia de la basílica de Luján, y en esa oportunidad, el cardenal Mario Bergoglio (actual Papa Francisco) lo recibió luego de enterarse de la travesía que había realizado desafiando los riesgos del camino, las inclemencias climáticas y los límites de su propio cuerpo y espíritu.

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