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El Papa Francisco prepara una encíclica sobre la pobreza

El Papa Francisco prepara una encíclica sobre la pobreza y firmará la que está acabando de redactar el Papa emérito Benedicto XVI, según reveló un obispo italiano.

Sábado 25 de Mayo de 2013

El Papa Francisco prepara una encíclica sobre la pobreza y firmará la que está acabando de redactar el Papa emérito Benedicto XVI, según reveló un obispo italiano.

   Monseñor Luigi Martella, obispo de Molfetta (sur), contó en su revista diocesana su encuentro del 13 de mayo con Francisco, en el marco de visitas de trabajo ad limina que todos los obispos italianos efectuaron en las últimas semanas al Vaticano.

   “Al final, quiso hacernos una confidencia, casi una revelación: Benedicto XVI está terminando de escribir la encíclica sobre la fe que será firmada por el Papa Francisco”, escribió el prelado.

   “Después de esto, Francisco tiene la intención de iniciar su primera encíclica sobre los pobres «Beati pauperes»” (“Felices son los pobres”, según una de las “beatitudes” pronunciadas por Cristo). “La pobreza, precisó el Papa, no se tomará en un sentido ideológico o político, pero sí en un sentido evangélico”.

   Según el obispo italiano, cuya confidencia fue hallada por la agencia de informaciones sobre el Vaticano I.Media, el Francisco “habló de Benedicto XVI con mucha ternura”, de su impresionante memoria, confiando que le había encontrado “físicamente cansado” durante su primer encuentro en Castel Gandolfo, el 23 de marzo.

   “Ahora va mucho mejor”, indicó Francisco sobre su predecesor de 86 años, ahora retirado en el monasterio Mater Ecclesiae, en la colina del Vaticano.

   Cuando la dimisión de Benedicto XVI se anunció en febrero, su redacción de la encíclica sobre la fe, tercera “virtud teologal” con la esperanza y la caridad —sobre las que redactó otras dos encíclicas— estaba prácticamente acabada. Ninguna divergencia doctrinal separa a los dos Papas que cohabitan en el pequeño Estado.

   La encíclica “Deus caritas est” (2005) de Benedicto XVI ya había sido iniciada por Juan Pablo II y parcialmente preparada por un servicio de la Curia antes de la elección del Papa alemán. La verdadera novedad, aunque el tema no sorprenda, es el proyecto de encíclica sobre la pobreza. El Papa Francisco ha puesto el acento sobre esa virtud evangélica, que, según la enseñanza cristiana, abre el corazón de las personas a Dios y a los otros.

   El Papa fustiga a menudo la riqueza y la mundanería, incluida en la Iglesia.

 

Súplica por los refugiados. Francisco pidió ayer a los gobiernos, los parlamentos y las iglesias que adopten “iniciativas eficaces” para garantizar los derechos de millones de hombres, mujeres y niños refugiados y afectados por las múltiples formas de una “trata innoble”.

   Durante la sesión plenaria del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes, el Papa denunció de nuevo “la plaga del tráfico de seres humanos, una actividad innoble, una vergüenza para nuestras sociedades que se dicen civilizadas, en un mundo en el que tanto se habla de derechos”.

   Los gobiernos y legisladores no sólo deben garantizar “los derechos fundamentales” de todos los refugiados forzosos, sino también “hacer frente a los desafíos que aparecen bajo las formas modernas de persecución, de opresión y de esclavitud”. “Los explotadores y los clientes a cualquier nivel deberían hacer un serio examen de conciencia frente a ellos mismos y a Dios”, dijo.

   Estos tráficos “afectan cada vez más a los niños, que se ven implicados en las peores formas de explotación e incluso reclutados en los conflictos armados”. La Iglesia Católica pide que “los derechos fundamentales se extiendan realmente allí donde no son reconocidos a millones de hombres y de mujeres”.

   “Para la Iglesia, nadie es extranjero, nadie está excluido, nadie está lejos”, aseguró citando a Pablo VI. La compasión implica “un conocimiento de los acontecimientos que empujan a abandonar la patria por obligación” y también una ayuda para “dar voz” a los que “no consiguen hacerse escuchar sobre lo que vivieron”, aseveró Francisco.

Los refugiados necesitan “intervenciones urgentes” pero sobre todo “comprensión y bondad”, insistió. Además, invitó a cada sacerdote y cada comunidad a respetar las “tradiciones” de los cristianos refugiados.

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