Los compañeros de Marcos Daloia, el chofer de la línea K que murió este domingo luego de agonizar tres días lo despidieron este martes por la mañana, en una jornada de dolor. Fueron muchos los que se acercaron para acompañar a su familia y también para pedir justicia.
Tras la salida del cortejo fúnebre, los colectivos fueron retornando paulatinamente a las calles luego de más de cuatro días de paro.
Uniformados con su característica camisa celeste, los colectiveros lo despidieron entre aplausos y gestos de dolor. El cortejo fúnebre de Daloia partió de las salas velatorias Caramuto este martes poco antes de las 11.30 para su cremación.
El colectivero de la línea K atacado a balazos en la zona oeste de Rosario murió este domingo pasado el mediodía en el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez. "Por el deterioro clínico, neurológico y hemodinámico que venía presentando en las últimas 24 horas en la mañana de este domingo se realizaron diferentes test, estudios y diagnósticos que confirmaron a las 13.30 la muerte encefálica del paciente, que confirma el fallecimiento del mismo", precisó la directora de ese efector, Andrea Becherucci.
El crimen
Este jueves a la tarde, un hombre aún no identificado subió al interno 122 de la línea de trolebuses K y atacó a tiros al chofer. El episodio ocurrió en Mendoza y México. La víctima fue identificada como Marcos Daloia, de 39 años, padre de tres hijos y con domicilio en la zona oeste de la ciudad. El colectivero recibió una bala en la cabeza. Una ambulancia del Sies lo trasladó al Heca. Tras sufrir un paro cardíaco, los trabajos médicos lograron reanimarlo.
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El Ministerio Público de la Acusación (MPA) pidió colaboración a los pasajeros del trolebus y a testigos del caso para dar con el autor de los disparos. Para ello, pidieron comunicarse al 911 o acudir a la Unidad de Homicidios Dolosos ubicada en el Centro de Justicia Penal de Rosario (Sarmiento 2850), o vía redes sociales de la Fiscalía.
Ola de violencia
Rosario atraviesa esta semana una de las peores olas de violencia de su historia. Primero le costó la vida a dos taxistas -Héctor Raúl Figueroa, de 43 años, y Diego Alejando Celentano, de 33- y luego a un chofer de la línea K -Marcos Daloia, de 39 años.
A esos tres hechos, se le sumó el asesinato de Bruno Bussanich, de 25 años, un joven empleado de la estación de servicio Puma ubicada en Mendoza al 7600 fue ejecutado a balazos este sábado poco antes de la medianoche cuando estaba en su puesto de trabajo. El autor de los disparos, que se movilizaba en un Fiat rojo, dejó en el lugar una nota con una amenaza contra el gobernador Maximiliano Pullaro y el ministro de Seguridad de Santa Fe, Pablo Cococcioni.
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La seguidilla de crímenes, que tendría relación con las medidas tomadas por el gobierno provincial contra presos de alto perfil detenidos en las cárceles del territorio santafesino, motivaron la constitución de la denominada Junta Operativa, integrada por el gobierno provincial, el Ministerio Público de la Acusación (MPA), la Municipalidad y el gobierno nacional para trabajar de manera "conjunta y permanente" en una serie de medidas de seguridad.
Para el gobierno provincial, los ideológos y ejecutores de los asesinatos pretenden recuperar privilegios de organizaciones criminales en las cárceles.