Máxima Zorreguieta, la futura reina argentina de Holanda, trabajó duro para ganar los corazones de los holandeses y es inmensamente popular a pesar del papel de su padre durante la dictadura militar argentina.

Máxima Zorreguieta, la futura reina argentina de Holanda, trabajó duro para ganar los corazones de los holandeses y es inmensamente popular a pesar del papel de su padre durante la dictadura militar argentina.
La princesa, nacida en Buenos Aires hace 41 años, se convertirá el 30 de abril en reina de Holanda. Su romance con el príncipe Guillermo-Alejandro fue como en un cuento de hadas. Contrajeron matrimonio en 2002. Máxima obtuvo la nacionalidad holandesa y se le permitió conservar su fe católica a pesar de casarse con un miembro de la Casa de Orange, incondicionalmente protestante.
El anuncio de la reina Beatriz el lunes, de abdicar en favor de su hijo, ocurrió el mismo día en que el padre de Máxima cumplía los 85 años. Jorge Zorreguieta fue secretario de Agricultura del proceso militar argentino.
Con su encanto y su sonrisa, Máxima se ganó rápidamente la confianza de los holandeses. Aprendió el idioma y descubrió su cultura, incluso nadó en un canal de Amsterdam por una causa caritativa. Según las encuestas es la más popular de la monarquía holandesa, incluso más que la muy admirada reina Beatriz, y mucho más que su marido, cuya reputación de “Casanova” en su juventud fue transformada por su boda con Máxima.
Máxima nació el 17 de mayo de 1971 en Buenos Aires. Conoció en 1999 al príncipe a través de amigos en Madrid. Desde su boda, la pareja vive en Wassenaar, un suburbio de La Haya, sede del gobierno.
Tienen tres hijas, Catalina-Amalia, de 9 años y que se convertirá en princesa; Alexia, de 7, y Ariane, de 5. Es común verla a Máxima al acompañarlas al colegio.




Por Emmanuel Paz