Un niño de siete años salvó milagrosamente su vida ayer luego de caer al vacío desde el séptimo piso de un edificio del barrio porteño de Palermo, donde vive junto a su familia.

Un niño de siete años salvó milagrosamente su vida ayer luego de caer al vacío desde el séptimo piso de un edificio del barrio porteño de Palermo, donde vive junto a su familia.
El pequeño, llamado Agustín, sufrió fracturas en las dos piernas y en la cadera, pero su vida no corre peligro, de acuerdo con lo señalado a sus familiares por los médicos que lo atendieron. El incidente se produjo en un edificio situado en la calle Borges al 2400, en la zona conocida como Palermo Viejo.
El titular de emergencias porteña, Alberto Crescenti, confirmó que el niño sufrió "fractura en las dos piernas, pero estuvo lúcido en todo momento y tiene pronóstico reservado". El profesional estimó que la caída se produjo "desde unos 21 metros" y señaló que "este chico ha tenido un Dios aparte".
Aparentemente, el chico jugaba en ese momento en una de las habitaciones del departamento con un hermanito menor, cuando por razones no establecidas, cayó por el balcón lateral del edificio hacia un patio interno, situado en la entrada del garaje del inmueble.
A pesar de que no hubo árboles ni toldos que lo contuvieran, el nene cayó parado, según testigos, y esa circunstancia podría haberle salvado la vida.
"Se quejaba de que le dolía todo. Tratábamos de que se quedara quieto y no se durmiera hasta que llegara la ambulancia", sostuvo un hombre de nombre Juan, dueño de una verdulería situada a pocos metros de la entrada del edificio donde vive el pequeño.
El hombre dijo que se había acercado al lugar donde ocurrió el accidente "por los gritos de la madre. «Se me cayó el nene», decía la madre. El nene estaba con el uniforme del colegio. Supuestamente, era el horario que la madre debía llevarlo al colegio", recordó Juan.
Consciente, el nene fue llevado al hospital Fernández, de Palermo, y luego trasladado al hospital de pediatría Ricardo Gutiérrez, donde quedó internado por los traumatismos sufridos.
El comerciante, que conoce a la familia del niño, lo describió como "tranquilo, pero capaz de una travesura, como todo chico de su edad".




Por Emmanuel Paz