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Se multiplican las cuadras en Rosario custodiadas por las alarmas comunitarias

El municipio instalará 70 equipos, conectados a su centro de monitoreo y al 911. Hoy hay 89 colocados por los vecinos. Hasta ahora los vecinos las contrataban con empresas privadas.

Domingo 18 de Mayo de 2014

Desde hace varios años, el sonido de la bocina indica a quienes viven en Riobamba al 2800 que es hora de entrar los autos al garaje o de sacar la basura. El timbre suena también cada vez que algún vecino presencia robos, asaltos, accidentes o peleas en la calle. Es uno de los 89 puntos donde actualmente funcionan sistemas de alarmas comunitarias o barriales, un dispositivo que hasta ahora contratan los vecinos a empresas privadas, pero que a partir de septiembre ofrecerá el municipio. De acuerdo a los planes de la Secretaría de Control y Convivencia Ciudadana desde ese mes se instalarán unos 70 equipos que estarán conectados al centro de monitoreo municipal y al 911.

Barrio Parque fue uno de los primeros en incorporar alarmas comunitarias en sus esquinas, modalidad para prevenir delitos que ya adoptaron grupos de vecinos de otras zonas como Echesortu, Arroyito, La Florida o Fisherton. De acuerdo a registros de la Municipalidad, hay unos 89 aparatos en funcionamiento.

A fines de abril, el Concejo Municipal autorizó al municipio a tomar un préstamo de 11 millones de pesos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para fortalecer la red de videovigilancia local. Con estos fondos, el plan es adquirir 70 alarmas para colocar en los barrios, además de botones de pánico para mujeres víctimas de violencia doméstica, captores de datos para registrar infracciones o faltas en el espacio público y videocámaras con dispositivos lumínicos o sonoros que puedan activarse desde el centro de monitoreo cada vez que se detecten situaciones de riesgo.

Según detalló el ex subsecretario de Prevención y Seguridad Ciudadana municipal (nombrado hace días como responsable territorial del Ministerio de Seguridad en el nodo Rosario), Gustavo Zignago, la iniciativa apuesta a poner en marcha estrategias comunitarias para controlar el espacio público y prevenir situaciones de violencia como corolario de las mesas de trabajo que se vienen desarrollando con grupos de vecinos y referentes de instituciones de distintas zonas de la ciudad.

Y si bien aún no está definido cuáles serán los lugares donde se instalarán estos dispositivos, está previsto que su colocación comenzará a partir de septiembre "en función del diagnóstico del municipio sobre la realidad de cada barrio", explicó el funcionario.

¿Cómo funcionan? Los sistemas de alerta barrial que ya están instalados tienen distintas características, según la oferta del mercado en el momento en que fueron adquiridos. Básicamente se trata de una sirena colocada sobre un poste que se activa mediante un control remoto, similar al de la alarma de automóviles, que se entrega a los vecinos para que den aviso cada vez que sean testigos de situaciones de peligro.

Hace cuatro años se autorizó que los aparatos se instalen sobre las columnas del alumbrado público y que se alimenten de la misma red eléctrica, por eso deben estar autorizados por la Municipalidad.

El alcance de las alarmas es de unos cien metros a la redonda, por lo cual se propone ubicarlas en esquinas cada dos cuadras. Algunas están también provistas de luces y todas debidamente identificadas por carteles que dan cuenta de su presencia.

El sistema que proveerá el municipio tendrá un beneficio adicional: las alarmas estarán conectadas al centro de monitoreo de la Municipalidad y también con el 911. Allí, los operadores podrán detectar el lugar desde donde se originó el pedido de auxilio y disponer la respuesta necesaria.

Además, las alarmas se podrán activar mediante los teléfonos celulares smartphone, lo que permitirá multiplicar la cantidad de usuarios del servicio.

De todas formas no es la tecnología en sí la que garantiza su eficiencia, sino la capacidad de los vecinos de ponerse de acuerdo y salir a la calle cada vez que se escucha la señal de alerta. Por eso, en cada uno de los barrios donde se implementó el sistema, se pusieron en marcha también otras acciones como la elaboración de listados de nombres y teléfonos de contacto de quienes viven en la cuadra, mails colectivos para informar sobre las novedades de la zona o reuniones con cierta periodicidad para analizar los problemas del barrio, estén o no relacionados con la seguridad.

"Las alarmas comunitarias son una herramienta más que aporta a la seguridad y la convivencia. Pero su efectividad está en función de la organización de los vecinos, que respondan a las sirenas, prendan las luces o denuncien los hechos. Entendemos que esto es fundamental para poder lograr niveles de convivencia más aceptables en su territorio", apuntó Zignago.

Las primeras. La ordenanza 7.914, de diciembre de 2005, crea el programa de municipal de alarmas comunitarias como parte del plan municipal de seguridad urbana. Entre los considerandos de la iniciativa se apuntaba que la problemática de la seguridad "sigue siendo la principal preocupación de los vecinos y que la acción del gobierno provincial debe ser acompañada por la Municipalidad y la comunidad "mediante una red operativa basada en el principio de solidaridad comunitaria direccionada hacia la prevención del delito".

Barrio Parque fue uno de los primeros en sumar este tipo de dispositivos de protección. El reclamo de seguridad ya había movilizado a sus habitantes, tras el homicidio de María Inés Gómez, en pasaje Coffin 3066. Un crimen que muchos relacionan con los asesinatos de Concepción Lavore, Susana García y José Savini, ocurridos entre febrero y mayo de 2010, por el cual fue condenado el verdulero Martín Santoro.

Desde entonces, una vez por mes, un grupo no estable de vecinos se reúne en bibliotecas, clubes o escuelas de barrio. "Porque además de estas tragedias, como en todos los barrios, los robos de carteras y de mochilas mientras se espera el colectivo son diarios", afirmó Ana, una de las fundadoras del grupo.

Acuerdo. Desde hace más de dos años, los vecinos de su cuadra se pusieron de acuerdo para instalar alarmas comunitarias. Los dispositivos cuentan con una sirena que se prende y se apaga mediante los controles remotos que cada vecino tiene en su casa. No está monitoreada por ninguna empresa de seguridad ni por la policía, pero cada vez que suena todos prenden las luces, se asoman y, si advierten algún problema, llaman al 911.

"Además nos pusimos de acuerdo y todas las nochecitas alguien la hace sonar para que todos guardemos el auto o saquemos la basura al mismo tiempo. A veces, incluso, el móvil policial del barrio da una vuelta y se pone en la esquina", contó la mujer y confió que, desde entonces, se siente más segura. "En varias oportunidades, hicimos sonar la alarma y evitamos el robo de motos, pero lo más importante es que ahora en la cuadra nos conocemos, nos saludamos y nos cuidamos entre todos. Así estamos más tranquilos porque nos sentimos protegidos".

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