Entre las tantas enseñanzas que nos ha dejado este cuarto de siglo de democracia
que en 2008 celebramos se debe destacar la creciente conciencia en nuestra sociedad de la
trascendencia que supone un Poder Judicial independiente y eficiente. También, que para que este
ideal republicano se mantenga en el tiempo hay que trabajar todos los días con el objetivo de
cumplir el mandato constitucional de afianzar la Justicia, lo cual no es otra cosa que bregar por
un mejor servicio de Justicia.
Se trata de una tarea apasionante pero también compleja. No es sencillo optimizar
el Poder Judicial cuando la litigiosidad avanza a un ritmo frenético, obligando a los magistrados a
pronunciarse por un sinnúmero de cuestiones que antes ni siquiera llegaban a los Tribunales. A los
hechos me remito: en este año que fenece, los jueces rosarinos debieron analizar y decidir sobre un
tema de extrema complejidad –y que compete a varias ciencias, además del Derecho– como
es la distribución en los efectores públicos de la denominada "píldora del día después",
desmenuzando sus propiedades farmacológicas y las consecuencias bioéticas de su utilización;
mientras tanto, otro magistrado tuvo que intervenir para que una mujer pudiera asistir al velatorio
de su madre; y los jueces de Familia debieron afrontar una verdadera catarata de presentaciones por
violencia familiar, un fenómeno que no es nuevo, pero sí lo es que la gente denuncie hechos que
antes silenciaba. Desde lo más complejo y novedoso hasta lo más cotidiano pasa hoy por los
Tribunales. Nuestra ciudadanía, consciente como nunca antes de sus derechos, reclama a los jueces
que se hagan respetar esos derechos, lo cual merece celebrarse como un paso adelante de nuestro
sistema democrático. Pero debemos tener presente que esta situación ha llevado a los jueces a
constituirse en ingenieros sociales que deben actuar sobre una muy variada y compleja problemática.
Y, además, deben hacerlo con una actitud nueva, descendiendo al conflicto todos los días asumiendo
un rol mucho más dinámico. Y este "descender" a tantos y tan variados conflictos ha permitido
ampliar día a día el ángulo de la mirada de la sociedad hacia la labor de los jueces. Por
impotencia de la sociedad civil y política muchos de esos conflictos que antes se resolvían fuera
de los edificios de Justicia hoy recalan en el Poder Judicial.
Este panorama de enorme litigiosidad, que puede incluso ampliarse si la crisis
internacional que ya nos golpea se mantiene en el tiempo, nos presenta un diario desafío para
quienes pretendemos cumplir aquel mandato de afianzar la Justicia. Sin embargo, en nuestra
provincia hemos demostrado que hacemos frente al desafío. Desde la puesta en marcha del Plan
Estratégico para la Justicia Santafesina, prácticamente todos los sectores vinculados al servicio
de Justicia, así como todo el arco político provincial, hemos dado pasos firmes para modernizar la
Justicia. El Poder Judicial aguarda que se continúen dando pasos hacia la implementación del nuevo
Código Procesal Penal, que revolucionará el sistema de juzgamiento penal, al que deberá sumarse la
creación de la Policía Científica, dependiente del Poder Judicial, un viejo anhelo de todos los
jueces penales y de los auxiliares de la Justicia. Mientras los demás instrumentos procesales se
debaten en la Legislatura, esperamos una pronta sanción de la ley de mediación, que puede
constituirse en una herramienta trascendente para aliviar aquella extrema litigiosidad de la que
hablamos, aportando a un cambio en la tradicional cultura pleitera de nuestro sistema y devolviendo
un papel activo y responsable al ciudadano para que, en un marco de diálogo con la otra parte,
resuelvan sus conflictos sin intervención obligada del juez.
La informática es hoy por hoy una auxiliar imprescindible de la Justicia, en
especial para agilizar todo el sistema de gestión. En Santa Fe hemos marcado rumbos en cuanto a la
aplicación de la firma digital en los trámites internos de los Tribunales, a punto tal que el
organismo del gobierno nacional encargado de otorgar los permisos para la instalación de este
recurso informático (Onti) admitió que más del 40 por ciento de las licencias admitidas
corresponden a la Justicia santafesina. Ya marchamos hacia la eliminación del tradicional papeleo
de los juzgados y la consecuente implementación del expediente digital gracias a un importante
acuerdo con el Banco Mundial que nos provee los fondos para que en dos años tengamos un nuevo
sistema informático que pondrá en red a todos los tribunales santafesinos.
El permanente diálogo que mantenemos con los demás poderes del Estado nos ha
permitido incluir en el presupuesto original la creación de nuevos juzgados en todo el territorio
provincial, así como los 343 cargos necesarios para cubrir las necesidades más apremiantes. Con el
mismo objetivo de mejorar el servicio de Justicia, se está ampliando el edificio de los Tribunales
rosarino, manteniendo la idea de que todos los fueros funcionen en un mismo lugar, al menos hasta
que se construya la nueva sede del fuero penal. Están en marcha edificios nuevos en varias
localidades (como Villa Constitución) y remodelaciones en otras sedes para albergar los órganos
jurisdiccionales que se crearán.
Como complemento fundamental de este plan de nueva infraestructura judicial hemos
planificado un ambicioso programa de capacitación para todos los integrantes del Poder Judicial,
que deben contar con instrumentos que les permitan adaptarse a estos nuevos tiempos que exigen un
nuevo tipo de juez en virtud de los nuevos derechos y disímiles reclamos de la sociedad. Gestión y
capacitación son dos pilares de nuestra política con miras a un 2009 que alumbrará con seguridad
nuevas exigencias.
Estos nuevos desafíos incluyen por supuesto a los máximos órganos jurisdiccionales
de la Nación y de las provincias. La interpretación de la Constitución y la aplicación de los
tratados internacionales que la Argentina ha suscripto obligan a los tribunales superiores a un
papel más activo, marcando rumbos jurisdiccionales ante el surgimiento y afianzamiento de nuevos
derechos y nuevas garantías. La tan necesaria seguridad jurídica, pilar del desarrollo sustentable
de cualquier comunidad, requiere de tribunales ágiles y coherentes en sus argumentaciones
jurídicas. Si bien la Corte Suprema de Justicia de la Nación y los Tribunales Internacionales a los
que estamos obligados en virtud de aquellos tratados firmados por nuestro país marcan un rumbo, las
Cortes provinciales tienen su cuota de responsabilidad en cuanto a la protección de los derechos y
garantías de los ciudadanos; y quizás una de las tareas más difíciles esté en resolver aquellos
casos que se presentan –como por ejemplo en materia de seguridad– como "colisionando"
derechos que tienen su morada en la Constitución, tales como el respeto a un debido proceso legal
para el imputado y la protección de los derechos fundamentales de la víctima, que es el rostro
visible de la inseguridad. No puede concebirse que el constituyente haya consagrado esos derechos
para que se enfrenten y autodestruyan, sino para que convivan y ambos deben respetarse.
Este proceso de modernización del Poder Judicial, por momentos duro y complejo, se
hace mientras a la par todos los magistrados de la provincia ponen el máximo de su tiempo y
esfuerzo cada día para mantener sus dependencias funcionando y dando permanentes respuestas a la
comunidad. En este sentido, nos preocupa la cantidad de vacantes que por diversos motivos se han
generado en todos los fueros y en todos los tribunales, lo que obliga a los magistrados activos a
multiplicar sus tareas para reemplazar a aquellos que se han retirado y a la espera de que se
cubran esas vacantes. Es necesario señalar que seguiremos brindando nuestro aporte para que esas
vacantes sean cubiertas y también que no podríamos avanzar en todos estos proyectos si no
contáramos con un material humano que brinda estas permanentes muestras de colaboración aún en las
circunstancias más complicadas. A ellos mi reconocimiento, porque con jueces así dispuestos está
garantizado nuestro objetivo de afianzar la Justicia.
(*) Presidente de la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe