Una parte de un muro romano del área arqueológica de Pompeya (Italia) se derrumbó debido, al parecer, a infiltraciones de agua, informaron ayer fuentes de los carabineros. El derrumbe se produjo anteanoche en inmediaciones de la llamada Porta de Nola, en la zona norte de Pompeya, en la muralla del recinto arqueológico de la ciudad, sin que se produjeran daños personales.
La parte de muro derrumbado mide tres metros de ancho por un metro y medio de alto. La zona ha sido cerrada al público por seguridad y para permitir una evaluación de los daños y la reparación de la misma.
El superintendente arqueológico de Pompeya explicó que el derrumbe se produjo debido a las malas condiciones climáticas en la zona, aunque puntualizó que el daño fue "limitado y contenido". La zona derrumbada se encuentra en un área poco frecuentada por los turistas.
El accidente se produce casi un año después de que en noviembre de 2010 se derrumbara totalmente la Casa de los Gladiadores y poco después que se produjeran otros daños en el patio de la Casa del Moralista. Además, los primeros días de diciembre de 2010 se desplomaron otros dos muros debidos a las abundantes lluvias registradas en la zona en aquellas fechas.
Esos derrumbes desencadenaron un voto de censura por las acusaciones de negligencia contra el entonces ministro de Cultura, Sandro Bondi, que a pesar de superarlo acabo dimitiendo en marzo.
El nuevo ministro Cultura, Giancarlo Galán, aseguró que Pompeya es una prioridad para su cartera, pero los legisladores de oposición consideran al gobierno incapaz para proteger los sitios arqueológicos de Italia. "Por desgracia, es una demostración del estado de abandono en el que se encuentra nuestro patrimonio", señaló Matteo Orfini, del Partido Democrático.
La ciudad de Pompeya, a 235 kilómetros al sur de Roma, a donde acudían ciudadanos de todo el imperio a pasar temporadas de descanso, fue sepultada en el año 79 de esta era por una fuerte erupción del volcán Vesubio, que también arrasó las localidades de Stabia y Ercolano, importantes centros arqueológicos.
Durante siglos, Pompeya permaneció sepultada, hasta que por orden del rey Carlos de Borbón, el futuro Carlos III de España, comenzaron las excavaciones, que duran hasta hoy. Media ciudad, que llegó a alojar a más de 20.000 personas, sigue todavía sin descubrir, según los expertos.