Beatriz Wilhelmina Armgard de Orange-Nassau nació en el palacio de Soestdijk de Baarm, en La Haya, el 31 de enero de 1938, y fue la primogénita de la entonces princesa Juliana y del príncipe Bernardo de Lippe-Biesterfeld.

Beatriz Wilhelmina Armgard de Orange-Nassau nació en el palacio de Soestdijk de Baarm, en La Haya, el 31 de enero de 1938, y fue la primogénita de la entonces princesa Juliana y del príncipe Bernardo de Lippe-Biesterfeld.
Durante la Segunda Guerra Mundial la familia real holandesa se refugió en Canadá, tras una breve estancia en Inglaterra, y en 1945 regresó al país.
En septiembre de 1948 se convirtió en heredera, al ser investida su madre reina de los Países Bajos, y en 1956, al cumplir la mayoría de edad, ingresó en el Consejo de Estado y como heredera de la Corona, comenzó a recibir un sueldo.
Conocida como la "Princesa sonrisa", Beatriz de Holanda se casó en 1966 con el alemán Claus van Amsberg, quien falleció en 2002. Tuvieron tres hijos, el príncipe heredero Guillermo (1967), Friso (1968) y Constantino (1969).
Finalmente, después de 33 años, la reina abdicará el 30 de abril a su trono, según anunció ayer, a pocos días de cumplir 75 años.
"La reina celebrará su 75 cumpleaños (el jueves venidero) en el entorno familiar", había comunicado la casa real, como si se tratara de un cumpleaños totalmente normal.
Pero esta vez nada será normal. Hace casi un año el segundo hijo de Beatriz, el príncipe Friso, tuvo un accidente de esquí en Austria. Desde entonces está en coma en una clínica de Londres. El accidente empaña la celebración y parece haber sido en parte razón para que abdicara.
Desde aquel 17 de febrero de 2012 los holandeses no solo ven con respeto a su reina, sino también con empatía y cariño. Y eso se percibió la última semana.
"No busqué (ser parte de) la realeza, sino que lo acepté", dijo alguna vez Beatriz. Ser reina fue su trabajo. Desde hace casi 33 años no sólo es la jefa de la casa real, sino también jefa de Estado. "La presidenta de la junta directiva de la empresa Holanda", como se la califica burlonamente.
Todos los primeros ministros que trabajaron junto a ella la elogian por su trabajo duro y porque es una fanática del control, según le adjudican sobre todo los periodistas.
A la dama con el peinado casi intacto le gustaba estar a cargo. Incluso alguna vez se entrometió discretamente en la política. Tras el asesinato del populista de derecha Pim Fortuyn en 2002 visitó un centro musulmán para jóvenes. Y para enojo del populista de derecha Geert Wilders, en su discurso de Navidad abogó abiertamente por la tolerancia y una sociedad multicultural.
La influencia de la monarca en la política se vio limitada en los últimos años. Oficialmente la reina es miembro del gobierno como jefa de Estado, pero el año pasado el Parlamento le quitó la iniciativa para la formación de una coalición.
En el recuerdo de todos está sin embargo el "Día de la reina" del 30 de abril de 2009. Un hombre de 38 años embistió con su automóvil a la multitud y estuvo a poco de chocar con el micro de la familia real. Seis personas murieron.
La mayoría de sus súbditos creen que la reina se merece el descanso y el tiempo con su familia, compuesta por tres hijos y ocho nietos. "Se lo ganó", dijo anoche una joven a la radio holandesa. "Y creo que hablo en nombre de todo el pueblo", aseguró.




Por Emmanuel Paz