La ola de calor que azota a Norteamérica se ensaña con la ciudad de Phoenix, en el desierto de Arizona. Esta rompió el récord para centros urbanos en Estados Unidos al cumplir 19 días consecutivos con temperaturas de 43 grados o más. Ninguna de las 25 ciudades más pobladas de EEUU tuvo una racha de días de 43ºC o noches de 32ºC grados más prolongada que Phoenix, dijo el historiador meteorológico Christopher Burt, de Weather Company. La ola de calor se mantiene, tanto en Norteamérica como en Europa, donde hace estragos en la zona del Mediterráneo.
El aumento del calor extremo y sostenido se debe a la presencia de un “domo de calor” sobre el continente norteamericano. Esta semiesfera de aire cálido no se mueve y al sostenerse en el mismo lugar hace que incluso de noche el calor sea sofocante. La temperatura nocturna de Phoenix llegó a 35º, la nocturna más alta jamás registrada, superando el récord anterior de 33,8º de 2009. Phoenix, al hallarse en una región desértica, está habituada a temperaturas muy altas durante el día, pero también a ver cómo cae el termómetro durante la noche. Ahora esto apenas sucede. La zona metropolitana de Phoenix, conocida como “Valley of the Sun”, sufre algo mucho peor que un simple aumento esporádico de las temperaturas, dicen expertos, y presenta un peligro. “La exposición al calor a largo plazo es más difícil de soportar que uno que otro día caluroso, especialmente si de noche no está volviendo a refrescar lo suficiente como para poder dormir”, declaró Katharine Jacobs, de la Universidad de Arizona. La última vez que Phoenix no alcanzó los 43,3ºC fue el 29 de junio, cuando las temperaturas fueron des 42,2ºC. El récord de 18 días por encima de los 43,3ºC que fue igualado el lunes fue fijado en 1974. El miércoles fue el día más caluroso jamás registrado en Phoenix, incluso más que un día de 1990 en que los aviones dejaron de aterrizar y despegar, cuando la temperatura alcanzó el récord histórico de 50 grados. En el área de Phoenix hubo 12 muertes relacionadas con el calor hasta mediados de junio, y otros 40 casos en los que se considera al calor como factor.
En Italia, calor y granizo
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Turistas buscan un poco de alivio en una fuente en el centro de Milán, en el norte de Italia.
En el otro lado del mundo, en el Mediterráneo, Italia sigue sufriendo una de las peores olas de calor de la historia. El tiempo en Italia es cada vez más tropical y a principios de semana llegará un nuevo anticiclón que traerá más calor extremo, asegura Mattia Gussoni, meteorólogo de www.iLMeteo.it. “Está llegando una nueva llamarada africana”, dice Gussoni, que “traerá temperaturas superiores a 45ºC incluso en Apulia (sur de Italia) y picos de 48 en Cerdeña”.
El Centro Euromediterráneo sobre el Cambio Climático prevé una temperatura del agua de 32º para fines de julio, más cálida que la del Caribe. Se trata, explica el experto, del “gravísimo problema de las Olas de Calor Marinas, cada vez más frecuentes”. En tierra, además del calor “estamos viviendo también el desastre de los fenómenos extremos: tras una fase africana de 40-48ºC, llegan los chaparrones, el granizo y las inundaciones. Cuanto más caliente está una masa de aire, más humedad contiene, humedad que va a formar gotas de lluvia, granizo y tormentas eléctricas. Además, cuanto más caliente está el aire, más ligero es: esto hace que el vapor se eleve hasta una altura de 10 km dentro de las nubes cumulonimbos, congelándose y provocando granizo de hasta 10 cm, como ha ocurrido estos últimos días en el valle del Po”.