El año 2023 será muy particular, un año bisagra, ya que nos encontramos a mitad de camino para el cumplimiento del Acuerdo de París (2015), que tiene sus metas al año 2030. Hemos transitado la mitad del recorrido y las acciones para alcanzar los compromisos ambientales asumidos parecen ser pocas.
Con un contexto internacional que en 2022 retrocedió en los compromisos de descarbonización debido al conflicto bélico entre Rusia y Ucrania, hemos visto cómo los principales países del mundo priorizaron la generación de energía a cualquier costo (económico y ambiental) en base a hidrocarburos, carbón y reactivación de plantas nucleares.
Mientras tanto, a nivel nacional, el debate continúa siendo "Vaca Muerta o renovables", lo cual no debería ser así. Argentina puede aprovechar todo el potencial de Vaca Muerta para reducir importaciones y a su vez exportar los excedentes y, en simultáneo, seguir creciendo en generación renovable para consumo interno.
La situación macroeconómica y la tensión política de los últimos años han estancado el crecimiento y desarrollo de las renovables, sin nuevas licitaciones de Renovar, muy poco crecimiento del MATER (Mercado a Término de Energía Eléctrica de Fuente Renovable) y una generación distribuida que crece a cuentagotas atada a la falta de insumos por la imposibilidad de importar, con apenas más de 1.000 usuarios-generadores, cuando lo planificado al 2022 en los planes nacionales era más de 20.000, con lo cual, a este ritmo, lejos estamos de cumplir la meta de 1 GW de distribuida al año 2030.
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Fuente: Secretaría de Energía. Ministerio de Economía. Generación Distribuida en Argentina, evolución de trámites. Informe de avance Diciembre 2022.
Además, el sector sigue a la espera de una ampliación de la Ley 27.191, que establece el objetivo de cubrir el 20% de la demanda con energías renovables al año 2025. Según el último informe de CAMMESA, en 2022 se cubrió un 13,9%. Pese a que el presidente Alberto Fernández en el Climate Summit de 2021 anunció que iba a incrementar el objetivo a 30% al año 2030, esa modificación aún no se ha hecho efectiva. Por el contrario, los Lineamientos de Largo Plazo publicados luego por la Secretaría de Energía priorizan una meta del 20% al año 2030, o sea, sin extensión ni crecimiento de los objetivos de la Ley.
Sabemos con certeza que las energías renovables, tanto la solar fotovoltaica y la eólica, hoy son las energías más baratas a nivel mundial, y en nuestro país con precios de entre 60 y 70 usd/MWh, son más económicas que la energía que desplazan generada con hidrocarburos a unos 82,8 usd/MWh.
También sabemos que el sector energético es responsable del 51% de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero y que debemos si o si plantear una hoja de ruta con acciones concretas para reducir el impacto del sector. Aquí el nuevo Plan Nacional de Adaptación y Cambio Climático, presentado en la COP27 de Egipto, propone una transición energética basada principalmente en el gas natural, energía nuclear y luego, muy por detrás, menciona a las renovables.
Dentro de los motivos que se mencionan para no acelerar el desarrollo e implementación de las renovables es su supuesto alto componente importado y requerimiento de divisas, pero en este punto debemos desmitificar este concepto, ya que las renovables en sus distintas tecnologías permiten alcanzar más del 60 o 70% de componentes nacionales, además de la generación de empleo de calidad y otras externalidades positivas. Si consideramos que en el año 2021 los subsidios a la energía fueron de más de 12 mil millones de dólares y en 2022 ese número se estima que fue superior a los 15 mil millones de dólares, ¿por qué no destinar divisas a generar energía de forma limpia, que genera empleo, desarrolla la matriz de la industria nacional y que además ayuda a resolver el desfasaje de subsidios?. Principalmente cuando hablamos de generación distribuida, cada kWh generado por un usuario-generador es un kWh en donde el Estado no paga subsidios, sino que se los ahorra. Entonces, por ejemplo, la Generación Distribuida para el sector residencial, comercial e industrial solo necesitaría unos 40 millones de dólares para continuar la tendencia creciente en 2023, que representa solamente el 0,26% de los subsidios que recibe el sector energético y hoy se encuentra atravesando una crisis por falta de insumos por el bloqueo de las importaciones, que solo han logrado hacer subir los precios más de un 60% en dólares en últimos 6 meses.
Si consideramos los últimos anuncios de la Comunidad Económica Europea, que comenzará a aplicar el impuesto al carbono como barrera paraarancelaria, pensemos que estamos limitando las posibilidades de exportar de nuestras industrias. Sin energía renovable, no podrán cumplir dichas exigencias y el futuro será tarde para lamentarnos, sin insumos, sin profesionales técnicos en el país y sin una industria nacional desarrollada luego de transitar un período de aprendizaje y transferencia de tecnología, no se podrá dar una respuesta de forma inmediata las necesidades que tendrá el mercado para poder exportar.
Solo nos quedan 2 años para cumplir la meta del 20% de participación de renovables, y lograrlo será un gran desafío en este contexto . Sin acceso al financiamiento internacional y con otra barrera importante que es la falta de infraestructura para el crecimiento, hoy tenemos las redes de alta tensión prácticamente saturadas para la inyección de energía de nuevas plantas. Si bien el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) acaba de otorgar al país un préstamo de USD 1.140 millones para la ampliación de las redes de transmisión, sólo alcanzará para pequeñas obras. Entre 2016 y 2020 se paralizaron obras de extra alta tensión por falta de fondos, y se estima que se requieren entre USD 3.000 y 5.000 millones de dólares para realizar las obras de ampliación necesarias.
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Fuente: Secretaría de Energía. Ministerio de Economía. Lineamientos para el desarrollo integral y sostenible del sector eléctrico al corto y mediano plazo. Diciembre 2022.
Sin embargo, seguimos siendo optimistas ya que nuestro país posee los mejores recursos naturales, como los niveles de irradiación y mejores ratios de capacidad eólica del mundo. Es por ello que, a pesar de todas las condiciones de mercado mencionadas, en el último llamado a presentar Manifestaciones de Interés (MDI Resolución SE 330/22) se presentaron más de 490 proyectos por más de 14 GW, lo cual significa que el sector privado quiere seguir apostando. Obviamente se deben acomodar algunas variables, pero lo importante es que sigue habiendo interés en invertir y desarrollar proyectos de renovables en todo el país. Ahora, se aguarda que la Secretaría de Energía licite algunos de esos proyectos en 2023.
Si consideramos lo que está sucediendo en la región, tanto en Chile con más de 100 proyectos de PMGD de hasta 9 MW, como en el auge de la generación distribuida en Brasil -que ya superó 1,6 millones de instalaciones residenciales y comerciales-, vemos que el futuro para la distribuida en nuestro país es muy alentador. Siempre que podamos solucionar la importación de insumos, hay un potencial enorme también a partir de la distribuida “Comunitaria” o “Colaborativa”, en la cual varios usuarios pueden compartir la titularidad de un parque optimizando los costos de la obra y del mantenimiento. Esta metodología ya se encuentra reglamentada en Santa Fe, Córdoba y Mendoza y esperemos que otras provincias se sumen a la iniciativa que significa un gran beneficio para los usuarios finales.
También vemos un movimiento muy importante a nivel de gobiernos provinciales y gobiernos locales. Hay grandes oportunidades para el desarrollo de parques de pequeña y mediana escala con participación público-privada con inyección en redes de media y baja tensión, por ejemplo, en parques industriales, para apoyar al desarrollo de las empresas locales ayudando a disminuir su costo energético.
Esperemos que en el 2023 nuestro país pueda ir resolviendo los problemas coyunturales y nos permita volver a trabajar en el cumplimiento de las metas de largo plazo.