La ex jueza y ex defensora del Pueblo de Buenos Aires Alicia Oliveira falleció ayer a causa de una enfermedad, tras haberse dedicado a la defensa de los derechos humanos y a la política y haber cultivado una estrecha amistad con el Papa Francisco. Tenía 71 años y sus restos serán velados en el Salón Presidente Perón de la Legislatura porteña.
Designada en 1973, Oliveira fue la primera mujer jueza del fuero penal, cargo del que fue echada por la dictadura cívico-militar en 1976, tras lo cual fue protegida por Jorge Bergoglio ante la persecución del régimen de facto.
Durante la dictadura, Oliveira presentó numerosos hábeas corpus en favor de presos políticos que le implicaron ser perseguida y fue una de las fundadoras del Centro de Estudios Legales y Sociales (Cels).
En democracia, Oliveira se desempeñó como abogada del Cels y estuvo enrolada en el Frente País Solidario (Frepaso), partido al cual representó como convencional constituyente en 1994. En la presidencia de Néstor Kirchner fue secretaria de Derechos Humanos de Cancillería, cuando Rafael Bielsa estaba al frente del esa cartera.
Oliveira formó parte de la comitiva que acompañó a la presidenta Cristina Kirchner a Roma cuando Bergoglio fue designado al frente de la Iglesia Católica y acercó al pontífice al embajador ante el Vaticano, Eduardo Valdés, de quien también era amiga.
Ayer en Roma, la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, expresó su pesar: “Siento mucho la muerte de Alicia porque fue una gran luchadora, apasionada y comprometida con los derechos de los demás”.


































