La cultura de la cancelación, el mal uso de las redes sociales, el precio de la fama y la grieta entre los del interior y los porteños son los temas que afloran en “Granizo”, la película de Marcos Carnevale que hoy se estrena en Netflix, con el protagónico de Guillermo Francella. “Granizo” cuenta la historia de un famoso meteorólogo de la televisión, Miguel Flores, que se convierte en el enemigo público número uno cuando falla al prevenir una terrible tormenta de granizo. “La fama es un espejismo, hay famosos que piensan que la fama es amor, pero nadie ama a quien no conoce”, dijo Carnevale, en diálogo con Escenario, sobre el filme escrito por el ganador del Oscar Nicolás Giacobone -que también se verá en 190 países en 19 idiomas -y cuyo elenco lo integran: Peto Menahem, Laura Fernández, Martín Seefeld, Nicolás Scarpino, y hasta participan Los Palmeras.
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Los Palmeras junto a Laurita Fernández en una escena del filme "Granizo".
—”Granizo” demuestra que el tema del estado del tiempo es más importante de lo que se imagina, pero fue usado como un disparador para contar otra historia.
—Es el contexto, pudo haber sido cualquiera el contexto, en este caso utilizamos la exacerbación de alguien cercano que representa a una época analógica, que es el señor que te cuenta cómo va a estar el clima, cuando hoy tenés las aplicaciones que te dicen lo mismo con algoritmos y demás. Pero el tema de la película es la cultura de la cancelación, básicamente habla de eso, y esto le puede pasar al personaje central que es Miguel Flores, tanto como a un médico, un actor o a cualquiera. Hoy la cancelación se produce en cualquier momento con cualquier persona que está en algún ámbito que sea medianamente público. En el caso de Miguel está todo exacerbado: es un tipo que vela por el bienestar y el cuidado de la población a través del informe del clima y es un infalible, ya que nunca se equivocó en un pronóstico, por lo que despertó una gran confianza en los televidentes. Es como el médico de la familia, que es una figura que ya no existe más porque hoy te atiende cualquier médico. Pero la película habla del proceso de cancelación, como pasás de ser amado a ser odiado de un día para otro porque fallaste o te mandaste un moco; y habla de la ferocidad que tienen las redes, con esa dualidad que por un lado es muy útil porque atomizás cualquier información en segundos, pero también la podés utilizar para el mal para destruir a alguien en segundos, las dos caras.
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El director Marcos Carnevale habló en exclusiva con Escenario sobre detalles de la filmación.
—¿También planteás lo efímero del éxito?
—Sí, el éxito es un espejismo, un fenómeno, es una ilusión. El éxito per se no existe y es algo que tenés que alimentar todo el día y todos los días. Eso lo ves en las redes, en la medida que alguien deja de postear va desapareciendo, es tan efímero todo, todo dura nada, entonces tenés que estar permanentemente alimentando el monstruo para estar presente, y el día que dejás de postear nadie se acuerda de vos. Me ha pasado como director de contenidos de Pol-ka tener adelante mío a figuras grandes, un número uno en cine teatro y televisión, que no podían salir a la calle y ahora no la recordaba nadie. A veces pasa que el famoso comete el error de marearse y creerse que eso va a ser para siempre, y que ese fenómeno social que es la fama es amor y que el otro te está queriendo. Y eso le pasa a Miguel Flores, por eso la hija le dice: “¿Te das cuenta que nunca te quisieron?, lo que quieren es tu imagen”, porque no se puede querer a alguien que no se conoce.
Granizo | Tráiler oficial | Netflix
—Justamente, “Granizo” también permite reflexionar sobre la relación entre padres e hijos/hijas, cuando a veces en pos de una fama se pierde profundizar en los vínculos más importantes.
—Porque estamos hablando de una fama mal administrada. No está mal ser famoso, porque Guille (Francella) es un tipo muy familiero, tano, tano, y es un tipo hiper famoso y popular, pero paga las cuentas (risas), está pendiente de todo, controla las vidas de todos y está muy presente, depende cómo la administres la fama hay gente que pone la libido en ese lado y se olvida de los hijos y los padres e incluso no pueden armar familia, pero eso depende mucho de cada uno.
—Sos nacido en Inriville (Córdoba), por lo tanto conocés mucho de la tensión entre los del interior y los porteños. ¿También quisiste hacer foco en esa grieta?
—Está claramente marcado, sí, cuando él siendo cordobés viaja a Córdoba hay un personaje que se regodea y le dice “hiciste mierda a los porteños”, como un saborcito de venganza. Siempre hay una pica entre el interior y los porteños, con Rosario también pasa lo mismo. Lo pusimos de manifiesto porque es lícito y es un elemento de empatía para que la gente lo vea. También es cierto que es un cordobés que se vino a la Capital para buscar la gran fama, porque en Córdoba también hay meteorólogos, y muy famosos, como dice la hija.
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Miguel Flores (Francella) pasa de tener un programa propio sobre el estado del tiempo en el prime time a ser repudiado por la gente.
—¿Para esta película vos pensaste en Francella como cuando hiciste con él “Corazón de león”, o fue que Guillermo pensó en vos?
—Esta película no la escribí yo, la escribió Nicolás Giacobone (N de la R: fue el ganador de un Oscar a mejor guión original al coescribir “Birdman” junto con Armando Bó en 2015). Con Guille (Francella) hacía ocho años que no hacíamos una película juntos y cada vez que nos encontrábamos, siempre decíamos “¿cuando vamos a filmar juntos?”, pero él no paraba de filmar y yo tampoco. Hasta que un día él me dice que le trajeron un guión, me contó la historia, lo leí y me gustó. Pero él fue quien vino a buscarme a mí, yo no le fui a “vender” a Miguel Flores. Después, como yo escribo casi todas mis películas, necesitaba apropiarme de la película, pasarla por mi cuerpo para poder filmarla, ahí hablé con Nicolás y así lo hicimos.
—¿Es distinto estrenar en plataformas y no en cines? ¿Qué cambia con respecto al público?
—Esta película no va a pasar por salas, es original de Netflix y va directo a la plataforma. Lo que extraño por no pasar por salas, es ese calor presencial, las risas de la gente. Acá todo ocurre en un ámbito cerrado, pasa en la ventana de enfrente y yo lo veo mudo, en mute, y después me llegan las cifras. Lo que tiene de ventajoso es que antes las películas tenían que hacer un recorrido muy esforzado para llegar al exterior, y esta película se estrena este 30 de marzo y ese mismo día va a llegar a 190 países y sale con 19 idiomas. Es decir, tiene una expansión tan grande que para cualquier artista es maravilloso y que se vea mucho todo lo que hacés en distintas latitudes y en países donde ni conocés sus culturas. A mí me paso con “Elsa y Fred”, que fue una película que sí viajó mucho; y un día me dieron la llave de Teherán, porque se identificaban las mujeres de esa ciudad. ¿Y qué se yo cómo son las mujeres de Teherán? Pero me pasó. Esto viaja más rápido, para nosotros no cambia, porque nosotros seguimos contando cuentos, sea en la sala o en plataformas. Lo que pasó acá con las plataformas es mucho trabajo, porque hay mucha demanda de contenidos, y una prueba de eso es que hoy, en Buenos Aires por lo menos, es muy difícil armar un equipo de filmación porque está todo el mundo trabajando.