¿Por qué atrapan las series? ¿Por qué no? “Tenés que mirar esta...” sugieren quienes las devoran y recomiendan como verdaderos especialistas. Incluso ya hay un término sajón (como suele pasar siempre que se instala una costumbre) referido a los maratonistas de series: “binge-watching”, dos palabras que retratan a quienes pueden consumir tres temporadas de diez capítulos en un fin de semana. Tal el caso de “Borgen”, la serie danesa protagonizada por Sidse Babett Knudsen, una actriz prácticamente desconocida por estos lares; una ficción que pica en punta en términos de audiencia y atraviesa temas universales como el poder, la ambición, la traición, el amor, la enfermedad y la muerte.
El relato muestra la cocina de los contubernios políticos y del periodismo, con mirada de género, y adereza con temas económicos y sociales de suma actualidad: escuchas ilegales, comercialización de la carne de chancho, fake news, y hasta el debate sobre la reglamentación u abolición del trabajo sexual.
Creada por Adam Price (el director de otra serie de culto danesa llamada “Algo en que creer”) y estrenada en 2010, con tres temporadas en Netflix, y a la espera de una cuarta para 2022, “Borgen” es una serie con éxito tardío en Argentina, un verdadero enigma.
Serie | Borgen | Todas las Temporadas | Trailer | Netflix
Las preguntas que abren esta nota deben ser respondidas por un sociólogo o socióloga, así que si quien lee esperaba respuestas puede pasar a otra página. Pero, tal vez, si sigue leyendo se entere de cosas que aún no sabe sobre “Borgen”, una serie fascinante que atrapó y curiosamente identificó a miles que viven en el sur de globo terráqueo. Se promete no spoilear.
¿Qué es lo curioso de la serie que lleva por nombre a la sede de los tres poderes en Dinamarca? Que la ficción ocurre al otro lado del mundo para los argentinos. Sucede en un país rico y del primer mundo que es tres veces más chico que la provincia de Santa Fe pero con casi el doble de habitantes; encabezada por una actriz, a quienes pocos podrían llamar por su nombre. Una profesional inmensa que representa a la primera ministra de Dinamarca. Una serie que muchos rosarinos y rosarinas ven como un vaticinio de la política Argentina de los últimos cinco años. Un diputado nacional por Santa Fe y una concejala rosarina de distintos partidos dirán si realmente es así.
FICCIÓN Y REALIDAD. “Vi las tres temporadas pero me quedo con la tercera y espero con ganas la próxima. La protagonista llega a correrse de escena como para encontrar una alternativa para todo el país y por eso no pude dejar de pensar en Cristina de Kirchner cuando evaluó que para erradicar al neoliberalismo era mejor dar un paso al costado y dejar que encabece la fórmula Alberto”, le dijo a Escenario la concejala por el Frente de Todos, periodista y feminista, Norma López.
López hace analogías entre la ficción y realidad, pero hay que decir que son miradas anacrónicas. La serie empezó a emitirse cuando Cristina ya había sido re electa, luego de la muerte de Néstor Kirchner, y un poco antes de que por primera vez hubiera en Dinamarca una Primera Ministra mujer: Helle Thorning-Schmidt, del partido Socialdemócrata.
La aprobación a la historia por parte de la concejala, en torno a la vida pública y privada de la gobernante Birgitte Nyborg no quedó allí. López dice que “Borgen” muestra el esfuerzo que tienen que hacer las mujeres en todos los ámbitos. “Retrata el escarnio al que somos sometidas cuando generamos políticas públicas y representamos encima a sectores populares, cómo nos enfrentan a la falsa dicotomía a la que nos obliga el patriarcado: ser madre u ocuparse de la política y qué pasa cuando se trata de invertir los roles tradicionales del patriarcado, el varón en la casa y la mujer apostando a las aspiraciones personales. Es un mensaje crítico que se pone en tensión en la serie”, agregó López. Y como mujer que supo ser parte de los trabajadores de prensa sostiene: “La relación entre las empresas periodísticas, los y las periodistas y los dirigentes políticos aparece en la serie tal cual es: con tensión, con misoginia, con gente repudiable y también se retrata de manera verosímil el lugar de las mujeres periodistas al interior de un medio”. Por su parte, el diputado nacional por la provincia de Santa Fe, el socialista y reformista, Enrique Estévez, reconoció que está viendo “Borgen”, pero recién va por la primera temporada. “Desde el punto de vista de la práctica de la política, la militancia y la gestión pública muestra de manera bastante real cómo son las reacciones al momento de la construción política y la toma de decisiones. Claro que la mecánica es distinta porque ese es un sistema parlamentario y este no: eso está más que claro. Acá las coalisiones son bien distintas”, asegura el legislador, a quien le gusta “mucho” el personaje del ministro de economía, de anteojos, y amigo de Birgitte, Ben Serjo, interpretado por un actor de ley en la fría y desoladora Dinamarca, Lars Knutzon.
GUIÓN Y ACTORES. Los adictos a las series últimamente eligen las de pocos capítulos o saltan de una a otra como los que practican “balconing” (otro término sajón sobre la destreza de los pibes que saltan de terraza en terraza).
Los motivos de esas elecciones son variados pero muchos espectadores los relacionan a guiones flojos.
Dicen que se sostienen bien en los primeros capítulos y luego derrapan. Pero “Borgen” no defrauda, es una fiel muestra de que si las historias son buenas, están bien contadas y actuadas, se ven y disfrutan, como el buen cine o un libro de miles de páginas. De hecho el autor Stephen King la eligió en 2012, por sobre “Breaking Bad” y “Game of Thrones”. Y The New York Times la calificó como la versión nórdica de “The West Wing” (serie estadounidense sobre las tramas de poder dentro de la Casa Blanca).
Los capítulos ya suman treinta y duran una hora cada uno. El relato no es previsible, es sutilmente feminista si bien muestra los tropezones en los que puede incurrir una mujer que debe pelear un primer lugar de poder. “Decidís como los hombres”, le dice en un momento un personaje a Birgitte al querer tildarla de autoritaria.
Pero además, los actores y actrices (incluso los niños que actúan como hijos de Birgitte) son potentes y creíbles en su rol, muchos con larga trayectoria en el buen teatro danés. Tanto los maquiavélicos, como Michael Laugesen (el director del amarillista periódico El Ekspres y ex líder del partido laborista), los tiernos (como el marido de Briggite) o los vulnerables y atormetados como el asesor de prensa Kasper Juul o la periodista alcólica, Hanne Holm, tienen una solvencia tal como para alternar el protagonismo de la primera actriz, aunque sea brevemente. Y esto ocurre en las tres temporadas. En la última, por ejemplo, aparece el actor Lars Mikkelsen, en el papel de candidato a ministro de Economía de Birgitte. Se trata del protagonista de otra serie danesa del mismo director: “Algo en que creer”, muy recomendable también. Un hombre tal vez menos popular que su hermano en la vida real, Mads Mikkelsen, quien puso los pies en Hollywood personificando a Hannibal Lecter y participando en la última “Stars Wars”. La actuación de Lars es pequeña pero impecable, llena de contradicciones y oscuridades: contundente.
Hoy en Argentina y en el exterior se habla de temas que ya trató “Borgen” como si fuera un presagio y la mayoría de las calificaciones de los críticos van entre el 9 y el 10 (¿habrá que dudar de tanta homogeneidad y afirmar nomás que es un éxito?).
Las críticas llueven y abordan la serie desde lo psicológico, cinéfilo, político, feminista y también profano. Tal vez de todas las que se pueden recoger hoy en la prensa hay una, española, en www.filmaffinity.com que es desopilante: “Cada vez más detesto la política en sí, la política en los medios y a los políticos. Pensé que Borgen sería insoportable: ¡política del Norte de Europa! Qué tedio. Pues no, no y no. Para disfrutarla tenemos tres temporadas, las tres son imprescindibles si a uno le engancha la primera. No se repite en ningún caso. Es una visión de lo que debería ser la democracia. ¿Cómo pueden existir políticos que dimitan tras un mínimo escándalo? ¿Cómo se pueden poner de acuerdo izquierda y derecha? Y qué decir de los actores de este pequeño país, lo hacen de puta madre. Creo que odio Dinamarca”. Hasta halagos desde el odio provoca esta serie. “Borgen” es un enigma.