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La pelota por arriba es un dolor de cabeza para Newell's

El equipo rojinegro pierde en el juego aéreo pese a jugar con tres y hasta con cuatro zagueros. Los goles de Huracán fueron una muestra. Sufre los balones detenidos

Martes 06 de Abril de 2021

Es llamativa la facilidad para cabecearle a Newell’s adentro de su área teniendo tres y hasta cuatro zagueros jugando al mismo tiempo. Huracán explotó semejante debilidad en los dos goles que le convirtió. Antes fue Atlético Tucumán el que sacó provecho de tal falencia para convertirle con un cabezazo. Es notorio como la lepra se marea en las alturas. Y si el balón le llega por arriba de una pelota parada, la situación es todavía peor. Germán Burgos tendrá que encontrarle una solución durante los entrenamientos, para que Cristian Lema, Yonathan Cabral, Manuel Capasso y, ocasionalmente Juan Pablo Freytes, si bien cuando ingresa lo hace de lateral izquierdo, saquen a relucir un aspecto del juego en el que deberían sobresalir y finalmente brinden mayor seguridad por arriba.

Tres de los cuatro goles señalados a Newell’s bajo la conducción de Burgos fueron por fallas defensivas en el juego aéreo. Y hubo otras acciones parecidas que no terminaron por poco adentro del arco de Alan Aguerre. Estos errores le costaron puntos y lo privaron de una victoria que persigue desde que comenzó el torneo y que todavía no consiguió en el año. Demasiada ventaja es la que otorga un equipo ideado principalmente para tener un funcionamiento sólido de mitad de cancha hacia atrás, con poca llegada, pese a lo cual conquistó cuatro tantos en los dos últimos partidos.

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Lema, Capasso y Cabral son una cosa cuando atacan y otra cuando defienden. En el área contraria suelen prevalecer, como en la pelota que bajó Lema y que concluyó con el gol de Negri para el 1 a 0 ante Huracán. Pero en el área propia no son capaces de despejar. Cuesta entenderlo considerando que se trata de tres zagueros, que llegan a ser cuatro cuando ingresa Freytes.

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Aguerre mira cómo entra el cabezazo de Cordero, que se le anticipó a Capasso.

Aguerre mira cómo entra el cabezazo de Cordero, que se le anticipó a Capasso.

Existen errores en la marcación, con la pelota en movimiento y, fundamentalmente, en las jugadas detenidas. En la igualdad con Huracán, antes del golpe de cabeza de Nicolás Cordero en un tiro de esquina, que significó el empate parcial de la visita, el delantero ya se le había anticipado a Lema en una acción similar. La fecha anterior, contra Atlético Tucumán, un tiro libre lanzado desde la izquierda por Nicolás Aguirre fue cabeceado por Guillermo Ortiz, sin que Freytes consiguiera imponerse en lo alto, y se metió arriba. A esta serie de desaciertos se le agrega que Aguerre permanece parado sobre la línea en la mayoría de las ocasiones, sin tener la decisión de salir a cortar los centros.

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Cabral despejó mal de cabeza y se la dejó a Núñez, que libre de marcas no falló.

Cabral despejó mal de cabeza y se la dejó a Núñez, que libre de marcas no falló.

El sufrimiento en cada envío que llega al área de Newell’s aparece también con el balón en movimiento. El domingo, Cabral cabeceó en forma defectuosa un centro y se la sirvió a Núñez para el definitivo 2 a 2 en los últimos minutos del partido con Huracán. En Tucumán, un desborde por la izquierda concluyó en un centro a la cabeza de Lotti, que cruzó por delante del arco rojinegro, sin que Lema consiguiera anticiparse al atacante del Decano.

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La enumeración de situaciones que le generan sirve para hacer un repaso de lo sucedido y para rubricar por dónde pasan las mayores dificultades para defender del conjunto rojinegro.

Altura no le falta a los centrales. Lema mide 1,90 metro, Cabral y Freytes 1,88 y Capasso 1,82. El inconveniente no es por la contextura física. Hay una falta de sincronización y concentración. Pero si la atención principal de Burgos está puesta en lograr que Newell’s sea un conjunto fuerte atrás, no puede otorgar tantos beneficios al rival. De lo contrario, seguirá con más dolores de cabeza.

Burgos imitó un silbato

Instantes antes de que Cristian Núñez recibiera la pelota para convertir el 2 a 2 frente a Newell’s, se escuchó un sonido similar al de un silbato. El atacante siguió como si nada y la metió. En un primer momento hubo dudas acerca de lo que había sucedido. Hasta que la imagen de televisión develó que Burgos silbó, simulando un silbato.

Esta particular situación se dio después del mal rechazo de cabeza de Cabral y cuando la pelota le estaba por caer a Núñez. Fue en ese instante que el entrenador de Newell’s emitió un chiflido que imitó un silbato. Al principio hubo algo de desconcierto entre los testigos del partido y la prensa. No quedaba en claro si el árbitro Fernando Rapallini había invalidado la jugada. En cambio, Núñez no se inmutó y selló el empate.

Más claro fueron los insultos hacia el árbitro que partieron desde los palcos apenas finalizado el partido. Se le reclamó por una supuesta falta a Cristaldo previa a la jugada del gol y porque demoró el ingreso del atacante tras ser atendido.

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