Turismo

Los laberintos de la muerte

Conocer la Roma subterránea a través de las catacumbas es una experiencia única para descubrir usos y tradiciones del antiguo imperio y los primeros cristianos de la historia.

Domingo 24 de Febrero de 2019

Visitar las catacumbas supone emprender un viaje a través de una Roma subterránea, descubriendo galerías y pasillos donde, primero los paganos y después los cristianos, enterraban a sus difuntos. Un lugar mágico que nos habla de costumbres, usos y tradiciones de la antigua Roma.

En el entorno de Roma hay más de 60 catacumbas y miles de tumbas. Existían además seis catacumbas judías: cuatro de ellas han desaparecido y las otras dos están cerradas.

Las catacumbas romanas se construyeron a lo largo de las calzadas romanas (vie consolari), como la vía Appia, la vía Ostiense, la vía Labicana, la vía Tiburtina y la vía Nomentana. Sólo cinco de esas catacumbas romanas están hoy en día abiertas al público: San Calixto, San Sebastián y Santa Doimitila en la zona de Appia Antigua y las de Priscila y Santa Inés en la zona Nomentano-Salario.

La ley de la antigua Roma prohibía, por motivos sanitarios, enterrar a los muertos dentro de la ciudad. Las calzadas romanas estaban flanqueadas por espléndidos sepulcros de las familias patricias, que generalmente eran incineradas y conservadas, sus cenizas, en urnas.

Los primeros cristianos, en cambio, considerando que debían estar preparados para la resurrección, eran enterrados sin cremación en grutas subterráneas excavadas en la piedra. Los muertos se depositaban en el interior de lóculos después de haber sido envueltos cuidadosamente en dos capas de tela empapada en lejía para evitar el riesgo de contagio a los vivos.

Las opiniones de los estudiosos respecto a las catacumbas son divergentes. Según algunos las catacumbas eran refugios en los que ocultarse durante las persecuciones, mientras para otros eran lugares donde reunirse para honrar a los muertos -especialmente los mártires y los papas- generalmente con banquetes.

En la actualidad, el cuidado de las catacumbas cristianas corre a cargo de Pontífica Comisión de Arqueología Sacra, que dirige tanto las excavaciones como las restauraciones.

La palabra "catacumba", se usa para definir cualquier tipo de necrópolis subterránea. El término antiguo para designar estos monumentos es "coemeterium", palabra que deriva del griego y significa "dormitorio", subrayando con ello el hecho de que para los cristianos la sepultura era un momento provisional, de transición en el camino hacia la resurrección.

Según algunos estudiosos el término catacumba, referido a todos los cementerios cristianos definía, antiguamente, sólo el complejo de San Sebastián en vía Appia. Ya que era, de hecho, el nombre con el que se designaba la zona de excavaciones en piedra entorno a las catacumbas de San Sebastián.

Un itinerario interesante prevé una vista a tres de las más importantes y grandes catacumbas presentes en la capital: la de San Calixto, San Sebastián y Santa Domitila. Las tres se sitúan en la zona de Appia Antigua -entre la vía Appia y vía Ardeatina- muy cercanas entre sí.

Antes de comenzar el descenso a estos laberintos subterráneos llenos de historia conviene hacer una pequeña parada para disfrutar de la bucólica paz que se respira en la vía que se encuentra en el cruce entre Vía Appia y Vía Ardeatina, al ingreso de las catacumbas de San Calixto, donde se inicia el recorrido.

? Catacumbas de San Calixto (Vía Appia Antigua, 110- Km 1,8)

Surgen a mediados del siglo II y en ellas se encontraron más de 500.000 sepulturas cristianas, entre ellos decenas de mártires y 16 pontífices. Las catacumbas ocupan un área de 15 hectáreas y cuentan con casi 20 kilómetros de galerías subterráneas, que descienden a una gran profundidad (20 metros) y se estructuran en cuatro y a veces cinco niveles, flanqueados por lóculos (huecos excavados en la pared) dispuestos en dos y tres alturas unos sobre el otro.

En la parte superior del complejo ("sopratierra") se ven dos pequeñas basílicas con tres ábsides, llamadas "Tricore". En la oriental probablemente fueron enterrados el Papa San Ceferino y el joven mártir San Tarcisio.

En la zona subterránea se encuentra la Cripta de los Papas, que es seguramente el lugar más importante. Definido como "el pequeño Vaticano", en este lugar se conservan los restos de al menos cinco Papas martirizados y posteriormente santificados.

Cripta de Santa Cecilia

La santa estaba enterrada donde ahora se encuentra su estupenda estatua, obra maestra de Stefano Maderno. En el 821 las reliquias de Santa Cecilia se transportaron a la Basílica de Trastervere, dedicada a ella. La cripta está totalmente decorada con fresco y mosaicos, en la pared del lucernario se pueden admirar las representaciones de tres mártires: Policamo, Sebastián y Quirino.

La visita concluye en la Cripta, a través de imponentes galerías sembradas de lóculos se llega a una zona en la que se incluyen cinco habitaciones llamadas "Cubículos de los Sacramentos": se trata de tumbas de familias, dentro de las cuales se encuentran importantes pinturas al fresco del inicio del siglo III. En ellas se representan simbólicamnete los Sacramentos del Bautismo y de la Eucaristía. En otro fresco aparece el profeta Jonás, símbolo de la Resurrección.

Catacumbas de San Sebastián (Via Appia Antica,136 - km. 2,4)

Aquí se encuentran las primeras tumbas cristianas definidas "catacumbas", por el nombre con el cual se conocía el valle. Las catacumbas de San Sebastián son muy similares a las de San Calixto. Presentan cuatro niveles de profundidad, en su interior son aún visibles algunos de los dibujos que datan de los primeros tiempos del cristianismo, estucos, grafitis y mosaicos. La parte central del itinerario es la Basílica San Sebastián, una de las siete metas de peregrinaje en Roma.

La iglesia es de estilo barroco. En la primera capilla de la izquierda se encuentra la estatua en mármol, proyectada por Bernini pero realizada por Antonio Giorgetti, que representa a San Sebastián atravesado por las flechas de su martirio. Al lado de la estatua, a través de los jardines, se accede a la cripta, donde en una urna se conservan los restos del santo.

En la capilla del ábside derecho, se custodian otras reliquias: una piedra con una huella atribuida a Jesús (cuando encontró a Pedro que huía de Roma); algunas de las flechas que se dice que hirieron a San Sebastián, la columna a la que se ató al santo y las manos de San Calixto y de San Andrés.

Catacumbas de Santa Domitila (Via delle Sette Chiese, 282)

Estas catacumbas, también llamadas de Los Santos Nereo y Aquileo, no están demasiado distantes de las anteriores, se encuentran entre las más vastas y antiguas. Se trata de 15 kilómetros de galerías subterráneas dispuestas en cuatro niveles. Se conservan bien y cuentan con 150.000 sepulturas.

Los cuerpos de los difuntos venían introducidos en hendiduras poco profundas excavadas en la piedra. Los más ricos disponían de tumbas más espaciosas y con arcos decorados, que a menudo eran auténticas tumbas familiares.

La visita comienza descendiendo a la basílica y posteriormente, desde ésta, a las catacumbas. A través de una escalera realizada en época moderna, se accede hasta una pequeña basílica dedicada a los santos Nereo y Aquileo. Mártires de Diocleciano, los cuerpos de los santos se depositaron en una cripta que el papa Dámaso, al final del siglo IV, transformó en edificio de culto.

La basílica es de tres naves separadas por dos filas de cuatro columnas. Se puede admirar la única columna que se ha conservado intacta, decorada con la decapitación de Aquileo, monumento rarísimo en el arte cristiano. Se encuentra, también aquí, la tumba de Santa Petronila.

En la nave izquierda se puede acceder a una zona muy antigua (segunda mitad del siglo II). Se trata de las tumbas de algunos miembros de la familia de los Flavios Aurelios. Esta zona nace como hipogeo privado pagano, durante el siglo III, acogió algunas sepulturas cristianas decoradas con escenas de las Sagradas Escrituras.

En el nivel inferior, es interesante un cunículo con un fresco del siglo III en el que aparece Cristo como El Buen Pastor y la zona llamada "de la Madonna", en la que se pueden admirar pinturas de los siglos III y IV, entre las que destaca la que representa a los (en este caso cuatro) Reyes Magos ante la Virgen y el Niño.

Datos útiles

• Catacumbas de San Calixto

Via Appia Antica, 110 - 00179 ROMA Tel. +39 06.51.30.151 / 06.51.30.15.80; Fax +39 06.51.30.15.67 scallisto@catacombe.roma.it Descanso semanal: miércoles Cerradas todo el mes de febrero Bus ATAC 118; 218

• Catacumbas de San Sebastián

Via Appia Antica, 136 - 00179 ROMA Tel. +39 06.78.50.350; Fax +39 06.78.43.745 mail@catacombe.org Cerrado medio mes de noviembre y medio mes de diciembre Bus ATAC 118; 218; 660

• Catacumbas de Domitila

Via delle Sette Chiese, 282 - 00147 ROMA Tel. +39 06.51.103.42 / 06.51.33.956; Fax +39 06.51.35.461 info@domitilla.it Descanso semanal: martes Cerradas todo el mes de enero Bus ATAC 714

• Catacumbas de Priscila

Via Salaria, 430 - 00199 ROMA Tfno. +39 06.86.20.62.72 / 06.86.38.46.72; Fax +39 06.86.39.81.34; Descanso semanal: lunes Cerradas todo el mes de agosto Bus ATAC 86; 92; 310

• Catacumbas de Santa Inés

Via Nomentana, 349 - 00162 ROMA Tfno. e Fax +39 06.86.10.840 santagnese@santagnese.net Horario: 9.00 -12.00 / 16.00 - 18.00 Descanso semanal: Las mañanas de domingos y festivos

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