Son casi 700 mil kilómetros cuadrados, Texas es el segundo estado más grande los
Estados Unidos. Pleno de relatos y mitos que guardan relación con vaqueros y ranchos, posee
regiones de increíble encanto natural, que ofrecen para el turismo un muy amplio y variado abanico
de opciones.
Vaqueros cabalgando el árido desierto, los sonidos del río
Grande atravezando la inmensidad, chorros negros saltando a borbotones de los pozos de petróleo,
miles de vacas arriadas por los llanos. Las postales de Texas se confunden con la leyenda, con el
mito, con las historias de los grandes ranchos, de las películas de Hollywood, con el espíritu de
la frontera. Imágenes que resumen, de una forma u otra, a uno de los estados más atrayentes de EE
UU.
Texas es un sitio en el que casi todo puede encontrarse.
Desde las grandes ciudades, como Austin, San Antonio, Houston y Dallas, hasta los pueblos más
pequeños en los que es posible disfrutar de imperdibles festivales étnicos. Todo en el suelo tejano
es capaz de provocar sensaciones difíciles de explicar. Una rara combinación de cultura presente y
pasada en el que sobresalen, a la hora de las visitas, las excursiones por los ranchos, símbolos
del espíritu tejano.
Legendarios, muchos de estos ranchos reciben las visitas
del turismo que llega hasta ellos buscando relatos heróicos como el caso del King Ranch, el rancho
más grande de los Estados Unidos, ubicado en las afueras de Kingsville, que fuera designado
Monumento Histórico Nacional y es visitado anualmente por más de 45 mil personas.
La zona de Piney Woods está localizada en el este tejano, en la
zona fronteriza con Louisiana. En la misma es posible deslumbrarse por la belleza de sus
innumerables lagos y ríos, que transforman a la región en un paraíso para los pescadores. Pinos y
árboles encantan a los visitantes en esta zona en la que el verde y al naturaleza son elementos
distintivos.
Playas soñadas
Junto al mar, abarcando una extensa franja costera de más de 600 millas, se
encuentra la región de la Costa del Golfo, un sitio de playas soñadas que es el destino favorito de
aquellos que prefieren el ocio de la arena y el mar. Vale destacar que Houston está ubicada en esta
área, lo que ha significado para la misma un polo de desarrollo industrial y tecnológico muy
importante, a partir del desarrollo petrolero, cinematográfico y la instalación de centros de
investigación científica.
La parte central del suelo tejano es tierra de colinas y se
la conoce como Hill Country. En ella se encuentran Dallas y Austin, ciudades que se han
transformado en epicentro comercial y político de esta zona de los Estados Unidos. Austin, la
capital estatal, tiene una mezcla encantadora de juventud, sofisticación y cultura musical,
característica esta última que la ha llevado a ser considerada como la capital de música en vivo
del mundo.
Las llanuras de Panhandle se ubican al norte de Texas. Esta
región comprende grandes superficies de planicies que luego, abruptamente, se transforman en
profundos cañones, como es el caso del cañón de Palo Duro, uno de los más magníficos del mundo,
situado apenas en un segundo escalón tras el Gran Cañón del Colorado.
El oeste de Texas es la tierra de los cactus y las memorias de los grandes
vaqueros. Allí, en esa tierra áspera y sedienta se puede disfrutar de la belleza desértica del
Parque Nacional de Big Bend, localizado cerca de Brownsville y que es sitio escogido por aquellos
entusiastas de los campings y las visitas a pequeños pueblos y ranchos. El Big Bend es considerado
uno de los parques nacionales más grandes de Estados Unidos, ya que cubre algo más de 323 mil
hectáreas a lo largo del Río Grande, en el oeste tejano.