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Velan los restos de las víctimas y una mujer sigue en grave estado

El obispo de San Luis, monseñor Pedro Daniel Martínez, aseguró hoy que es un misterio “qué nos quiso decir Dios” con el trágico accidente vial que causó la muerte de seis niñas y dos mujeres en cercanías de la localidad de Zanjitas. Tres chicas siguen en terapia intensiva pero sin riesgo de vida.  

Jueves 03 de Noviembre de 2011

El obispo de San Luis, monseñor Pedro Daniel Martínez, aseguró hoy que es un misterio “qué nos quiso decir Dios” con el trágico accidente vial que causó la muerte de seis niñas y dos mujeres en cercanías de la localidad de Zanjitas.

El sacerdote oficiará a las 11 una misa en la Catedral de San Luis, que estuvo abierta toda la noche y donde son velados los restos de cinco víctimas. “Ustedes saben que en la fe uno asume el dolor, pero es dolor”, señaló Martínez, quien dijo es un misterio “qué nos quiere decir Dios con todo esto”.

En declaraciones a la prensa, manifestó que con la tragedia “se ha puesto de manifiesto como si San Luis y el corazón humano fueran una gran familia”.

El accidente ocurrió ayer al mediodía en la ruta provincial 3, cuando un tren de carga embistió a un colectivo escolar que transportaba a por lo menos 40 chicas que iban a un retiro espiritual, en las cercanías de Zanjitas, a unos 70 kilómetros al sur de la capital provincial.

En tanto, una mujer continuaba hoy internada en grave estado a raíz de las heridas recibidas ayer al chocar un tren contra un micro que llevaba un contingente escolar, en San Luis, se informó oficialmente. Se trata de la víctima que presentaba el cuadro médico de mayor complejidad entre quienes padecieron el accidente, ya que si bien 23 niñas permanecían internadas en el Complejo Sanitario San Luis, sólo tres continuaban en la terapia intensiva, pero sin riesgo de vida. Así lo informó esta mañana el director de ese centro asistencial, el más importante de la provincia, Roberto Schwartz.

La tragedia

Seis niñas y dos docentes de un colegio católico de San Luis murieron ayer y otras 38 personas sufrieron heridas, dos de ellas de gravedad, cuando el ómnibus en el que viajaban a un retiro espiritual fue embestido por un tren de carga en un cruce vial en la ciudad de Zanjitas.

Además, fuentes policiales y del Ministerio de Educación provincial dijeron anoche que una novena víctima fatal fue reportada y que los familiares se dirigían a la morgue judicial para identificar el cuerpo.

El accidente fue considerado como la "peor tragedia de la historia de San Luis" por el gobernador Alberto Rodríguez Saá, quien tras el choque suspendió toda su actividad oficial y se instaló en el complejo sanitario de la ciudad de San Luis para coordinar el operativo de asistencia a víctimas y familiares.

Las personas fallecidas fueron identificadas como María Virginia Farias, de 30 años, quien era la vicedirectora del colegio Santa María; Jesica Brancal, una docente de 22 años, y las alumnas Daira Mariani Machuca, Iara Medero, Paula Quiroga, Julieta Sánchez, Salomé Garro y Luz Bianchotti, de entre 10 y 11 años.

En tanto, un noveno cuerpo restaba ser identificado anoche por los familiares, aunque pertenecería a una niña.

El gobierno nacional envió a la zona al ministro de Salud, Juan Manzur, y al secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi, quienes compartieron una conferencia de prensa con Rodríguez Saá y resaltaron la rápida y "correcta respuesta" que dio la provincia tras la emergencia.

El tren que llevaba carbón desde Mendoza a Buenos Aires chocó a las 12 al ómnibus que, al parecer, había quedado por algún desperfecto sobre la ruta provincial 3 y el cruce vial, en la localidad de Zanjitas, a unos 60 kilómetros de la ciudad de San Luis.

La formación pertenece a la empresa América Latina Logística (ALL) que acusó al colectivo por el accidente al señalar que "la colisión se produjo cuando el micro invadió la vía".

El tren, según la empresa, "circulaba a 15 kilómetros por hora con la luz cabecera encendida".

Según testigos y fuentes policiales, el impacto hizo que la locomotora arrastrara al colectivo más de 200 metros y recién cuatro horas después del accidente los peritos pudieron levantar el transporte de pasajeros y rescatar los cadáveres de las víctimas.

El gobierno dispuso dos días de duelo en toda la provincia.

Manzur señaló que la Nación envió a la zona a la directora del hospital pediátrico Juan Garrahan, Josefa Rodríguez, y "especialistas en trauma y terapia intensiva que tienen experiencia mayor por ser un centro nacional de derivación de pacientes".

Las niñas de quinto grado del Instituto Santa María de la ciudad de San Luis habían salido ayer como todos los años para realizar una actividad extraescolar que consistía en intercambiar experiencias con una comunidad carenciada del pueblo rural de Cazadores.

Habían cargado juguetes y alimentos que pensaban compartir con los niños de Cazadores y tenían previsto, además, al termino del día, participar de una misa en el que se iba a recordar el Día de los Fieles Difuntos, que se conmemoró ayer.

Habían recorrido 60 kilómetros y llegaron con el colectivo de la empresa Polo al pequeño pueblo de Zanjitas, de 200 habitantes, junto a madres, docentes y la vicerrectora, cuando ocurrió el siniestro.

Las víctimas comenzaron a ser veladas anoche en la catedral de San Luis. El gobierno provincial resolvió hacerse cargo de cada uno de los féretros, mientras los servicios sociales se ofrecieron para los traslados. l (DyN y Télam)

Una ciudad conmocionada y de luto

Pasado el mediodía, las sirenas de las ambulancias empezaron a anunciar lo que sería una jornada de tristeza y luto en la ciudad de San Luis, que se conjugó con la valentía y el profesionalismo de los médicos para tratar de salvar la vida de las niñas que llegaban en forma incesante con los gritos y llantos de sus familiares.

Equipos de psicólogos intentaban desde temprano contener a los familiares que no entendían aún lo que había pasado, mientras en los pasillos del hospital cada vez que se abría una puerta con una camilla, los padres se abalanzaban para saber si se trataba de su hijo.

“¡Quiero ver a mi hija!”, imploraba una mujer mientras los psicólogos intentaban contenerla y otros acompañaban la escena con rezos.

La desesperación llegó a su punto más angustiante cuando las autoridades colocaron un listado con los nombres de las 35 personas que llegaron al complejo sanitario. En ese momento, la solidaridad de los adultos, que se daban fuerza unos con otros, fue el sentimiento que intentó apaciguar la tristeza y la incertidumbre que reinaba en el lugar.

Tras el accidente, los habitantes de Zanjitas acudieron para remover escombros, cortar fierros y sacar a las víctimas, con la ayuda de policías conmocionados por lo que veían.

Testimonio

Una monja que integraba el pasaje dijo que sintieron un gran impacto y que luego el colectivo dio varias vueltas. “Luego empezamos a salir de abajo como podíamos. Inmediatamente nos socorrió la gente del pueblo y nos trasladaron al dispensario de Zanjitas y a la escuela Antártida Argentina, donde nos hicieron las primeras curaciones”. Testimonios de quienes llegaron al lugar coincidieron en señalar que el chofer del ómnibus, de quien no se dio la filiación, saltó del transporte antes del choque.

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