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El arzobispo de Santa Fe fue elegido presidente de la Conferencia Episcopal

Monseñor José María Arancedo sucederá a Jorge Bergoglio. Destacan su capacidad de gestión. Es considerado un moderado y dialoguista. Deberá manejar desafíos pastorales y políticos

Miércoles 09 de Noviembre de 2011

El arzobispo José María Arancedo, de Santa Fe, fue elegido ayer nuevo presidente de la Conferencia Episcopal Argentina para el trienio 2011-2014 y sucederá en el cargo al cardenal Jorge Bergoglio, quien no podía ser reelecto para conducir la Iglesia por un tercer período consecutivo.

El prelado santafesino, de 71 años, será secundado por el obispo Virginio Bressanelli, de Neuquén, y por el arzobispo Mario Cargnello, de Salta, en las vicepresidencias primera y segunda, respectivamente.

En tanto, el obispo auxiliar de Buenos Aires, monseñor Enrique Eguía Seguí, colaborador inmediato de Bergoglio, fue reelecto como secretario general.

La elección de Arancedo, un moderado y dialoguista, se realizó ayer en un rápida votación (apenas una hora) en el marco de la 102ª asamblea plenaria del Episcopado, que desde anteayer y hasta el sábado se desarrolla en la casa de El Cenáculo, de la localidad bonaerense de Pilar.

Allí, el vocero episcopal, sacerdote Jorge Oesterheld, aseguró que "comenzó una renovación importante de la Iglesia argentina", pero aclaró que Bergoglio seguirá teniendo peso en las decisiones.

Los noventa obispos expresaron de este modo su confianza en que Arancedo podrá manejar los desafíos pastorales y políticos que la Iglesia enfrentará en los próximos tres años, en particular la relación siempre difícil con el gobierno y el casi seguro debate por el aborto.

Arancedo es primo hermano de Raúl Alfonsín, conoce a la presidenta Cristina Fernández, ya que formó parte -en representación del Episcopado argentino- de la comitiva que viajó al Vaticano para conmemorar junto a Benedicto XVI el acuerdo con Chile por el canal Beagle.

Aunque no lo consideran un "líder natural" como Bergoglio, sus pares destacan su "prudencia" y capacidad de gestión, además de confiarle en varias oportunidades la redacción de documentos episcopales de contenido social.

La nueva conformación de la comisión ejecutiva ratificó también una línea más dialoguista y propinó un golpe duro al sector más conservador liderado por el arzobispo Héctor Aguer, de La Plata, quien no consiguió los votos necesarios para acceder a la mesa ejecutiva.

El obispo Bressanelli, un progresista moderado, dio la mayor sorpresa al acceder directamente a la vicepresidencia primera. Sin embargo, ya había sido tomado en consideración al ser elegido para representar al Episcopado en el Sínodo convocado por el Papa para 2012. Bressanelli, de 69 años de edad, pertenece a la congregación religiosa de los sacerdotes dehonianos, y el papa Benedicto XVI lo confirmó ayer como obispo de Neuquén, sede de la cual era coadjutor desde febrero de 2010 y donde debió manejar conflictos sociales y también una crisis interna por supuestos abusos litúrgicos por parte de clero diocesano.

El arzobispo Mario Cargnello representa a una línea moderada pero más conservadora, aunque su gestión pastoral y social en Salta en muy reconocida. En esa provincia, de mayoría católica, debió lidiar además con un conflicto religioso al desautorizar la devoción popular a la Virgen del Cerro, adonde acuden cada fin de semana miles de fieles para ser "sanados" por una mujer que dice recibir mensajes de María.

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