El Mundo

Canadá descartó que el atropello que dejó diez muertos fuera un atentado

Un tribunal de Ontario imputó a Alek Minassian, de 25 años, por cargos de asesinato. Lo describen como un joven introvertido y con trastornos mentales.

Miércoles 25 de Abril de 2018

El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, descartó ayer connotaciones extremistas contra "la seguridad nacional" en el atropellamiento masivo con una furgoneta en el centro de la ciudad de Toronto que el lunes costó la vida a 10 personas y causó heridas a otras 15. "La investigación continúa pero es bastante claro que no hay conexión con la seguridad nacional", afirmó durante una rueda de prensa en Ottawa. Trudeau consideró que "llevará tiempo" entender las razones por las que el autor, identificado como Alek Minassian y detenido poco después del incidente, decidió arrollar a las personas en la principal arteria de Toronto.

Los primeros indicios apuntan a que la causa del ataque en la mayor ciudad de Canadá fue el presunto trastorno mental que sufre Alek Minassian, un canadiense de 25 años, quien ayer fue imputado en un tribunal de 10 cargos de homicidio premeditado.

El atropellamiento ocurrió el lunes, en momentos en que los ministros de los países más industrializados del mundo estaban reunidos en Toronto para discutir cuestiones internacionales de cara a la cumbre del Grupo de los Siete (G-7) que se celebrará en la ciudad canadiense de Québec en junio próximo. Por ese motivo, Trudeau destacó que "este incidente no cambia el nivel de amenaza en Canadá" y que se tomarán las medidas necesarias para asegurar la cumbre. El premier canadiense dijo finalmente que, aunque la elección de "objetivos fáciles" es una creciente tendencia en el mundo, "no podemos elegir vivir con miedo cada día". "Tenemos que concentrarnos en mantener a los canadienses seguros a la vez que somos fieles a la libertad y valores que todos los canadienses estimamos. Debemos seguir siendo un país abierto y libre", concluyó.

Acto deliberado

Minassian fue detenido poco después de subirse con una furgoneta a una acera y arrollar a transeúntes en el centro de Toronto. Las autoridades creen que fue un atropello deliberado. A primera hora de ayer, el joven compareció en la Corte de Justicia de Ontario y le fueron leídos los cargos en su contra: 10 acusaciones por asesinato en primer grado y 13 por tentativa de asesinato. El atacante vestía un uniforme de presidiario blanco y con las manos atadas a la espalda. Su próxima vista ante el tribunal está prevista para el 10 de mayo.

La policía de Toronto señaló que Minassian no estaba fichado anteriormente y que se necesitaba recabar más pruebas de lo sucedido. "Necesitamos cada pieza de este rompecabezas para tener un retrato completo de lo que sucedió", dijo el jefe policial, Mark Saunders, en una rueda de prensa. La principal incógnita es qué llevó a Minassian a cometer esta atrocidad. Según algunos de sus conocidos citados por el diario The Globe and Mail, es una persona sin afiliaciones religiosas o políticas conocidas; tampoco había mostrado opiniones con tendencia a la violencia. El rotativo entrevistó a varios antiguos compañeros de clase de Minassian. Dicen que era introvertido, "socialmente torpe", tenía tics en las manos por un trastorno obsesivo compulsivo y algunos incluso dudaban que supiera conducir. El joven nació y vivía en Richmond Hill, una localidad del área metropolitana de Toronto. Había estudiado en una escuela secundaria para alumnos con necesidades especiales y recientemente terminó sus estudios en informática —con una especialidad en procesadores gráficos— en el Seneca College, una institución ubicada en el mismo distrito del atropello. Ari Blaff, un estudiante, dijo a la radio pública canadiense (CBC) que la conducta de Minassian era "generalmente bastante extraña", pero que "nunca notó nada violento" en él, sólo que "hacía sentir a la gente incómoda cerca suyo".

Un solo policía lo detuvo

El atacante fue detenido por un solo agente de la policía de Toronto, sin necesidad de disparar un solo tiro, a apenas un kilómetro del lugar en que arrolló a decenas de personas. En dos dramáticos videos del momento de la detención grabados por transeúntes, se observa como la persona identificada ahora como Minassian se sitúa enfrente de la furgoneta alquilada, que tiene graves daños en su parte frontal, y apunta al agente de policía con lo que parece un arma. Durante varios segundos, el agente le conmina a que se tire al suelo mientras el autor del atropello hace amagos de disparar y también advierte que tiene un arma en el bolsillo. "Máteme, dispare a la cabeza", grita Minassian al policía mientras este sigue conminándolo a que se tire al suelo. Cuando el agente avanza, Minassian arroja el objeto que tenía en la mano, y que al parecer era un celular, y se tira al suelo para ser arrestado. El jefe de policía de la ciudad elogió al agente que la llevó a cabo la detención por haber mantenido la calma. "Gracias a su entrenamiento, el policía hizo un trabajo fantástico", aseguró Mark Saunders. Durante su detención, el agente entendió rápidamente la situación y consiguió "una salida pacífica", subrayó Saunders. "Los policías aprenden aquí a usar la violencia lo menos posible".

Quince personas permanecían internadas en hospitales de toda la ciudad, informó Saunders, y agregó que investigadores locales, estatales y federales participan de las investigaciones. Dos surcoreanos figuran entre los 10 fallecidos y uno entre los heridos, dijo un funcionario de la Cancillería de Seúl.

Diversos negocios e instituciones que se encuentran cerca del lugar del ataque permanecían cerradas ayer, así como parte de la calle donde ocurrió el atropello. Los residentes armaron un memorial a lo largo de la calle Yonge, donde la gente fue dejando flores y velas, así como mensajes de apoyo y condolencias. El alcalde de Toronto, John Tory, suspendió las reuniones del consejo de la ciudad de ayer y otras ciudades de Canadá bajaron sus banderas en solidaridad con los residentes de Toronto.

En los últimos años, extremistas islámicos lanzaron sangrientos ataques con vehículos contra civiles en capitales y grandes ciudades, incluyendo Londres, París, Berlín, Estocolmo, Nueva York, Niza y Barcelona. Hasta ahora, Canadá no ha sido blanco grandes ataques islamistas que golpearon a otras potencias occidentales en los últimos años, aunque no permaneció inmune a estos hechos de violencia. En octubre pasado, un hombre apuñaló a un policía en la ciudad de Edmonton, en el oeste del país, antes de atropellar a varios peatones con una furgoneta y herir a cuatro personas. En marzo de 2016, un canadiense que simpatizaba con el islamismo radical atacó a cuchilladas a dos soldados en un centro de reclutamiento militar en Toronto. Y en Québec, en octubre de 2014, un canadiense arrolló a dos soldados con su auto en un estacionamiento y mató a uno de ellos. El conductor murió acribillado por la policía al intentar atacar a varios agentes con un cuchillo.

Condolencias. Una canadiense no puede contener el llanto ante un memorial por las víctimas de Toronto.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario