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Varsky revela cómo su hijo dejó de ser de Boca y se hizo fanático de Newell's

El reconocido cronista deportivo explicó los fundamentos por los cuales su hijo Valentín, de seis años, dejó de ser de Boca y ahora es hincha leproso. Varsky también se siente parte de los vientos de cambio que soplan en el Parque.

Martes 10 de Noviembre de 2009

El hijo del periodista deportivo Juan Pablo Varsky, cuya columna puede leerse en la contratapa de La Nación Deportiva, es fanático hincha de Newell's. Según una nota que salió publicada ayer en el matutino, titulada “Un sueño con fundamentos”, el periodista reconoció que su hijo, Valentín, se hizo hincha leproso cuando fue a la Bombonera a ver al equipo xeneize contra los del Parque. Ese día, sábado por la tarde, los dirigidos por Sensini ganaron 2 a 0 con goles de Leandro Armani y Mauricio Sperdutti, Valentín sigue siendo hincha de Newell's y sueña con el campeonato.

“Valentín tiene seis años y es hincha de Newell's. No Nació en Rosario y no hay tradición rojinegra su familia. Su papá es de Boca y su mamá, de River” relata el cronista. Pero añade: “Descubrió los colores este año, durante una tarde de sábado en la Bombonera. Lo llevaron a ver a Boca y terminó viendo a Newell's, que ganó claramente por 2 a 0 con goles de Leandro Armani y Mauricio Sperdutti, la figura del partido”.

Sin embargo, el periodista comenta que en ese mismo campeonato las cosas para el club no marcó muy bien en lo futbolístico, tampoco en lo judicial. “El balance resultó mediocre (…), las auditorías revelaron un pasivo de 86 millones de pesos…”.

El periodista no hace más que hacer un repaso del trabajo que realizaron tanto socios como nuevos dirigentes para sacar al club adelante. La paciencia para bancar un proyecto que hoy está comenzando a dar sus primeros frutos. “Desde el 26 de septiembre de 2007, socios e hinchas autoconvocados salieron a las calles para luchar por el club. Intentaron callarlos y censurarlos. Los apretaron. Pero nunca renunciaron a su objetivo de contar el daño que López le estaba haciendo al club durante su gestión de 14 años sin elecciones ("Eduardo López no tiene nombre")”, explica Varsky en la columna.

“El 17 de abril de este año -continúa-, 500 personas se movilizaron desde el Coloso del Parque hasta Tribunales para reclamar juicio a los responsables de la destrucción del club. Quince días más tarde, el propio Lorente pidió a la Justicia que investigara a López por administración fraudulenta”.

“Mientras el club se ponía en marcha, el equipo se armaba para una nueva temporada. A Valentín no le importó la mala campaña del Clausura. Duplicó la apuesta y pidió como regalo de cumpleaños el equipo oficial, y completo. No era fácil conseguirlo en Buenos Aires. Pero, gracias a algunas gestiones, el utilero Pancho lo trajo desde Rosario envuelto en una bolsa y con la factura correspondiente. Su papá lo fue a buscar al hotel de la concentración en pleno centro porteño. Pagó la deuda, bromeó con viejos conocidos como Schiavi y Peratta, y se fue contento imaginando la cara de sorpresa y felicidad de su hijo”, abunda.

Por último, Varsky describe que el ídolo de su hijo es el Gordo Sperduti, goleador junto al Beto de aquella tarde gloriosa. “Mauricio Sperdutti no podía creer que un porteño de 6 años lo tuviera de ídolo, pero firmó el autógrafo con dedicatoria incluida y muy buena onda. El recuerdo de aquel partido en la Bombonera todavía perdura en el chico, que en cada partido le pide a Sensini que lo ponga”, señala.

“Sueña con el título”, dice acerca de el presente rojinegro en lo deportivo luego de pormenorizar a cada integrante del equipo que dirige Roberto Sensini. Y remata: “Valentín, ya dormido, también”.

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