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Nueva técnica para alargar huesos

Médicos del COT, en Rosario, ya aplican un novedoso sistema que evita molestias e infecciones y ofrece resultados superadores.

Domingo 15 de Septiembre de 2019

"Cuando comencé con estas técnicas de elongación ósea, hace 33 años, nunca imaginé este presente. El nuevo sistema es un avance muy importante, y poder ofrecerlo a nuestros pacientes es conmovedor. A mucha gente le cambia la vida". Gabriel Martínez Lotti, médico traumatólogo, director del Centro de Ortopedia y Traumatología (COT) no disimula su entusiasmo.

Cuando recién iniciaba su carrera como especialista (estando en España donde completó su formación) se interesó especialmente en el alargamiento óseo, un proceso quirúrgico destinado a corregir, en los huesos, malformaciones congénitas, secuelas de enfermedades o impactos de accidentes. Después de un extenso recorrido y habiendo operado a decenas de personas con los métodos disponibles hasta el momento —que generaban incomodidades y algunos efectos no deseados— está exultante de poder presentar en Rosario una nueva técnica que consiste en un clavo intramedular, electromagnético, que puede "manejarse" en forma exterior para ir alargando el hueso en la medida que sea necesario, durante el proceso. Un cambio radical respecto de las técnicas existentes, asegura el profesional.

Junto a Martínez Lotti está Martín D´Elía, traumatólogo, que forma parte del equipo de expertos que están aplicando esta técnica con "excelentes resultados". En una charla con Más, los profesionales repasaron la historia del alargamiento óseo, que tiene a las personas con acondroplasia (enanismo) como sus destinatarios principales, aunque también permite igualar miembros cuando uno es más corto que otro a causa de enfermedades o accidentes, o corregir deformaciones producto de distintas enfermedades congénitas.

COT fue una institución pionera en armar un departamento de Deformidades Angulares, hoy dirigido por D´Elía. "El alargamiento óseo es útil en personas que tienen una pierna más corta que la otra, por un tumor, por ejemplo, por una secuela de una infección, por una enfermedad del crecimiento...En chicos y adolescentes es donde más se aplica pero también estamos tratando a algunos adultos, como los que tienen una dismetría (una diferencia de origen traumático o infeccioso en sus piernas), o aquel adulto que quiere crecer porque tiene baja talla. Esto no implica operar a quienes tienen una altura normal y simplemente quieren crecer más, no es un tema meramente estético", señala D´Elía.

Evolución

Los médicos comentan que tienen pacientes que han sido operados hace 20 o 30 años. "Pudimos hacer un seguimiento minucioso de muchos casos. Conocer qué cosas estábamos haciendo bien y en qué podíamos mejorar, tanto en las técnicas como en el acompañamiento a los pacientes, ya que hay que tener en cuenta que casi la totalidad son intervenidos cuando son niños, niñas o adolescentes. Los vemos crecer en todo sentido y eso es muy gratificante pero al mismo tiempo implica una enorme responsabilidad", destaca Martínez Lotti.

Con las técnicas de alargamiento óseo convencionales se ha logrado estirar las piernas de los pacientes, por ejemplo, hasta 20 cm. En chicos y chicas con acondroplasia el deseo de tener una mayor altura se suma a que suelen padecer deformidades en las extremidades, pero el hecho de poder mejorar estos aspectos tenía para algunos un costo físico y emocional elevado por la particularidad de las técnicas. "Siempre se hicieron cortes a lo largo del hueso y se colocaban clavos que se iban ajustando de acuerdo a la necesidad. Un procedimiento que podía durar meses. Para la persona el problema no terminaba en el acto quirúrgico —que podía durar dos horas— sino recién cuando se le quitaban esos tutores externos, lo que para algunos podía ser traumático. No por el procedimiento en sí sino por el fijador externo", remarca D´Elía, quien asegura que ésa, fue siempre una preocupación. De allí la importancia de la contención del paciente. "Con algunos realmente hicimos un vínculo de amigos, de familia", aseveran.

Antes de contar con esta tecnología de última generación, como es el clavo Precice que los médicos ya están utilizando, se dieron pasos intermedios. "Veníamos reemplazando el tutor por un clavo o placa, lo que denominamos alargamientos asistidos. Pero en este momento contamos con algo realmente superador porque tenemos la chance de tener una especie de guía interna, que no necesita de clavos que salgan de la pierna y que se regula de acuerdo a las distintas etapas del tratamiento. Mediante una especie de control remoto externo vamos haciendo los ajustes necesarios. El clavo, además, va adentro del hueso, sin necesidad de romper ese hueso", destacan los profesionales.

Tanto Martínez Lotti como D´Elía celebran la posibilidad de contar con este nuevo recurso. El sistema permite tratar las anomalías de hueso largo de una manera mucho menos invasiva que antes. "Los resultados son óptimos. Hay evidencia médica y científica suficiente que permite asegurar que las infecciones disminuyen de manera notable, que se minimizan las fallas durante el tratamiento, que el tipo de clavo se adapta mucho mejor a la anatomía del paciente y que los ajustes, incluso, pueden realizarse en domicilio", enfatizan los traumatólogos.

"Para algunas personas puede parecer un tema trivial, pero en chicos y chicas de baja talla o con deformidades en las extremidades, lograr 15 o 20 cm más de altura o dejar de tener las piernas arqueadas, implica algo en lo emocional que es difícil de explicar. Nosotros hemos sidfo testigos de cambios de actitud y de confianza, en niños y adolescentes con problemas óseos que lograron ser operados", destacan.

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