La penúltima imagen de Melanie Desire Navarro fue la de una nena que jugaba con otros ocho niños en Flammarión al 4900 al filo de la medianoche de un martes agobiante. A esa postal le siguieron disparos, gritos, espanto y el ruido de un auto que huía velozmente. Uno de los balazos impactó en la cabeza de Melanie, de 5 años, quien quedó tirada boca abajo sobre la calle. Y aunque su mamá la cargó en brazos y un vecino la llevó hasta el Hospital de Niños Víctor J. Vilela, nada pudieron hacer por ella. La nena murió en un contexto de violencia demasiado normalizada. "Lo que pasa acá señor, es que las balaceras son de todos los días. A mi nieto el 25 de diciembre le pegaron un tiro en la panza", relató una doña del barrio mientras le levantaba la remera al nene de 8 años que exhibía, con pudor, una cicatriz que le abarcaba verticalmente todo el abdomen.
Para los investigadores el asesinato de Melanie fue el último episodio de una seguidilla de ataques a tiros que tuvo otros dos heridos de balas en un radio de 15 cuadras. Todo comenzó, de acuerdo a la pesquisa en manos del juez de Instrucción Luis María Caterina, aproximadamente a las 20 del martes cuando Dionisio Alberto G., de 49 años, fue baleado en las piernas desde una moto en Flammarión a la altura del 4700.
El herido, quien quedó internado en observación en el Hospital de Emergencias, fue cuñado de Adrián Oscar Ledesma, que tenía 35 años y fue asesinado con un certero balazo en la nuca la madrugada del sábado 14 de septiembre pasado en inmediaciones de Garibaldi y Rodríguez. Ledesma vivía en Flammarión al 4900, a un par de casas de donde vivió y murió Melanie. Para los pesquisas, en el crimen de Ledesma está el origen de las balaceras que terminaron con la vida de la nena, que era totalmente ajena a la contienda. Aquel crimen, dicen, dio inicio a una pelea de bandas: los de Rodríguez y Garibaldi contra los de Flammarión.
Siempre según la mirada de los investigadores, al ataque a balazos a Dionisio Alberto G. le siguió un ataque con balas calibre 11.25 contra un pibe de 15 años identificado como Carlos David C., en inmediaciones de Juan Canals y Pueyrredón. El adolescente recibió una descarga de plomo en el tórax, un brazo y una esquirla le raspó un glúteo. Fue trasladado al Heca donde quedó internado en observación. En el tercer cuadro de esta secuencia se instala el crimen de Melanie.
Pobreza sin fin. Flammarión es una calle áspera que, pegada a las vías del ferrocarril Mitre, recorre de noroeste a sudeste las zonas más empobrecidas de los barrios La Guardia, Tiro Suizo y Las Delicias. Unos 70 metros al sur de Uriburu, en el cruce con el pasaje Julio Marc se levanta un asentamiento de viviendas humildes, de material, cuyos frentes dan al monumental complejo de viviendas de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) que se visualiza desde el bulevar Oroño. A esa altura Flammarión es una calle angosta o una vereda ancha con espacio para que circule un solo auto.
En ese lugar vivía Melanie, que era hija única. En ese lugar ayer imperaba la zozobra. "Esto es una desgracia señor. La nena estaba jugando con otros pibitos del barrio. Serían nueve o diez chicos cuando fueron los disparos. ¿Con este calor qué se puede hacer con las criaturas que no sea dejarlas en la vereda? Pero pasó esta tragedia", relató una vecina. "Por acá no es muy usual que pasen autos y cuando anda alguno, con vidrios oscuros, uno ya sabe la que se viene", aportó otra doña.
Desde una moto. El martes, poco antes de las 20, Dionisio Alberto G. caminaba por Flammarión al 4700 hacia al sur junto a su concubina, hermana de Adrián Oscar Ledesma, asesinado el sábado 14 de septiembre pasado en Garibaldi y Rodríguez. Poco después de atravesar el pasaje Julio Marc, la mujer se detuvo a hablar con su hija mientras Dionisio siguió caminando. Un par de pasos más adelante apareció en escena una moto de baja cilindrada color negra en la que circulaban dos hombres. Uno de ellos sacó un arma y baleó al hombre en las piernas. "Esto está relacionado con el crimen de Adrián (Ledesma). Lo que pasa es que la familia fue a tribunales y denunció a los que lo mataron. Y por eso vinieron a buscar venganza", explicó un allegado a la familia Ledesma, quienes viven en Flammarión al 4900, a metros de la casa de Melanie. Dionisio fue trasladado por los vecinos al Hospital de Emergencias, donde quedó internado en observación. Los dos atacantes fueron identificados. Uno con nombre y apellido y el otro por su apodo: "El cagón".
Una hora y cincuenta minutos más tarde ocurrió una balacera con un herido que los investigadores incorporaron a la pesquisa. A las 21.50 Carlos David C., de 15 años, fue baleado en las inmediaciones de Juan Canals y Pueyrredón, a unas 15 cuadras de la casa de Melanie. El pibe recibió al menos dos tiros en el pecho y uno en un brazo. Uno de sus parientes contó a los investigadores que el muchacho salió de su casa para comprar una gaseosa para su hermana embarazada cuando fue atacado. Quedó internado en el Heca y la policía levantó de la escena varias vainas calibre 11.25.
Último acto. Así llegó la medianoche del martes en Flammarión entre Julio Marc y Gutiérrez. Agobiados por el clima en la calle jugaban ocho nenes del barrio. Entre ellos estaba Melanie. "Yo estaba lavando los platos cuando vi pasar un auto color gris con vidrios oscuros que iba hacia Uriburu (de sur a norte). No es habitual que pasen autos. Y a los pocos minutos se escucharon los disparos", explicó una vecina.
Cuando la mamá de Melanie escuchó los disparos, se asomó a la calle y se topó con el cuerpo de la pequeña tirado boca abajo. Cuando la levantó, se dio cuenta de que la niña tenía un balazo en la cabeza sin orificio de salida. Entre gritos y sollozos, un vecino llevó a la mujer y a la niña al Hospital de NIños, donde ingresó en estado desesperante a la 0.15. Los médicos lograron sacar a la nena de un paro cardíaco pero la lesión era mortal y Melanie falleció a la 1.40. En la escena del crimen no quedaron vainas servidas, sólo la desolación y el dolor entre los vecinos.