Se mató el hermano de un narco asesinado
El dicho popular dice que "la brujas no existen, pero...". El viernes por la noche, pasadas las 20.30, un Chevrolet Vectra sufrió un grave accidente sobre la ruta provincial 10, en el tramo que une Carrizales (Clarke) y Serodino, en el departamento Iriondo y a unos 60 kilómetros de Rosario.
8 de enero 2012 · 01:00hs
El dicho popular dice que "la brujas no existen, pero...". El viernes por la noche, pasadas las 20.30, un Chevrolet Vectra sufrió un grave accidente sobre la ruta provincial 10, en el tramo que une Carrizales (Clarke) y Serodino, en el departamento Iriondo y a unos 60 kilómetros de Rosario. Tras una maniobra imprevista el auto mordió la banquina, tumbó y se incendió. Uno de los dos pasajeros que viajaban en el Vectra era Sebastián Ceferino Fajardo, de 34 años, quien murió cuando era trasladado a un hospital. Era hermano de Carlos Ariel Enano Fajardo, el hombre que apareció asesinado con un balazo en la cabeza el 26 de diciembre pasado en el baúl de un auto en Carcarañá. Por eso, sólo por eso, ahora la policía investiga si está ante un simple accidente o detrás de eso hay algo más.
El Vectra en el que iba Fajardo circulaba desde Carrizales hacia Serodino. A cuatro kilómetros de la salida del primer pueblo mordió la banquina, se cruzó de carril y dio al menos tres vueltas de campana. Después se incendió en un campo, a unos 70 metros de la traza. Cuando la policía llegó al lugar encontró al conductor del auto, Eduardo Sebastián C., de 34 años y con domicilio en San Jorge, con un pie fracturado. Cerca de ahí, Fajardo agonizaba.
Las víctimas fueron trasladadas a un hospital de San Lorenzo, aunque Fajardo murió en el camino. Fuentes de la investigación, en manos del juez Correccional Rodolfo Enrique Zvala, indicaron que Eduardo Sebastián C. se abstuvo de declarar.
"En principio se trató de un accidente, pero al no declarar el conductor no sabemos cual fue el origen de la maniobra que lo originó. Lo que está claro es que ese tramo de la ruta es nuevo, recto y muy poco transitado. A la hora en que ocurrió estaba casi oscuro. No podemos determinar si se les cruzó un animal, intervino un tercero o si simplemente se trató de una mala maniobra. El auto quedó totalmente destruido", explicó un vocero.
El hermano. Para dimensionar la muerte de Sebastián Ceferino Fajardo hay que retrotraerse a la noche del lunes 26 de diciembre. A las 21 de aquel día vecinos del barrio Molinero de Carcarañá alertaron a la policía que del baúl de un Ford Fiesta Max estacionado sobre calle Mendoza, a 20 metros de la ruta 9, emanaba feo olor. Al abrir el baúl del auto, que según testigos había sido dejado entre las 6.30 y las 7 de ese lunes, encontraron el cuerpo de Carlos Ariel Enano Fajardo, de 36 años. El cadáver estaba en posición fetal, maniatado de pies y manos con precintos plásticos y con un disparo en la cabeza. El cuerpo tenía señales de haber recibido una golpiza previa. La víctima tenía como antecedente pesado en su prontuario una condena a 6 años por tráfico de drogas.
El Enano tenía dos hijos. Uno de 17 años y otro de un año y medio fruto de su relación con Mayra, con quien residía en la localidad de Andino, a 21 kilómetros de Carrizales (ver aparte).
La denuncia. Casi a la misma hora en que era hallado el cuerpo en Carcarañá, a 25 kilómetros de ese lugar, en la comisaría 1ª de Cañada de Gómez, Jorge Eduardo C., de 36 años, hacía una denuncia por amenazas. El hombre era socio de Fajardo y sostuvo ante la policía que "Sebastián Fajardo y Chuky" habían ido a su casa y lo habían amenazado de muerte para saber dónde estaba el Enano. A esa hora tanto Sebastián Fajardo como la policía cañadense desconocían la suerte que había corrido Carlos. Ambas denuncias quedaron en manos del juez de Instrucción Alberto Rizzardi.
Tras la denuncia, Jorge Eduardo C. desapareció de los lugares que solía frecuentar y para los investigadores se convirtió en el principal sospechoso del homicidio del Enano. Luego trascendió que el crimen se concretó para despojarlo de 300 mil pesos y un cantidad indeterminada de droga que rondaría, según los pesquisas, en unos 25 kilos de cocaína tipo alita de mosca, la mas cara y codiciada del mercado. El dicho dice que "las brujas no existen, pero que las hay, las hay".
Leo Graciarena
La Capital