Tras meses de preparación y casi una semana de combate, el Ejército iraquí logró ayer tomar el último bastión que le quedaba a la milicia Estado Islámico (EI) en el centro de Ramadi y recuperar así el control de toda la ciudad, anunció el vocero de la policía de la provincia de Anbar, Yasser al Dulaimi. "Nuestras fuerzas fueron capaces de entrar en el complejo gubernamental, comenzando con el cuartel general de la policía", celebró Al Dumaimi, después de varias horas de asedio militar a la sede de gobierno central de Ramadi, ubicada a sólo 110 kilómetros al oeste de Bagdad. Un vocero militar iraquí destacó que ya no hay resistencia armada por parte de milicianos yihadistas del EI en la zona de la sede de gobierno, aunque no descartaron que algún combatiente pueda haberse escondido en alguna casa o edificio. Tomar el control del centro de la capital fue la parte más difícil ya que las tropas primero tuvieron que primero matar a los francotiradores del EI apostados en puntos estratégicos y luego desarmar las bombas que milicianos dejaron escondidas por toda la ciudad. Aún no está claro cuántos combatientes y civiles fallecieron en los combates por el control de la ciudad.
































