¿Quién nació primero, el perrito Milú o el "reportero del flequillo de oro"
Tintín, y cuáles son sus primeros "padres biológicos"? Bélgica se pregunta quiénes fueron los
modelos primigenios en los que se inspiró el dibujante belga Georges Remi (Hergé) para crear a la
inseparable pareja del mundo del cómic.
Quienes deseen conocer en profundidad las raíces en las que investigó Hergé para
su mítico personaje pueden disfrutar desde el mes de agosto de la exposición sobre los
"antepasados" de Tintín recién inaugurada en la Bibliotheca Wittockiana de Bruselas.
El visitante podrá quedarse atrapado por la magia de una de sus principales
vitrinas, donde se expone el considerado por los expertos como "primer personaje" en el que se
inspiró el genial Hergé: el libro de cuentos de "Tintin-Lutin", de Benjamín Rabier, el "antepasado
de Tintín", de 1897.
Según explica Aymard de Meeus, el curador de la exposición bruselense, "gran
parte de las opiniones de los expertos coinciden en afirmar que fue el ilustrador francés Benjamin
Rabier (1864-1939) con su «Tintín-Lutin» quien de verdad fue el «primer padre» del personaje,
aunque la gloria y la fama fueran después en exclusiva para Hergé (1907-1983)".
Precisamente, la portada amarillenta por los más de cien años transcurridos de
esa versión del “Tintín-Lutin” es la principal atracción de la exposición para los
incondicionales amantes del personaje.
“Hergé no sólo se inspiró en ese libro para el nombre de Tintín sino que
también copió la silueta del personaje, con su tradicional flequillo, y también el perrito
Milú”, amigo inseparable del reportero del cómic, afirma De Meeus.
“No es ningún secreto que el propio Hergé, en algún momento, admitió haber
leído el «Tintin-Lutin» de Benjamín Rabier, aunque nunca aceptó que se inspirase en él y mucho
menos que copiase nada de nada”, subraya el experto belga.
Una “gran influencia”. Muchos estudiosos de la obra de Hergé admiten que ese libro
de Rabier pudo tener “gran influencia” en Hergé para el personaje de Tintín y de Milú,
pero no van más allá (o al menos no se atreven a conjeturar en exceso) dado que el libro del
francés no menciona en absoluto a ningún otro personaje de los “míticos” salidos de la
pluma del dibujante belga, como el cascarrabias capitán Haddock, el despistado profesor Tornasol o
la excéntrica Castafiore.
Por ello las labores de búsqueda del “ancestro” de Tintín, algo así como el
“Tintín sapiens” o el “Tintín erectus”, son equiparables a los esfuerzos
típicos a los que se enfrentan los mejores arqueólogos de la National Geographic.
“Bueno, claro que es difícil intentar buscar a los ancestros de Tintín. Yo diría que quien
intente encontrar un modelo único se equivoca. Conozco el personaje de Tintín-Lutin pero no me dejo
impresionar demasiado”, afirma el único biógrafo autorizado de Hergé, Benoit Peeters.
“El hecho de que Hergé leyera ese libro es indiscutible. El mismo lo admite en el libro
autobiográfico de entrevistas «Tintín y yo», de la periodista Numa Sadoul. Pero reconoce que se
inspiró en esa obra sólo para recrear una escena con animales del libro «Tintín en el país de los
soviets»”, afirma Peeters.
“De ahí a decir que Hergé copió toda la idea del libro de Benjamín Rabier me parece que
hay un abismo”, subraya el estudioso.
Precisamente “Tintín en el país de los soviets” es el primero de los álbumes de las
aventuras de Tintín escritos e ilustrados por Hergé. La primera versión se publicó el 10 de enero
de 1929 y se vendieron 10.000 ejemplares, los primeros 500 de ellos numerados.
Algunos de esos libros han sido subastados a coleccionistas por hasta 24.500 euros (35.000
dólares) la unidad, como verdaderas “joyas preciosas”.
Según Peeters, la “verdadera primera fuente” del Tintín de Hergé es el personaje de
“Totor”, creado por el propio Hergé poco antes de 1929, cuando empezó a gestarse el
Tintín que ahora conocemos. “Totor y Tintín se parecen como dos gotas de agua. Creo que eso
debería zanjar la polémica de una vez por todas”, sentencia.