Cada vez son más las personas allegadas que tienen o han tenido dengue. Si bien hay mucha información sobre los síntomas y la prevención, es también fundamental darle relevancia al aporte de los macro y micronutrientes. Para esto se recomienda llevar un alimentación balanceada y adecuada a las necesidades nutricionales según edad, actividad intelectual, ejercicio físico, descanso, hidratación, consumo de grasas saludables, entre otros.
Para atenuar la inflamación, son ideales los alimentos que tienen un alto aporte de fibra, en antioxidantes como los polifenoles, resveratrol, vitamina D, vitamina C y E, zinc, selenio, entre otros.
¿Dónde los encontramos?
Si bien la vitamina D se encuentra presente en el huevo y pescado, resulta fundamental la exposición solar regular para lograr la síntesis endógena de esta hormona. Esta vitamina tomó fama a causa del COVID ya que la población a nivel mundial tuvo una baja importante tras el aislamiento preventivo. En el caso del Dengue, los pacientes suelen estar muchos días en reposo, porque lo que también pueden necesitar el refuerzo de esta vitamina que regula la expresión de moléculas proinflamatorias.
Los antioxidantes como las Vitamina E y C o los polifenoles (té verde, cúrcuma) tienen también un rol fundamental ya que durante este tipo de infecciones se generan altas concentraciones de radicales libres debido a la inflamación. Tanto la vitamina E como la vitamina C se encargan de generar estabilidad de membrana en distintas células, ya sea en las células del sistema inmune como en las células de los tejidos afectados.
Son alimentos fuente de vitamina E los frutos secos como nueces, almendras, semillas y aceites de oliva. Hortalizas de hojas verdes como la espinaca y el brócoli. Y la vitamina C pueden encontrarse en iwi, cítricos, coliflor, pimientos, repollito de Bruselas y brócoli.
Otros nutrientes importantes son los Oligoelementos como el zinc y el selenio, que funcionan como cofactores enzimáticos en las reacciones vinculadas a la inmunidad. Podemos encontrar el Zinc en el germen de trigo, maníes, almendras y semillas de sésamo. Dentro de los alimentos con selenio podemos nombrar la carne de pollo, pescado y vaca.
ALIMENTOS QUE DEBEMOS EVITAR
La primera gran recomendación es evitar los alimentos ultraprocesados que acentúan la inflamación. Se denomina así a los que se elaboran a partir de ingredientes ya procesados y no poseen ingredientes frescos. Los mismos contienen en su composición aditivos para mejorar las cualidades sensoriales que inflaman nuestro organismo, lo que puede derivar en cuadros más severos.
Otro factor que puede intensificar el cuadro son las patologías preexistentes como la diabetes, hipertensión, sobrepeso y obesidad. Resulta muy importante una alimentación que sea completa nutricionalmente, ordenada biológicamente, baja en ultraprocesados y en azúcares libres.
También se sugiere evitar alimentos o sustancias que puedan favorecer la antiagregación plaquetaria y empeorar los cuadros hemorrágicos como el ajo, ginkgo biloba, tomate en exceso, uvas negras.
Como todo en la vida, el balance es fundamental por lo que resulta tan importante considerar los alimentos a evitar como los nutrientes a consumir.
Lic. Cintia Martin. Nutricionista. Consultorios Ituzaingo