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Si lo absuelven, Fraticelli pedirá que lo restituyan como juez en Rufino

Dirá que en tal caso el argumento de fondo de su separación caería y que el fallo del jury no está firme. Y que su remoción no fue por cómo ejerció el cargo sino por su conducta tras la muerte de su hija.

Viernes 13 de Noviembre de 2009

Si resultara absuelto en el juicio que se le sigue desde hace nueve años por la muerte de su hija, algo que se conocerá en diez días a lo sumo, Carlos Fraticelli reclamará ser restituido en su cargo de juez penal de Rufino.

Fraticelli siempre alegó inocencia frente a la acusación de ser quien junto a su ex esposa Graciela Dieser mató a su hija Natalia. Y nunca disimuló que buscaría volver a su sillón de magistrado a partir del momento en que la Corte Suprema de la Nación ordenara, hace tres años, la revisión del trámite judicial en su contra.

Son tres los motivos que lo impulsan a requerir la reposición de su antiguo puesto. El primero es que si lo absuelven desaparecería el argumento de fondo de su separación, que es la causa penal por el homicidio de Natalia. El segundo es que la decisión del jury que lo destituyó nunca quedó firme porque está protestada ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (Cidh). El tercero es que la vacante dejada cuando fue removido nunca fue cubierta.

Los dos motivos. Pero además asoman otras cuestiones que Fraticelli invocará como razones de peso para que le devuelvan su despacho de juez. El jury no lo destituyó por cometer un delito sino por dos motivos relacionados con su desempeño: no contar con la aptitud esencial para ejercer el cargo e incumplir reiteradamente las obligaciones del puesto.

¿Qué dice Fraticelli? Que esas objeciones, que su defensa rechaza porque se violaron las garantías de su defensa, no se refieren a su actuación como juez sino a su conducta pública a partir de la resonante muerte de su hija. Mientras tramitó causas en su despacho de Rufino nunca recibió una recriminación. Por eso la restitución, entiende, será un acto justo.

Carlos Edwards, que representa a Fraticelli, aduce que la resolución del tribunal de enjuiciamiento, fechada el 24 de noviembre de 2000, considera que las causales de destitución fueron mal desempeño de la función. Sin embargo los hechos que encuadran esas causales remiten a actos producidos después del deceso de Natalia.

Antes y después. "En la resolución consideran que Fraticelli no reveló el nombre de la mujer con la que había mantenido una relación sexual esa noche en un motel, la supuesta conversación telefónica con su esposa para declarar y la «desafortunada e impropia actitud por un magistrado ante los medios reclamando justicia o invocando una campaña en su contra»", dice Edwards. Y se pregunta: "¿Qué tienen que ver estos hechos con su desempeño como juez penal?"

Para cubrir el lugar que dejó Fraticelli hubo tres llamados a concurso. Todas las veces esas convocatorias fueron dejadas sin efecto por planteos de la defensa. El puesto lo cubrió un juez subrogante que, según versiones por la inminencia del fallo absolutorio, presento su renuncia ante la Corte Suprema.

En la Cidh existe un precedente por el cual restituyeron a jueces destituidos del Tribunal Constitucional del Perú. El fundamento señalaba que toda persona sujeta a juicio político a requerimiento del Congreso ante un órgano del Estado debe contar con la garantía de que ese órgano sea imparcial, competente y que actúe en base a un procedimiento legalmente previsto. Edwards dice que esto no ocurrió con Fraticelli: entre otras cosas en el jury no había un representante del Colegio de Abogados de Venado Tuerto.

El caso de Santa Cruz. Edwards cree que un reciente fallo de la Corte Nacional vuelve a jugar en favor de Fraticelli: el que ordenó restituir en su cargo al procurador de Santa Cruz. Eduardo Sosa fue separado de su cargo hace 14 años. Después de sucesivos fallos favorables a su restitución, a mediados de octubre el máximo tribunal nacional le dio 30 días al gobernador de esa provincia para que le restituya el puesto, pese a que ya fue cubierto por otro funcionario. En el caso del juzgado de Rufino, como se dijo, no hay juez designado.

La mirada de los otros. En muchas ocasiones un jury justifica la remoción de un magistrado cuando pierde el crédito social, es decir, la confianza que los jueces inspiran en la comunidad. Fraticelli recordará que durante su enjuiciamiento por la Legislatura hubo mil vecinos de Rufino, lo que representaba un 10 por ciento del padrón electoral, que lo avalaron con su firma. Y que actualmente goza del trato amable de sus vecinos en la misma ciudad.

El jury que hace nueve años separó a Fraticelli de su cargo de juez estaba encabezado por el presidente de la Corte Suprema provincial, Roberto Falistocco, los ministros de la Corte Raúl Alvarez, Eduardo Spuler y Rodolfo Vigo; los camaristas Julio de Olazábal y Lorenzo Macagno; los presidentes de los colegios de abogados de Rosario Gustavo Lo Celso, y de Santa Fe, Francisco Magín Ferrer; y los legisladores provinciales Julio Gutiérrez y Ariel Dalla Fontana.

Complejo, escabroso, enigmático, el caso de la muerte de Natalia Fraticelli es uno de los más sobresalientes de la historia penal argentina. En vísperas de su resolución formal, otra situación extraordinaria asomaría de haber un veredicto de inocencia para los únicos acusados: que la historia haga girar el panorama de un hombre que pasó siete años condenado por matar a su hija para darle de nuevo el rol de impartir justicia.

Qué se discute

En el juicio contra Fraticelli y Dieser hay dos planteos en pugna: si ellos provocaron la muerte de su hija Natalia o si el deceso se produjo por la ingesta voluntaria de una sobredosis de tranquilizantes por parte de la adolescente. Asesinato o suicidio. A esto se reduce el formidable dilema que se tramita hace nueve años.

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