La fusión sucede de forma natural en el núcleo de las estrellas donde una enorme presión gravitacional permite que ocurra el proceso a temperaturas cercanas a los diez millones de grados centígrados.

La fusión sucede de forma natural en el núcleo de las estrellas donde una enorme presión gravitacional permite que ocurra el proceso a temperaturas cercanas a los diez millones de grados centígrados.
En la presión mucho más baja de la Tierra, las temperaturas para producir fusión necesitan ser mucho más altas, de más de 100 millones de grados centígrados.
El experimento del NIF se concentrará en un proceso conocido como fusión nuclear por confinamiento inercial, en el cual se puede lograr esa temperatura extrema utilizando rayos láser extremadamente poderosos.
"Cuando los láseres del NIF sean disparados a su máxima energía —explica el doctor Moses— despedirán 1,8 megajulio (la unidad del sistema internacional para energía y calor) de energía ultravioleta al blanco".
Esto equivale a más de 60 veces la cantidad de energía de cualquier sistema de láser que haya sido disparada hasta ahora.
Todo este calor intenso quedará concentrado en el blanco de combustible (del tamaño de una pequeña pelota) donde se lleva a cabo la implosión.
"Este proceso creará temperaturas de 100 millones de grados centígrados y una presión de miles de millones de veces más grande que la presión atmosférica de la Tierra", explica el doctor Moses. "Lo cual forzará al núcleo de hidrógeno a fusionarse y liberar cantidades mucho más grandes de energía que la energía del láser que se requiere para encender la reacción", agrega. Esta ganancia de energía, como se le conoce, es la clave del proceso. Si funciona el NIF podrá liberar entre 10 y 100 veces más energía que la que se requiere para iniciar la reacción nuclear.



