Serio, tranquilo, moderado, dispuesto a escuchar. Así se lo percibe a Roberto Parodi, profesor en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario, especialista en Clínica Médica, quien reparte su tiempo profesional entre el Hospital Centenario y una institución privada.
De padre médico y madre farmacéutica parecía que su destino estaba escrito. Sin embargo, él reconoce que en el último año de la escuela secundaria se debatía entre estudiar ciencias económicas o, justamente, medicina. "El convencimiento y el amor por lo que hago apareció ejerciendo", comenta. Es que ahí, en el contacto con el paciente, confirmando que con sus saberes y la práctica que iba adquiriendo podía aliviar dolores, resolver problemas y mejorar la calidad de vida de los otros, supo que estaba en el lugar correcto.
22 años después de aquellos primeros encuentros con la profesión, Parodi, un hombre que se reconoce como crítico del sistema de salud de nuestro país, que permanentemente se cuestiona y reflexiona sobre el rol del médico, dice que en el consultorio es feliz, que nunca vive como una carga la tarea que eligió y que no le cabe eso del profesional que dice tenerla clara o que se las sabe todas. "Aprendí muchísimo de mis instructores, tengo referentes como Greca, Carlson, Salvarezza, Tanno, Botasso, y personas que sigo y admiro como Daniel Flichtentrei que es una especie de guía en lo médico-filosófico, pero al mismo tiempo aprendo un montón de los estudiantes y por supuesto de aquellos a quienes asisto".
Parodi defiende a capa y espada "la buena entrevista". Cuando habla, es imposible no ligar su modo de entender la medicina con algo que Ivonne Bordelois escribió en su libro "A la escucha del cuerpo" y que dice: "La palabra es el eje fundamental de nuestra vida de relación. De palabras están hechos nuestros compromisos afectivos, políticos, vitales. Pero la palabra que se intercambia en la entrevista médica, viene rodeada de ansiedades y dudas: existe una situación de riesgo físico a la que se le agrega el riesgo del malentendido entre el médico y el paciente, que pueden compartir el mismo lenguaje pero no necesariamente un código que los comunique plenamente".
Por eso, agrega Parodi, "es imprescindible dedicarle tiempo a esa persona que viene en busca de una respuesta, de una solución o un paliativo para lo que le está pasando, y ese tiempo necesario es algo que el sistema de salud no comprende y con lo que tiene una deuda inmensa". Dar turnos cada 10 o 15 minutos es algo que el profesional observa como una cruel equivocación de la organización del sistema.
Médico "de familia"
Parodi, que tiene 47 años, fue autoexigente en tiempos de facultad ("¡estudiaba mucho!") y sigue buceando en los conocimientos con dedicación y tesón, pero está seguro de que de nada sirve todo ese bagaje si no se lo acompaña de empatía y una mirada holística respecto del enfermo, crónico o transitorio. Como médico clínico encontró el espacio ideal para desarrollar su tarea y asegura que atender a varios miembros de una familia es algo que le encanta. "Se está volviendo casi naturalmente al médico familiar, ese que te conoce a vos pero también a tu entorno, a tus hijos o tus padres o tu pareja. Hubo un momento en el que tanto conocimiento específico hizo que explotaran las subespecializaciones y que todo se atomizara demasiado. Cada uno tenía una mirada sobre el paciente pero no se lograba verlo en su totalidad. Eso cambió y hoy la gente valora mucho al médico de cabecera".
"Por supuesto que los especialistas son ultra necesarios pero el paciente precisa que alguien integre el resultado de esas otras consultas, que lo vea en su complejidad, alguien a quien poder recurrir, que los oriente y les haga un seguimiento. No tengo dudas de que las personas buscan ser escuchadas", destaca.
El 2020
Se necesitan unos cuántos párrafos aparte para mencionar cómo nos tocó y transformó la pandemia de covid. Para Roberto Parodi, fue "un año en el que nos replanteamos todos el valor de la salud".
Fue el principal tema de agenda, señala, el que más horas se llevó en los medios de comunicación, en las conversaciones familiares en los pensamientos más íntimos.
"Creo que también fue (y es) un período de revalorización de la figura del médico, y lo digo más allá de los aplausos, porque cuando te sentís amenazado (y el covid hizo eso con nosotros) necesitás como nunca a alguien que te de confianza, y ahí estuvimos los médicos y médicas a lo largo de todo el país".
"Recuerdo que durante los primeros meses del año la pandemia parecía algo muy lejano. Pero luego, en contacto con residentes y amigos que viven en el exterior empecé a encender la alarma. El aislamiento y la cuarentena estricta del principio nos permitieron reorganizar el sistema y se hicieron muchos esfuerzos. Con el diario de mañana, como se dice popularmente, hoy pensamos que fue demasiado ese tiempo, pero la verdad es que aprendimos sobre la marcha y desde ya que hubo errores. Me quedo con que Rosario resistió un embate importante".
Las otras patologías
Parodi está muy preocupado por el impacto de la pandemia en las enfermedades no covid y en las secuelas emocionales que dejó y dejará el cambio abrupto en los hábitos, el alejamiento de los chicos de las escuelas, la falta de encuentro con sus pares, la soledad de los adultos mayores, la pérdida del trabajo y la caída de tantos proyectos en la gente de mediana edad. "Los pacientes desaparecieron de las consultas al principio, incluso se suspendieron muchas de ellas. Hoy ya vemos las secuelas de los retrasos en los controles, las consecuencias en quienes tienen una enfermedad crónica y no se hicieron los chequeos. Y en lo emocional, el insomnio, las crisis de ansiedad, y la tensión que provoca distintas dolencias".
Si bien valora el rol que la telemedicina tuvo en estos tiempos (consultas telefónicas o por videollamadas) "algo a lo que me negaba", reconoce Parodi, está seguro de que no hay como el contacto cara a cara y que el examen presencial no tiene reemplazo posible: "Creo y confío en una medicina de la cercanía, del contacto y de la mirada y voy a seguir luchando por eso".