Un abrazo enternecedor entre el papa Francisco y un niño brasileño de 9 años, que le confesó entre lágrimas que quiere ser sacerdote, conmovió ayer al mundo entero. El encuentro se produjo mientras Francisco recorría las calles de Río a bordo del papamóvil, cuando un pequeño de 9 años saltó la valla y corrió hacia el vehículo pidiéndole a uno de los custodios que lo alzara para saludar al papa argentino. Vestido con una remera con los colores de la bandera de Brasil, el chico se metió en el interior del vehículo y comenzó a tocar y abrazar efusivamente a Jorge Bergoglio. Por la tarde trascendió que el niño le dijo al Papa: "Santidad, quiero ser sacerdote de Cristo, un representante de Cristo", tras lo cual se largó a llorar desconsoladamente. Conmovido, Bergoglio le hizo la señal de la cruz en la frente y le respondió: "Voy a rezar por ti, pero te pido que reces por mí. A partir de hoy, tu vocación se concretó". El niño parecía no querer abandonar el papamóvil, mientras los custodios intentaban bajarlo. Ya desde afuera del vehículo, Nathan le siguió tirando besos y, con sus manos tapándose la cara, volvió a irrumpir en sollozos mientras se dejaba caer en los brazos de un familiar que lo acompañaba.

































