Son dos casos emblemáticos de la represión ilegal en años de dictadura: Esma y Tercer Cuerpo,
cuyos principales imputados representan lo más siniestro del terrorismo de Estado: Alfredo Astiz,
Luciano Benjamín Menéndez, el Tigre Acosta, entre otros. Una causa —Esma— comenzó a ser
juzgada ayer; la otra dictó sentencia.
Menéndez, ex jefe del III Cuerpo, recibió su segunda cadena perpetua, la
que deberá cumplir en una cárcel común por orden del Tribunal Oral Federal Nº1 de Córdoba, que lo
culpó por el crimen de un policía y el secuestro y las torturas a otros nueve.
Antes de escuchar la condena, Cachorro Menéndez defendió su accionar,
aseguró que “el pueblo” fue “aliado” de las Fuerzas Armadas en la lucha
antisubversiva y dijo que en el actual gobierno hay “guerrilleros”.
El juicio a los represores de la Esma, donde funcionó el mayor centro
clandestino del Proceso, comenzó con una audiencia en cuyo final Astiz provocó a los familiares de
las víctimas al mostrarles el libro “Volver a matar”, del periodista y ex funcionario
Juan Bautista Yofre.
En Córdoba, además de Menéndez fueron condenados a perpetua tres de los
otros cinco enjuiciados y que prestaron servicio en el Departamento de Informaciones de la Policía.
Otro ex cabo recibió 16 años de prisión y el último fue absuelto.
































