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“Pistas para volver a casa”: road movie para reconstruir una familia con humor

Erica Rivas, protagonista del filme junto a Juan Minujín, contó las claves de la historia rodada luego del éxito histórico de "Relatos salvajes". Hoy la estrenan en Rosario.

Jueves 05 de Marzo de 2015

"Estar en la calle y que la gente me diga cómo me río con vos, que me digan cosas lindas y que te des cuenta que vieron tu trabajo es enorme y lo agradezco muchísimo". Así explica Erica Rivas el buen momento profesional que la dejó a las puertas del Oscar y que la puso sobre la alfombra roja de Cannes gracias a "Relatos salvajes", además de haber ganado el premio Estrella de Mar en la categoría mejor actriz de comedia dramática por su labor en "Escenas de la vida conyugal" que interpreta junto a Ricardo Darín. La actriz, con más de veinte años de trabajo en teatro, cine y televisión y que dio el gran salto con su hilarante personaje en "Casados con hijos", ahora vuelve a mostrar su singular manera de interpretar el humor en la película "Pistas para volver a casa", que se estrena hoy en Rosario.

El filme es el segundo largometraje de Jazmín Stuart. Se trata de una comedia dramática en la que junto a Juan Minujín componen a dos hermanos cuya única coincidencia es que fueron bautizados con nombres de cantantes italianos de los 60. Ambos interpretan a Dina y Pascual y se ven obligados a ir rescatar a su padre (a cargo de Hugo Arana) que salió a buscar a la madre de ambos, luego de treinta años de que los abandonara. En diálogo exclusivo con Escenario la intérprete habló de los secretos de hacer comedia, el teatro, el cine y el Oscar.

  —¿Cómo fue ponerte a las órdenes de otra actriz, además de directora?
  —Es por lo que yo quise hacer esta película. Me dieron ganas de apoyarla en ese sentido. Creo que el crecimiento de un director es diferente al de los actores. Quizás un actor puede hacer teatro, televisión, cine, teatro o cine independiente, hay varias opciones. En cambio un director de cine tiene que hacer una película, y otra, y otra para armarse un estilo, para perfilarse en un color, para poder explorar el trabajo mismo de un director.  
  —¿Qué te interesó de esta historia?
  —Lo que más me interesó fue, primero, explorar un color de personajes cuya expresividad no había explorado mucho. Y por otro lado me gustaba mucho que fuera una historia de hermanos. Eso me movilizaba. También el hecho de que sea una road movie y una historia de amor de hermanos, me parecía bastante entrañable y muy divertida de hacer porque yo tengo muchos hermanos y ese vínculo como actriz no está muy explorado. El amor entre hermanos me moviliza y me daban ganas de actuarlos.
  —La comedia es frecuente en tu trabajo. ¿Cuál es el secreto para que sea efectiva?
  —Creo que el principal problema lamentablemente lo tienen los autores, no los actores. O por lo menos a mi me pasa que las comedias que más me gustan son las que están escritas desde un lugar que a mi me de risa y no de actuar la comedia. Eso para mi es fundamental como actriz. Nunca me hago la graciosa ni pongo el acento en hacer reír, sino en contar esa historia, decir y confiar en ese texto. De la misma manera con el drama. Pero con lo cómico como es bastante más difícil y creo que se apoya más en el guión. Si lo decís en serio y el texto es muy gracioso, ya está. No es necesario subrayarlo.
  —¿Te decepcionó que “Relatos salvajes” no obtuviera el Oscar?
  —No, no, no... Sería muy injusta decir que algo de “Relatos salvajes” me decepcionó. Fue alucinante todo lo que pasó. El Oscar no es un premio que me interese especialmente. Lo digo ahora y lo dije antes de la candidatura. Las películas norteamericanas que están dentro de ese circuito no son las que a mí más me gustan. La verdad es que hubiese estaba bueno ganarlo pero también podía no ser y yo no sentía que la película pudiera tener chances en ese ámbito. Sí estoy muy agradecida por todo lo que pasó con la gente y en todos los festivales en los que estuvo, inclusive en Cannes, donde tuvimos un recibimiento increíble y fue un sueño estar ahí; además estuve en Biarritz, en San Pablo, en un montón de lugares y en todos los lugares donde la proyectamos la gente estaba muy feliz, eufórica y metida en lo que la película quería decir, así que eso ya es un premio en sí mismo.
  —Sin embargo los festivales y premios de ese nivel son un impulso enorme para películas y carreras...
  —Sí, pero también es lo que le pasa a la gente. Por ejemplo, si estás nominada para el Estrella de Mar, la gente te dice “¿pero estás nominada para el Oscar?”. Es como que fuera el único premio que hay dentro de la actuación, como que la gente tomó ese premio como si fuera “el” premio. Para la gente que no está en el metier es alucinante que la película esté y me encanta que se sientan orgullosos y me diga cosas lindas por la calle. Eso es precioso. Y claro que incide en que mi trabajo se vea en una parte del mundo donde se hace tanto cine, pero te puedo decir lo mismo de Cannes, de Brasil, donde hay unos actores maravillosos y donde me gustaría trabajar también. O te puedo decir lo mismo de España, donde conocí a Pedro y a Agustín Almodóvar. Son cosas que me reconfortan como actriz de la misma manera que un premio.
  —De hecho tuviste tu Estrella de Mar con “Escenas de la vida conyugal”...
  Si, ganamos algunos premios allá. Esto de los premios es raro. Pero bueno.
  —También fue premiada la obra y Ricardo Darín...
  —A mi siempre me interesaron los actores que llegaran al público masivo. Hay actores que me gustan más que otros, por supuesto, y en Argentina hay un montón, sobre todo cómicos, y para mi estar en la calle y que la gente me diga “cómo me río con vos”, gente que quizás nunca hubiese pensado que iban a ver mis trabajos porque hice mucho cine independiente, pero que la gente por la calle me diga cosas lindas y que te des cuenta que vieron tu trabajo es enorme y lo agradezco muchísimo.
  —De hecho, aunque tenés una larga trayectoria, estás en un momento donde tu trabajo se está haciendo más visible...
  —Mirá, de la única manera que puedo decir cómo es, es porque lo estoy viviendo ahora. Muchas veces pensaba que no me iba a ir bien y me iba a tener que dedicar a otra cosa. Yo agradezco muchísimo este momento, agradezco que la gente me conozca. También pienso que la insistencia en una línea hace que trascienda una estética, una forma de expresión, que quizás también es muy particular, como somos todos los actores. Pero que la gente entienda tu forma de actuar y tus necesidades como actriz me da un placer enorme y ni hablar de ese momento en el que yo me comunico con la gente cuando actúo. Eso es algo que siempre disfruto y que nunca pensé que me iba a pasar. Pero seguí trabajando, estudiando y tratando de perfeccionarme para llegar a más gente.

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