Un director de cine no puede presentar su película, un autor no puede leer su texto y un científico no puede hablar libremente. En la India, una nación de hindúes, musulmanes, sijs, cristianos, jainistas, parsis y budistas y que aún sigue marcada por las castas, la interacción cultural es complicada y genera actualmente mucha susceptibilidad.
El columnista Kanti Bajpal considera que el subcontinente se encuentra incluso en una "guerra cultural".
Las disputas públicas que se han desatado en la India en los últimos días ponen de manifiesto las millones de controversias latentes, señala Bajpal en el periódico Times of India, al tiempo que responsabiliza de la situación a un Estado débil.
Se puede intimidar u obligar a la fuerza a un oponente sin temor al castigo. También los políticos utilizan la controversia para poder captar seguidores a través de estos lineamientos culturales, afirma.
El autor de origen indio Salman Rushdie responsabilizó a la jefa de gobierno del estado de Bengala Occidental de no haber podido viajar a Kolkata. "La primera ministra Mamata Banerjee ordenó a la policía que impidiera mi llegada", escribió Rushdie. Fue ella quien pidió a los agentes llamar a líderes musulmanes para iniciar una protesta y luego declarar que no podía ir por motivos de seguridad, agregó.
El escritor, que vive en el Reino Unido y que es polémico en la India por su novela "Los versos satánicos", quería promocionar una película basada en su libro "Hijos de la medianoche". "Lo que en la actualidad ocurre en la India es un gran escándalo y una desgracia cada vez mayor para esta gran nación", declaró Rushdie. Se trata de ataques a la "libertad artística e intelectual", enfatizó.
Otro ejemplo, el del director Kamal Haasan, que debió cortar varias escenas de su película "Vishwaroopam". El film de espionaje ya había superado la mirada crítica de los censores, pero un día antes de su presentación el gobierno de Tamil Nadu lo censuró por temor a protestas de los musulmanes.
"Eso nos lleva de vuelta a la Edad Media", se lamentó el actor Anupam Kehr. No es posible que todo el mundo pueda prohibir una película por una frase, dijo.
El sociólogo Ashis Nandy acaba de evitar un arresto gracias a una disposición del Alto Tribunal de Justicia. Nandy dijo en el festival literario en Jaipur que muchos sectores olvidados de la sociedad, como las castas más bajas, se corrompen ahora para acaparar una parte de la riqueza de la élite. Tras estas palabras fue denunciado por rebelión. Una turba intentó asaltar el festival.
India, el séptimo país más extenso y el segundo más poblado del mundo, está lleno de "canallas culturales", se queja la autora Shobhaa De, haciendo hincapié en que los grupos molestos se componen sobre todo de personas que no han visto la película o leído el libro en cuestión.
Artistas, escritores, pintores, cineastas, músicos y pensadores son "intimidados, amenazados, amordazados y presionados" por personas llenas de odio.
La lista sigue: grupos de teatro en Pakistán no pudieron presentarse en la India por los conflictos fronterizos entre ambos países y la banda de rock femenina Pragaash canceló conciertos a causa de las amenazas.
"Nos estamos convirtiendo en una nación de individuos y grupos que se ofenden por todo y de todos", dice Sharma Kalpana en el diario Hindu. Los indios deberían estar más enojados por las violaciones que sufren a diario las mujeres, cuyos derechos también son negados, agrega.
Ayer, decenas de manifestantes exigieron este lunes que el gobierno de India derogue la nueva ley de violencia sexual que castiga con cadena perpetua a violadores y la reemplace por una más dura aún.