Boicotearán al padre de Máxima cuando entronicen a Guillermo
Jorge Zorreguieta, padre de la princesa Máxima de Holanda, será objeto de un boicot directo por parte del partido laborista holandés (Pvda), de los socialistas (SP) y los ecologistas, en la oposición, en actos oficiales...
14 de octubre 2011 · 01:00hs
Jorge Zorreguieta, padre de la princesa Máxima de Holanda, será objeto de un boicot directo por parte del partido laborista holandés (Pvda), de los socialistas (SP) y los ecologistas, en la oposición, en actos oficiales como la entronización del príncipe heredero, Guillermo-Alejandro.
Zorreguieta padre fue ministro de Agricultura y Ganadería de la dictadura cívico militar encabezada por Jorge Videla, Eduardo Massera y Orlando Agosti, autora del peor genocidio de la historia argentina, con unos 30 mil desaparecidos, y de la entrega el poder económico y político a una minoría.
Según informó ayer el periódico holandés De Volkskrant, en lo que toca al Pvda, Jorge Zorreguieta “no es bienvenido” en ese acto solemne. Por ahora se desconoce qué efecto podría tener esta medida, a la que también se han sumado otras formaciones de la oposición, entre ellos los socialistas (SP) y los ecologistas de Groenlinks (verdes de izquierda).
El Pvda puede, si así lo desea, simplemente no acudir a la ceremonia, cuando ésta se produzca, aunque ello sería interpretado como una grave descortesía con la monarquía holandesa, una institución que apoya más del 80 por ciento de la población. “Se trata de una ceremonia oficial. Seguimos pensando que se trata de un asunto (la presencia de Jorge Zorreguieta en actos oficiales en Holanda) delicado y que el señor Zorreguieta no tendría que estar presente”, aseguró el portavoz parlamentario del Pvda, Jeroen Recourt.
En una primera reacción, el primer ministro conservador de Holanda, Mark Rutte, del partido liberal de derechas VVD, eludió ayer pronunciarse directamente.
En el transcurso de un debate parlamentario −uno de cuyos tema era, precisamente, la monarquía holandesa y los planes de ahorro que también afectarán a esa institución−, Rutte comentó que en su opinión “no es el momento” de analizar, todavía, esa cuestión, según informó la agencia holandesa de prensa, ANP.
No obstante, Rutte prometió a los tres partidos que lideran el boicot a Jorge Zorreguieta que el gobierno analizará el asunto “con detalle y a su debido tiempo”.
Ampollas. La mera especulación acerca de la posible presencia del padre de la princesa Máxima en suelo holandés ya levanta ampollas. Por ejemplo cuando su hija se casó con el heredero al trono de Holanda, en 2001, el gobierno de La Haya dejó claro que no deseaba su presencia en la ceremonia nupcial.
Hasta ahora, el socio de coalición del VVD, el democristiano CDA, no se ha pronunciado. Tampoco lo ha hecho el partido de la libertad (PVV), del islamófobo (férreo opositor al Islam) Geert Wilders, que presta su apoyo al gabinete.
En realidad, en las fuerzas políticas de la izquierda y el centroizquierda en Holanda siempre se cuestionó el pasado de Jorge Zorreguieta durante la etapa de la Junta militar argentina de Jorge Rafael Videla.
Jorge Horacio Zorreguieta Stefanini fue secretario de Agricultura y Ganadería durante la dictadura de Videla. Siempre negó haber tenido participación directa en acciones de represión.
Según recordó ayer el periódico De Volkskrant, la cuestión sigue caldeando los ánimos en Holanda. Una investigación oficial sobre el pasado de Jorge Zorreguieta concluyó hace diez años que, “como poco”, tendría que haber estado plenamente informado de las violaciones contra los derechos humanos que se cometían regularmente en Argentina. l (DPA)
Una biografía no autorizada
La vaporosa vida de la argentina que conquistó al príncipe de Orange, Máxima Zorreguieta, es contada en la biografía que apareció en las librerías argentinas, escrita por los periodistas Gonzalo Northlands Guerrero y Soledad Ferrari.
“El libro que la casa real holandesa no quiso que se publicara”, dice en su portada, pero la imagen de Máxima no se ve afectada por la obra editada por Sudamericana.
La obra ahonda en los orígenes familiares, la historia de sus padres, el pasado de Jorge “Coqui” Zorreguieta como funcionario de la dictadura militar, al tiempo que desgrana la cronología de Máxima desde que era una “bella niñita, rubia y cachetona”, hasta su metamorfosis en princesa de Holanda.
Frescura, glamour, gracia, desenvoltura, son atributos mencionados para explicar cómo hizo una argentina plebeya para crear su cuento de princesas. Agregan que “para asfaltar su camino hacia el trono de Holanda existió la complicidad de la reina Beatrix”.
“Se llama Máxima, es argentina y vive en Nueva York. Confiá en mí y no preguntes nada”, le anunció el príncipe a su madre. La reina Beatrix supo que la chica era la elegida. “Empezó el plan de indagación e instrucción”, escriben los biógrafos.
Sin embargo, justo es reconocer el rol de la familia desde épocas de la abuela Carmenza, quien deseaba «pertenecer» a la aristocracia de Pergamino. Ese objetivo también fue de su hija, María Pame, bella y rebelde como su primogénita.
Coqui Zorreguieta conocía a Pame desde que ella tenía diez años. Recién en 1963, cuando tenía 35 años, era casado y tenía tres hijas, se fijó en la joven de 20. Finalmente formaron una pareja sin papeles, porque en esa época no existía el divorcio. Tras sancionarse la ley, en 1987, formalizaron su relación.
Educada en el prestigioso colegio Northlands, aprendió inglés y a esquiar, y estudió economía en la Universidad Católica.
En 1996 viajó a Nueva York, trabajó en una firma y, tras su noviazgo con Dieter Zimmermann, una amiga le presentó al príncipe en la Exposevilla.
Pasaron 90 días y Máxima conoció a la reina en Italia y compartió unos días a bordo del yate de la familia real. Beatrix quedó encantada y le advirtió: “Tu amor por Alex se debe reflejar en el respeto al protocolo, que establezco”. Guillermo le recomendó aprender el holandés.
El caso de Slutzky
El mes pasado, familiares del ciudadano argentino Samuel Leonardo Slutzky, desaparecido en 1977 en Buenos Aires, presentaron ante la justicia holandesa una segunda querella contra el padre de la princesa Máxima por su presunta responsabilidad en de-sapariciones en la última dictadura militar argentina (1976-1983).
Según informaron los abogados que representan a los familiares de Slutzky, quien ejercía como médico antes de su desaparición, los querellantes acusan a Jorge Zorreguieta, de 83 años, de participación en las desapariciones de miles de opositores durante la dictadura. En 2001 se presentó una querella similar contra el padre de la princesa Máxima, aunque finalmente no prosperó.